Georgia es el país más exitoso en el Festival de Eurovisión Junior con cuatro triunfos. Gracias al último de ellos, con Andria Putzkaradze y su emotivo «To My Mom» en Madrid 2024, el país caucásico asume la organización de la 23° edición el sábado 13 de diciembre desde las 17:00 CET.
El Pabellón de Gimnasia de Tiflis, capital de Georgia, acogerá el evento europeo con 18 delegaciones aspirantes a alzarse con el micrófono de cristal. Si bien Eurovisión Junior viajó al oeste de Europa en 2024, concretamente a Madrid (España), en esta ocasión, el festival infantil más popular emprende su trayecto hasta el Este del continente, a Tiflis (Georgia).
Este país y su capital saben bien lo que significa celebrar Eurovisión Junior en su territorio ya que, en 2017, el Palacio Olímpico de Tiflis acogió la competición. En esta 23º edición, aunque todo apuntaba a que regresaría al mismo recinto, un cambio de última hora nos lleva hasta el Pabellón de Gimnasia de Tiflis (Gymnastic Hall of Olympic City) dentro del complejo olímpico del barrio de Dighomi (Nueva Tiflis).
Georgia es uno de los enclaves en el Este de Europa que aúna tradición y vanguardia con una rica cultura ancestral y grandes impulsos económicos gracias a su apuesta por las nuevas energías renovables y otros servicios, como el turismo.
A pocos días de la gran celebración del Festival de Eurovisión Junior 2025 en Tiflis, su capital, nos sumergimos en un interesante recorrido por Georgia, país organizador del evento, para conocer su historia, cultura y gastronomía, junto a sus principales ciudades.
Georgia, un país entre dos continentes
Georgia es un país ubicado en la región del Cáucaso, en la frontera entre Europa y Asia. Limita al norte con Rusia, al sur con Turquía y Armenia, al sureste con Azerbaiyán, y al oeste con el Mar Negro. Esta enorme influencia desde todos los puntos cardinales hace del país caucásico un lugar variado, entre montañas, valles fértiles, viñedos y la costa.
De hecho, el territorio georgiano es euroasiático, aunque cultural, histórica y políticamente, Georgia ha sido considerado un país de Europa con aspiraciones a formar parte de la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En 2016, Georgia pasó a ser un Estado asociado de la Unión Europea, para solicitar posteriormente su ingreso formal a la organización en 2022. Al año siguiente, el país caucásico pasó a contar con el estatus de país candidato.
Sin embargo, los actuales dirigentes del país con Míjeil Kavelashvili, como presidente de Georgia, e Irakli Kobajidze, como primer ministro, ambos del partido euroescéptico Sueño Georgiano-Georgia Democrática (K’arte’uli Ots’neba-Demokratiuli Sak’arte’velo) han dado un giro radical a la política exterior georgiana con un enfoque más prorruso y crítico con occidente.
La Constitución de Georgia establece que el país es una democracia representativa entorno una República semipresidencialista como forma de Estado. Su capital Tiflis acoge el poder político, económico y judicial. Por su parte, Kutaisi fue la sede del parlamento georgiano, representación de la ciudadanía del país, entre 2012 y 2019. Sin embargo, el actual Gobierno de Georgia decidió llevar de nuevo el edificio a Tiflis.
Georgia forma parte de las principales instituciones y organizaciones internacionales, como el Consejo de Europa, la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), la Organización Mundial del Comercio, la Cooperación Económica del Mar Negro y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. También fue uno de los miembros fundadores del acuerdo regional entre Georgia, Ucrania, Azerbaiyán, y Moldavia (GUAM), firmado en 1997 para hacer frente a la influencia de Rusia en la zona.

El territorio de Georgia se divide en nueve regiones: Guria, Imereti, Kakheti, Kvemo Kartli, Mtskheta-Mtianeti, Racha-Lechkhumi y Kvemo Svaneti, Samegrelo y Zemo Svaneti, Samtskhe-Javakheti y Shida Kartli, junto a la zona Tbilisi, capital del país. A ello, se suman las dos repúblicas autónomas: Abjasia (centro administrativo Sujumi) y Ayaria (centro administrativo Batumi).
Su actual bandera, conocida popularmente como la de las cinco cruces, fue el emblema del Reino de Georgia en la Edad Media y se volvió a utilizar formalmente desde el 14 de enero de 2004.
El idioma oficial es el georgiano en todo el territorio nacional, aunque también hay zonas del país donde el ruso, el armenio o el azerí son también dominantes. La lengua georgiana (ქართული, transliterado en kartuli) pertenece a la familia de lenguas kartvelianas, una familia de lenguas autóctonas del Cáucaso. El georgiano cuenta con unos 3,7 millones de hablantes. El idioma georgiano está escrito en un alfabeto de 33 letras llamado mkhedruli.
La moneda oficial de Georgia es el lari georgiano (GEL). Actualmente, el cambio de divisa establece que un euro equivale a 3,13 laris georgianos.
El origen de la toponimia de Georgia
La denominación de Georgia (საქართველო -Sakartvelo-, en georgiano) es un término utilizado en Occidente desde la Edad Media que hace referencia a San Jorge, santo de especial devoción para los georgianos, acuñado por el teólogo e historiador francés Jacobo de Vitry. Otros escritores relacionan el nombre con la palabra griega γεωργός que se traduce como “labrador de la tierra” o “agricultor”, en alusión a los cultivos situados en las zonas fluviales del país.
En lo que se refiere al nombre en georgiano, საქართველო -Sakartvelo- significa “tierra de Kartvelianos”. Así, la denominación actual en georgiano es fruto de la unión de las tradiciones griega y romana.
El nombre Sakartvelo surge de “kartvel”, que se refiere a los habitantes de la región Kartli (Iberia). Por su parte, el exónimo Georgia empleado en otras lenguas occidentales se popularizó en la Edad Media a través de viajeros y misioneros en la zona.


Los orígenes de Georgia y su evolución histórica
El territorio que actualmente conocemos como Georgia fue conocido en la Antigüedad como la Cólquida y la Iberia caucásica de los griegos. Los primeros vestigios de lo que conocemos como Georgia datan el siglo IV d.C. cuando el rey de Iberia Mirian III adoptó el cristianismo como religión oficial, aunque la fecha concreta varía en función de los documentos históricos que se conservan.
El reino de Kartli estaba bajo control persa y a lo largo de los siguientes siglos, la zona vivió una etapa de unificación abarcando mayor territorio del actual, sumando regiones que actualmente pertenecen a Turquía.
La época de mayor esplendor tuvo lugar en el siglo XI y XII bajo el reinado de David IV y la reina Tamar, con un territorio unido tras sufrir la invasión de los turcos selyúcidas que diezmaron a la población georgiana, destruyeron ciudades, fortalezas y aldeas y arrasaron la actividad agrícola.
Al frente de la lucha contra los turcos estuvo el rey David IV el Constructor, quien encabezó la reconquista georgiana y consiguió acabar con la colonización selyúcida. Tuvieron que pasar décadas hasta que consiguieran liberar Tiflis, gracias al apoyo de alanos (osetios) junto a mercenarios de Alemania, Francia y Escandinavia, en 1122.
Los sucesivos reyes mantuvieron la política expansionista de Georgia en todo el Cáucaso. Entre 1184 y 1213, la reina Tamar la Grande alcanzó el punto culmen del poder georgiano controlando un gran territorio. De hecho, se la conoció como reina de los Abjasios, Kartvélicos, Ranes, Kajes y Armenios, Shirvan-Shajine y Shaj-in-Shajine, Soberana del Oriente y del Occidente, convirtiéndose en el reino cristiano más poderoso del Mediterráneo Oriental.
Paralelamente al éxito político y territorial, la edad de oro de Georgia entre principios del siglo XII y principios del XIII incluyó un desarrollo de la cultura georgiana, incluyendo arquitectura, literatura, filosofía y ciencias.

Periodo de decadencia y tensión entre turcos y persas
Sin embargo, la invasión de los mongoles en el siglo XIII inició un periodo de decadencia, perdiendo territorios y poder en la zona. A ellas se sumaron sucesivas invasiones turco-mongolas acabando con el desarrollo económico, demográfico y urbano del reino.
En el siglo XV, el control otomano del Mar Negro vino acompañado de una disgregación territorial en Georgia junto a una pérdida de poder económico al dejar de ser paso obligado en las rutas comerciales entre Europa y Asia.
Las luchas entre otomanos y persas con Georgia en medio ocasionaron continuas invasiones en el siglo XVI dejando al territorio dividido en dos zonas de influencia, el este iraní (con Tiflis como principal ciudad) y el oeste turco (incluyendo la costa del Mar Negro con Kutaisi como urbe más destacada).
Décadas de conflicto entre turcos y persas trajeron la miseria y la pobreza más absoluta al territorio georgiano. La crisis económica se unió una situación demográfica en decadencia, con ciudades casi arrasadas y unas zonas rurales donde se extendió el trueque como forma de intercambio comercial.
A pesar de esta agónica situación, Georgia se mantuvo independiente y no cayó en manos de los invasores extranjeros. En plenas luchas por el este y el oeste, los reyes de Kajetia se acercaron al Imperio Ruso del norte, quien protagonizó las siguientes etapas de la historia de Georgia.

Georgia bajo control ruso
En 1783, el Imperio ruso y el reino oriental georgiano de Kartli-Kajetia suscribieron el Tratado de Gueórguiyevsk para quedar bajo protección de Rusia, quienes no pudieron evitar que Tiflis fuera saqueada y arrasada en 1795 por los persas. En 1800, el zar Pablo I de Rusia, tras la petición del rey Jorge XII de Georgia, firmó la incorporación del reino georgiano de Kartli-Kajetia. Este hecho no fue bien recibido por parte de la población quienes, apoyados por la nobleza, iniciaron intensas rebeliones antirrusas.
El empuje turco y persa continuó, pero el gigante ruso consiguió mantener Georgia bajo su protección, anexionándose nuevas zonas como el reino occidental de Imericia. Las victorias del Imperio Ruso frente a otomanos e iraníes permitieron conseguir importantes enclaves de territorio que conforman la actual Georgia como Batumi, Artvin, Ajaltsije y Poti.
El siglo XX comenzó convulso coincidiendo con la Revolución Rusa. Un asalto bolchevique al Banco Central de Tiflis marcó un hecho insólito. Los revolucionarios intentaban conseguir dinero para financiar el golpe. Sin embargo, fueron detenidos en Alemania y Francia, aunque no fueron entregados a Rusia.

De este proceso, el territorio georgiano se unió al de Armenia y Azerbaiyán dando origen a la República Democrática Federal de Transcaucasia dentro de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Sin embargo, las tensiones en la zona llevaron a Georgia a independizarse el 26 de mayo de 1918, al igual que lo hicieron Armenia y Azerbaiyán formando sus respectivas repúblicas.
La independencia duró apenas tres años, ya que en 1921 el ejército rojo invadió los territorios, anexionándose de nuevo Georgia, Armenia y Azerbaiyán. El 18 de marzo de 1921 fue proclamada la República Socialista Soviética de Georgia.
En esa etapa, que se prolongó hasta principios de los noventa, Georgia se convirtió en un motor económico de la URSS, con un gran desarrollo demográfico y social, aunque las protestas en contra de Rusia continuaron.
La historia georgiana más actual desde su independencia
El colapso del bloque soviético llevó a Georgia a conseguir su independencia el 9 de abril de 1991. En cambio, los anhelos de un tiempo nuevo se tornaron oscuros tras el Golpe de Estado que derrocó al gobierno de Zviad Gamsajurdia, encabezados por la Guardia Nacional de Georgia y grupos extremistas con apoyo ruso. Georgia sufrió una dura guerra civil que se prolongó hasta 1993.
A lo largo del final del siglo XX y principios del XXI, el conflicto en las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur se recrudeció con tensos enfrentamientos con los separatistas alentados por Rusia, quien intenta controlar la zona y anexionarse los territorios.
En noviembre de 2003, se produjo la “Revolución de las Rosas”, un movimiento pacífico que desencadenó la caída del presidente Eduard Shevardnadze y el ascenso de Mikhail Saakashvili al poder. Georgia intentaba escapar de las corruptelas gubernamentales y de la profunda crisis social, política y económica en la que se encontraba.
Más tarde, Saakashvili asumió la presidencia y buscó implementar reformas políticas y económicas que tuvieron un impacto sustancial en el desarrollo político y social hasta la actualidad. De hecho, se inició una nueva política de acercamiento a Occidente y en particular a la Unión Europea, donde Georgia cuenta con el estatus de país candidato.
El país caucásico ha seguido adelante con sucesivos gobiernos y, pese a los intentos de consolidar su democracia, los rumores en torno a la limpieza de los procesos electorales no han cesado con una oposición muy activa que denuncia estos hechos. Actualmente, las aspiraciones europeístas se han frenado en seco debido al actual Gobierno georgiano que ha girado bruscamente hacia Rusia y con duras críticas a Occidente.
El clima de tensión se recrudeció desde las últimas elecciones de finales de 2024 donde el actual presidente de Georgia Míjeil Kavelashvili y el primer ministro Irakli Kobajidze revalidaron sus cargos con acusaciones de manipulación y fraude. Los recientes procesos electorales han estado marcados por el boicot de los partidos opositores, quienes no reconocen la legitimidad de sus resultados.
Georgia se encuentra en una encrucijada geopolítica como candidato a entrar en la Unión Europea, pero inmersa en la inestabilidad que genera los intentos de control por parte de Rusia.
La sociedad multicultural georgiana
Actualmente, Georgia cuenta con una población que supera los 3.728.600 habitantes repartidos en sus 69.700 kilómetros cuadrados de superficie (que incluyen los 12.560 kilómetros cuadrados de los dos territorios autoproclamados independientes, Abjasia y Osetia del Sur). Tiene 1.814 kilómetros de línea de frontera junto a 310 kilómetros de costa.
Destaca que gran parte de dicha población reside en zonas urbanas, en torno al 60% del total, frente a las zonas rurales.
Entre los principales grupos étnicos predominan los georgianos con un 83,8%, aunque también hay destacada presencia de azeríes (6,5%), armenios (5,7%) y rusos (1,5%), entre otros. Como dato, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, hay 104 españoles en Georgia (81 residentes y 23 no residentes).
Georgia cuenta con una economía diversificada. En las zonas rurales, predomina la agricultura con una destacada actividad vitivinícola y hortofrutícola. En las grandes ciudades, destaca el sector servicios, con el turismo y la manufactura ligera como principales actividades.
La geografía de Georgia: un país de contrastes
Georgia es un país ribereño del Mar Negro. Además, está situado al sur de la cordillera del Cáucaso, por lo que es una zona muy montañosa en pleno macizo caucásico que atraviesa el norte y sur del país.
Georgia suma casi 25.000 ríos, muchos de las cuales tienen pequeñas centrales hidroeléctricas en plena apuesta por las energías renovables. La mayoría de sus ríos desembocan en el mar Negro, pero también discurren hacia el este a través de Azerbaiyán para finalizar en el Mar Caspio.
El río más grande de Georgia es el Kurá (también denominado Mtkvari) con 1.364 kilómetros desde el noreste de Turquía para atravesar la zona oriental del país, también su capital, Tiflis. Cuenta con grandes zonas de cultivo en su rivera con una extensa cuenca de 198.300 kilómetros cuadrados junto a un caudal de 443 metros cúbicos por segundo. Finalmente, desemboca en el Mar Caspio. Por su parte, el río Rioni es el más grande en el oeste de Georgia y recorre el Gran Cáucaso para desembocar en el Mar Negro.
La orografía del país y su situación estratégica entre el Mar Negro y las zonas montañosas hacen que Georgia cuente con un clima dominado por las masas de aire subtropicales en el oeste y mediterráneas en el este.
La cadena montañosa del Gran Cáucaso frena las masas de aire gélido procedentes del norte del continente. Por ello, el aire cálido y húmedo del Mar Negro domina toda la zona oeste. Sin embargo, las masas más cálidas y secas también encuentran con la barrera de los montes del Pequeño Cáucaso al sur.
Así, la zona oeste de Georgia es la parte más húmeda del país con precipitaciones distribuidas a lo largo del año, con episodios fuertes en otoño. En cuanto a las temperaturas, a pesar de ser una zona pequeña, hay gran diferencia entre las tierras bajas kartvelianas, más cálidas, y la zona montañosa con veranos frescos e inviernos fríos con nevadas considerables.
Por su parte, el este de Georgia cuenta con un clima húmedo subtropical y continental. En esta zona entran en juego las masas de aire seco de Asia Central y del Caspio junto a la humedad del Mar Negro. Los sistemas montañosos Liji y Mesjetia que dividen al país hacen que la precipitación en estas regiones sea menor junto a temperaturas más extremas con veranos calurosos e inviernos fríos.
A todo ello se suma las diferencias de altitud a lo largo del país. De hecho, hay zonas de Georgia ubicadas a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar en las que se producen heladas considerables durante todo el año, incluso en verano.
La cultura milenaria de Georgia
La cultura georgiana es fruto de siglos de historia e influencias de los diferentes imperios que pasaron por el territorio caucásico. La música tradicional, la literatura y su propio alfabeto son pilares fundamentales del sentido de identidad nacional, muy arraigado entre la población georgiana.
La tradición literaria georgiana destacó en los primeros siglos del cristianismo, aunque existen obras anteriores a su llegada, como ‘Amiraniani’, una colección de epopeyas georgianas de la Antigüedad con fecha aproximada del II milenio a. C. Durante la Edad Media, la escritura georgiana alcanzó su mayor esplendor con Shota Rustaveli, uno de los grandes autores medievales y creador de ‘El caballero en la piel de pantera’ (ვეფხისტყაოსანი, Vepjis Tqaosani), el poema épico nacional de Georgia.
La literatura georgiana vivió una era dorada en el siglo XIX y sentó las bases del romanticismo y de la novela en la era moderna, con figuras como Grigol Orbeliani, Nikoloz Baratashvili, Ilia Chavchavadze, Akaki Tsereteli y Vazha Pshavela, entre otros.
También destacó la pintura georgiana, con domino de las influencias europeas, fundándose la primera escuela en Tiflis en 1709.
Por su parte, la primera sala de cine de Georgia se inauguró en 1897. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1912 para que Vasil Amashukeli rodara las primeras imágenes de Tiflis en película cinematográfica. Cuatro años después, se estrenó ‘Kristine’, la primera película rodada en Georgia. La Academia Estatal de Arte de Tiflis fue fundada en 1917.
En toda esa etapa, la influencia soviética fue la dominante con una política de rusificación a la que se resistieron los artistas georgianos.
Danzas tradicionales, un símbolo nacional
Las danzas georgianas reúnen los símbolos de Georgia con un estilo nacional. Se suelen interpretar en solitario, parejas o grupos. En estos bailes, las mujeres se mueven a pasos cortos, mientras que los hombres representan la lucha con movimientos rápidos, saltos y piruetas.
Entre las principales danzas georgianas destacan Kartuli (ქართული), Khorumi (ხორუმი), Acharuli (აჭარული), Kazbeguri (ყაზბეგური), Khanjluri (ხანჯლური), Khevsuruli (ხევსურული), Mtiuluri (მთიულური), Samaia (სამაია), Kintouri (კინტოური), Jeirani (ჯეირანი), Partsa (ფარცა), Karachokheli (ყარაჩოხელი) y Davluri (დავლური).
Los trajes tradicionales de Georgia incluyen espaldas que permanecen rectas y sin movimiento. Cuentan con colores variados, aunque predominan los colores como negro, blanco, gris o marrón en amplia gama de tonalidades. Se emplean tejidos hechos a mano, con tintura y bordado utilizando fibras naturales como lana, lino y seda.
La ropa georgiana tradicional es un reflejo del legado cultural de los nativos, con diferentes variaciones en función de la región del país para adaptarse al clima y el terreno local. Cada zona de Georgia posee su propia vestimenta distintiva. La ropa de mujer era mucho más variada y colorida, a la que se le incluyen complementos en otros materiales.




Las principales ciudades de Georgia
Aunque Tiflis, capital de Georgia, es la ciudad más importante donde se concentra la mayor población del país y los principales centros neurálgicos políticos, económicos y culturales, el país caucásico cuenta con otros enclaves destacados.
Tiflis
Tiflis cuenta con una historia milenaria, un pasado rico lleno de influencias culturales que han dado lugar a lo que actualmente es la capital georgiana, una ciudad tradicional y a la vez cosmopolita. Con influencias de persas, griegos, romanos, bizantinos, árabes y rusos, a lo largo de los siglos, su situación estratégica le permitió ser un importante cruce de rutas comerciales entre Europa y Asia.
Actualmente, Tiflis ronda los 1,4 millones de habitantes en sus más de 726 kilómetros cuadrados de superficie. La ciudad es reconocida por su mezcla única de culturas, su ubicación estratégica en el Cáucaso lo que la llevó a ser un punto clave en la Ruta de la Seda.
La capital georgiana incluye importantes lugares de interés que permiten recorrer la historia de Georgia a través de vestigios pasados como la Fortaleza de Narikala (siglos IV-XVII), la Basílica de Anchiskhati (siglo VI), la Catedral de Sioni (siglo VIII), la Iglesia de Metekhi, la Catedral de la Santísima Trinidad (Sameba), el Puente de la Paz, los Baños de azufre de Abanotubani o la icónica Kartlis Deda (Estatua de la Madre de Georgia).
Todo ello sin olvidar cada rincón del Casco antiguo de Tiflis que incluye los edificios clásicos que representan las etapas históricas de la ciudad desde las referencias georgianas más tradicionales, pasando por los elementos bizantinos, neoclásicos, Art Nouveau, Beaux-Arts, de Medio Oriente o del modernismo soviético.
Así es Tiflis, conoce la ciudad que acoge Eurovisión Junior 2025
Kutaisi
Kutaisi, al oeste del país, es la segunda ciudad más poblada de Georgia con casi 200.000 habitantes. Está situada en la región de Imereti. Kutaisi a la orilla del río Rioni.
La ciudad está rodeada por colinas, lo que dota a la ciudad de un paisaje verde lleno de bosques y con fincas agrícolas, siendo esta su principal actividad. Sin embargo, antes de la independencia de Georgia en 1991, Kutaisi era el motor industrial del país.
La ciudad destaca por la presencia de edificios de la etapa soviética, a los que se une la arquitectura más actual, pero sin perder su esencia. La ciudad fue la antigua capital del reino de Imereti.
A partir de 2012, acogió el Parlamento de Georgia. Se decidió trasladar la sede del poder legislativo del país a Kutaisi en una estrategia gubernamental de descentralización para acercar el control político a la región separatista de Abjasia. El actual edificio de Parlamento de Georgia se construyó en el lugar donde había un monumento a los soldados soviéticos de la Segunda Guerra Mundial. Fue diseñado por el equipo del arquitecto español Alberto Domingo.
Su ubicación en Kutaisi supuso un impulso para la economía regional. Sin embargo, la llegada del nuevo gobierno de la coalición Sueño Georgiano – Georgia Democrática supuso el regreso de la sede de la soberanía georgiana a Tiflis mediante una enmienda constitucional aprobada en 2017 y que entró en vigor en enero de 2019.


De las diferentes etapas de su historia encontramos monumentos como la Catedral de Bagrati del siglo XI e incluida por la UNESCO en la lista del Patrimonio de la Humanidad. También destacan los Monasterios de Gelati y Motsameta.
En el casco histórico de Kutaisi, la fuente Colchis inicia el camino por las calles de la ciudad, donde otros edificios como el Meskhishvili Theatre o los templos religiosos como la iglesia de la Anunciación, la iglesia armenia de San Jorge o la sinagoga de Kutaisi toman protagonismo. La cueva de Prometeo y el cañón de Martvili son otros de los lugares más visitados de la ciudad.
Además, el mercado de Kutaisi es el punto de encuentro de los turistas donde pueden disfrutar de la gastronomía georgiana a muy pocos laris de precio.
Batumi
Batumi es una ciudad portuaria situada en la costa oriental del Mar Negro, cerca de la frontera con Turquía. Cuenta con el principal puerto de Georgia y se ha convertido en el centro comercial del país. De hecho, históricamente, la ciudad fue paso obligado del comercio del Cáucaso durante siglos. El territorio actual de Batumi se extiende en la antigua colonia griega de la Cólquida, llamada Bathus o Bathys. De ahí, su actual nombre deriva de la expresión griega bathus limen o limin bathys, que podría traducirse como “puerto de profundidad” o “puerto de aguas profundas”.
Dentro de la región georgiana de Ayaria, supera los 170.000 habitantes. Además de su intensa actividad económica y turística donde muchos la consideran la ciudad más cosmopolita de Georgia, desde julio de 2007, es la sede del Tribunal Constitucional de Georgia. A nivel internacional se la conoce como “Las Vegas del Mar Negro”.
La expansión de Batumi tuvo su punto culmen a finales del siglo XIX con la construcción del ferrocarril Batumi-Tiflis-Bakú. A ello, se sumó el oleoducto Bakú-Batumi que impulsó al puerto y potenció la introducción de hidrocarburos. De hecho, se convirtió en el principal puerto del petróleo ruso en el Mar Negro.
Sin ninguna duda, las estatuas de Alí y Nino se han convertido en un destino obligado para los turistas. Se trata de dos esculturas metálicas de ocho metros de altura. Fue diseñada por los escultores georgianos Tamar Kvesitadze y Paata Sanaia. Desde su instalación en 2010, es uno de los lugares más visitados. Las esculturas tienen movimiento y al cabo de unos 10 minutos tanto el hombre como la mujer van girando hasta que se funden en una sola pieza. La composición recrea el amor de un aristócrata azerí llamado Ali, y la princesa georgiana Nino.
Entre los enclaves más destacados de la ciudad destacan la Torre Chacha, también conocida como Torre de la Fuente, y es una copia de la que había en Batumi a principios del siglo XX.
De visita obligada, la noria de Batumi de 55 metros de alto y con capacidad para 240 personas. El barrio turco incluye restaurantes con especialidades del país, y dulces típicos de Turquía, así como el Simit, un pan redondo con semillas de sésamo.
También hay que poner el foco en otros monumentos como la Mezquita Orta Jame, la Iglesia de San Nicolás, la Catedral de la Santa Madre Virgen Natividad con sus frescos, el Faro de Batumi, la Torre del Alfabeto o la Piazza de Batumi que incluye el mosaico más grande de Europa con un diámetro de 106 metros cuadrados con 88.244.735 de piezas de mármol cortadas de un centímetro cuadrado.


Sus playas de piedras grandes bañadas por el Mar Negro, el columpio del gran corazón de Batumi y su bulevar son lugares muy populares. Además, Batumi tiene varios hoteles de cinco estrellas con casinos. Son un destino turístico debido a que en los países de su entorno, este tipo de lugares están prohibidos por la religión musulmana.
Batumi cuenta con un teleférico entre las calles Gogebashvili y Bakú que alcanza la montaña Anuria, a unos 250 metros sobre el nivel del mar. Batumi también destaca por los lugares donde la naturaleza es la protagonista como el Jardín Botánico fundado por Andrey Krasnov, el Parque Nacional de Mtirala o la Cascada Makhuntseti.
Rustavi
Rustavi es una ciudad industrial en la región de Kvemo Kartli, al sureste de Tiflis, a orillas del río Kurá. La localidad georgiana surgió y creció principalmente como centro industrial durante la era soviética, con fuertes inversiones en industria pesada (plantas químicas y metalúrgicas). Tras la independencia, se ha enfrentado desafíos económicos, con esfuerzos de diversificación y revitalización económica en marcha.
Rustavi es una de las ciudades más jóvenes de Georgia. En 1948, recibió el estatus de ciudad. Antes de esa fecha, en la estepa de Gabardan en las orillas del río Kurá, había un asentamiento que surgió en torno a una gran planta metalúrgica. En 1941, durante la época soviética, Rustavi era el centro industrial, metalúrgico y químico más grande del país.
Actualmente, ronda los 135.000 habitantes. Por grado de importancia, es la cuarta ciudad más grande de Georgia y cuenta con una comunidad laboral ligada a la industria. En las últimas décadas, ha sufrido cambios demográficos y económicos típicos de zonas industriales en transición.
Entre los enclaves turísticos más destacados están la Fortaleza de Rustavi del siglo XIIl, la planta metalúrgica y otras fábricas históricas de la ciudad junto a la Estatua de Shotá Rustaveli.
También encontramos memoriales y placas en la ciudad que recuerdan a trabajadores industriales y a las personas fallecidas en la Segunda Guerra Mundial en plazas o avenidas principales y forman parte del paisaje urbano de Rustavi.
Hay que poner en valor los edificios y fachadas emblemáticos de la planificación urbana y la industria pesada de la época soviética que nos permiten comprender la historia de la ciudad. Rustavi también cuenta con varios parques y áreas recreativas, incluido el Parque Central de Rustavi. Su singular combinación de monumentos antiguos y modernas instalaciones industriales la convierte en un lugar único para explorar.
Zugdidi
Zugdidi es la capital de la región de Samegrelo-Zemo Svaneti en Georgia, situada en el noroeste del país. Se encuentra a orillas de ríos locales y sirve como puente entre la llanura costera del Mar Negro y las zonas interiores de Georgia. Su cercanía a la frontera con Abjasia y a la costa la convierte en un nudo logístico y cultural importante de la región. De hecho, durante la guerra en Abjasia, acogió a un gran número de refugiados.
Zugdidi tiene raíces profundas en el antiguo reino de Mingrelia, que tuvo un papel relevante en la historia georgiana medieval y moderna. El nombre de Zugdidi significa “gran colina” en megrelian y sirvió como la capital del principado de Mingrelia (Odishi) hasta 1867, cuando el Imperio ruso abolió el principado.
A lo largo del siglo XX, la ciudad creció como centro administrativo, cultural y comercial dentro de la república soviética y, tras la independencia, ha evolucionado hacia una economía más diversificada impulsada por la agricultura, la ganadería y el comercio regional. En las últimas décadas ha habido esfuerzos de modernización y desarrollo de servicios, educación y turismo cultural para aprovechar su patrimonio histórico y natural.
Actualmente alcanza los 75.000 habitantes. La vida en Zugdidi combina tradición y modernidad. Hay festivales locales, mercados tradicionales y una comunidad que valora la música, la danza y la cocina de Mingrelia.
La ciudad fue un importante centro de la cultura y la política georgiana durante el siglo XIX. Entre los monumentos más visitados están el Palacio de Dadiani (Museo de Mingrelia) que fue la casa histórica de los príncipes Dadiani, convertida en museo que alberga colecciones de arte y objetos históricos, y el Jardín Botánico de Zugdidi, un espacio verde de importancia medioambiental donde se recogen muestras florales de todo el mundo.
Los balnearios Tsaishi Balneological Resort y el Anaklia son un lugar de encuentro para los turistas que visitan la región. Además, Zugdidi es el punto de partida de todas las rutas hacia Mestia y a los pueblos de montaña de Svaneti. Es el lugar donde la cultura de las tierras bajas se encuentra con la aventura alpina.
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Georgia en el Festival de Eurovisión Junior
Georgia participa en el Festival de Eurovisión Junior ininterrumpidamente desde la edición celebrada en 2007 en Róterdam (Países Bajos). En su primera propuesta, con Mariam Romelashvili y su canción «Odelia Ranuni», alcanzó el 4º lugar con 116 puntos.
Georgia es el país con más victorias en Eurovisión Junior con cuatro en total. Su primer triunfo no tardó en llegar. En Limasol 2008, el grupo Bzikebi con su mítica canción «Bzz…» arrasaron en la votación con 154 puntos.
En Ereván 2011, llegó la segunda victoria. El grupo CANDY con «Candy Music» fue la sorpresa de la edición y consiguió un triunfo totalmente inesperado para los espectadores y seguidores del concurso. Se alzaron con el trofeo con la menor puntuación de la historia, solo 108 puntos.
Años más tarde, en La Valeta 2016, los jurados profesionales e infantiles junto a un panel de expertos formado por Mads Grimstad, Christer Björkman y el dúo irlandés Jedward, llevaron a la propuesta georgiana de Mariam Mamadashvili con «Mzeo» a lo más alto de la clasificación con 239 puntos, alcanzando un récord de victorias. Además, esta puntuación supuso una cifra nunca antes alcanzada y que posteriormente solo ha sido superada por Polonia en 2019, con «Superhero» de Viki Gabor.
Por otro lado, su peor resultado histórico es un 14º lugar obtenido en Gliwice-Silesia 2019 por Giorgi Rostiashvili y su canción «We Need Love», cuando consiguió solo 69 puntos. Misma clasificación obtuvieron en Niza 2023 con Anastasia & Ranina y su «Over The Sky». A pesar de ello, Georgia es uno de los países con mejor trayectoria y palmarés en el concurso infantil, con 14 propuestas que se han situado dentro del Top 10.
Recordando Eurovisión Junior: Tiflis 2017, viaje al Cáucaso para seguir brillando
Por su parte, el país caucásico ha acogido en dos ocasiones el Festival de Eurovisión Junior, a pesar de haberlo ganado cuatro veces. En 2017, la capital georgiana de Tiflis fue la sede de la 15º edición. El Palacio Olímpico de Tiflis albergó el concurso con Elene Kalandadze y Lizi Japaridze (representante georgiana en 2014) como presentadoras.
La edición de 2025 fue la segunda vez en la que la competición pisó tierras georgianas en el Pabellón Olímpico de Tiflis con Davit Aladashvili y Liza Tsiklauri como anfitriones.
En Madrid 2024, Andria Putkaradze con «To My Mom» se alzó con el triunfo en Eurovisión Junior 2024 con 239 puntos, igualando su mayor puntuación histórica conseguida por Mariam Mamadashvili en 2016. Con esta victoria, Georgia alcanzó su cuarto micrófono de cristal, siendo el país más exitoso de Eurovisión Junior junto a Francia.
En la reciente edición de Tiflis 2025, Anita Abgariani mantuvo el gran palmarés de Georgia en Eurovisión Junior. Con su «Shine Like A Star» recibió 176 puntos que se tradujeron en un tercer lugar. La propuesta georgiana escaló hasta el segundo lugar en la votación de los jurados nacionales, pero descendió hasta el séptimo lugar en la clasificación del voto online.
Así fue Eurovisión Junior 2025: “unidos por la música” de vuelta a Georgia
La 23º edición del Festival de Eurovisión Junior viajó hasta Tiflis, capital de Georgia, siendo la segunda ocasión en el que la ciudad acogía el certamen europeo. El sábado 13 de diciembre desde las 17:00 CET, el escenario eurovisivo de Tiflis recibió a los jóvenes talentos de toda Europa. El certamen tuvo lugar en el Gymnastic Hall of Olympic City (Pabellón de Gimnasia) en Tiflis con David Aladashvili y Liza Tsiklauri como presentadores del evento musical.
Tras meses de muchos rumores e intensas negociaciones, la UER apostó una edición más por el país ganador en la edición previa para asumir la organización del evento. El 13 de mayo, seis meses después de la gran celebración musical de Madrid en 2024 donde el joven georgiano Andria Putkaradze se alzó con el triunfo con su «To My Mom», la organización hizo oficial el destino del certamen de 2025.
A pesar de que Georgia es el país con más triunfos en el Festival de Eurovisión Junior, con cuatro en total, solo ha acogido el evento en dos ocasiones en 2017 y 2025.
Hubo que esperar hasta el 1 de octubre para conocer nuevos detalles de esta esperada edición del Festival de Eurovisión Junior. La UER desveló que 18 países competirán por alzarse con el micrófono de cristal, siendo el dato de participación más alto desde París 2021. A pesar de las retiradas Alemania y Estonia, el certamen infantil cuenta con los regresos de Azerbaiyán, Croacia y Montenegro.
En una etapa de cambios dentro de la UER, el Festival de Eurovisión Junior se suma a esta renovación adoptando el nuevo logotipo genérico junto al eslogan permanente “United By Music”. En esta ocasión, el certamen de Tiflis 2025 contó con un theme art colorido y muy visual, con toques infantiles y juveniles que se adaptaron al espíritu de Eurovisión Junior.
Finalmente, tras un espectáculo único, Francia volvió a arrasar en la votación del Festival de Eurovisión Junior. Lou Deleuze se alzó con el triunfo y consiguió el cuarto micrófono de cristal para la emisora francesa con su tema «Ce Monde». De esta manera, Francia iguala a Georgia como países con más victorias, cuatro en total.

