El Festival de Eurovisión 2026 está muy lejos de ser una celebración a la que aspiraba con motivo de su 70º aniversario. La participación de Israel en el evento lleva varias ediciones enturbiando el ambiente festivo, diverso y acogedor que siempre ha caracterizado el certamen. En este tiempo, en el que la Unión Europea de Radiodifusión (UER-EBU) hace hincapié en estar “Unidos Por La Música”, lo estrictamente musical ha dejado de estar en el foco.
Aunque la música siempre ha sido la protagonista (o, al menos, debería ser así), también entra en escena un aspecto que, en ocasiones, resulta polémico, la política. Sin embargo, la organización siempre ha defendido el carácter apolítico de la competición. La esencia del certamen está en reunir a artistas de diferentes puntos del continente defendiendo los colores de sus respectivos países, siempre que éstos suscriban los valores intrínsecos del festival: la paz, la tolerancia, el respeto y la diversidad.
En sus siete décadas de historia, el certamen se ha visto obligado a convivir con etapas convulsas en la escena internacional (Postguerra mundial, Guerra Fría, Desintegración de la URSS, conflicto en Yugoslavia, anexión rusa de Crimea, Guerra en Ucrania o el Conflicto Palestino-Israelí), donde siempre se ha jugado con un equilibrio entre las variables de música y política, siendo esta una de las principales razones del éxito del evento.
El problema llega cuando uno de esos aspectos comienza a tener mayor peso, tal y como ha ocurrido en las últimas ediciones. La situación geopolítica ha absorbido lo estrictamente musical en dos frentes. Por un lado, Ucrania desde 2022 (aunque con un inicio previo a partir de 2014 tras comenzar el conflicto en Crimea), y, muy especialmente, con Israel desde 2024, tras las acciones militares del país con motivo de los ataques del 7 de octubre de 2023.
Cuando ese equilibrio se pierde y, además, se añade la utilización política del festival por parte de Israel para su blanqueamiento internacional, el Festival de Eurovisión se aproxima hacia un precipicio nunca antes visto. Protestas, boicot y una crisis reputacional sin precedentes: es la encrucijada a la que se enfrenta el evento musical que durante décadas ha acaparado las miradas de todo el mundo.
Ante una situación inédita, es necesario realizar una retrospectiva detallada de los acontecimientos más recientes que han marcado el destino actual del Festival de Eurovisión.
Tras una primera parte en la que recordamos los hechos fundamentales de las ediciones de Malmö 2024 y Basilea 2025 que han condicionado la celebración de Viena 2026 por la participación de Israel, en este último capítulo, entramos de lleno en la Asamblea General de la UER de diciembre de 2025 que hizo saltar por lo aires la concordia dentro del Festival de Eurovisión. Un debate, una votación y un resultado no deseado que dio lugar al mayor boicot al certamen europeo de su historia por parte de cinco países.
¿Está perdiendo relevancia Eurovisión? El boicot y las cifras comparadas de los últimos años
Las emisoras toman posición: ¿Por qué Rusia sí fue expulsada de Eurovisión e Israel no?
Tanto antes como después de la celebración de la última edición del Festival de Eurovisión, las delegaciones de Eslovenia, Islandia e Irlanda se unieron a las peticiones de España de iniciar un debate en el seno de la UER sobre la participación de Israel. Solicitudes formales que no se tuvieron en cuenta ni en 2024 ni en 2025.
Al hablar de la situación ocasionada por Israel es inevitable hacer referencia a Rusia. En 2022, debido a la invasión de Ucrania, la UER decidió expulsar a las emisoras públicas del país. En aquel momento, se trató de una decisión rápida y unánime de la organización alegando que no ofrecían información objetiva en relación al conflicto con Ucrania.
Tiempo después, la expulsión de la UER de los canales rusos C1R, VGTRK/RTR y RDO se hizo permanente. A pesar de los paralelismos con Rusia, Israel no ha corrido la misma suerte. Desde la organización aluden siempre a que sus miembros “son emisoras públicas y no gobiernos”. Sin embargo, la cadena israelí KAN ha informado sectariamente vulnerando muchos principios básicos de la UER y de la libertad de prensa, sobre todo, a la hora de informar sobre el conflicto en Gaza.
Todas las emisoras críticas pusieron el foco en que el Festival de Eurovisión “está cada vez más influenciado por las tensiones geopolíticas” instando a la UER a un diálogo abierto sobre la presencia de Israel. Incluso se llegó a poner sobre la mesa la posible influencia del principal patrocinador del evento, la empresa israelí Morocanoil, para mantener a la emisora KAN dentro del certamen. Hecho que ha negado en varias ocasiones Martin Green CBE, director del Festival de Eurovisión.
Sin embargo, desde la UER no ofrecieron “detalles específicos de las colaboraciones comerciales”. La compañía de productos de belleza capilar se mantiene como sponsor del festival, en la que será su sexta edición consecutiva, donde hay que sumar Tel Aviv 2019 cuando también colaboró en la competición.
Moroccanoil continuará como patrocinador oficial del Festival de Eurovisión en 2026
En el lado opuesto, los pocos, pero fuertes apoyos de Israel dentro de la organización, con Alemania y Austria como grandes valedores. De hecho, varios medios informaron de que la emisora pública alemana amenazó con retirarse del Festival de Eurovisión si se excluía a Israel. Al ser uno de los principales sostenes económicos de la organización, su influencia es muy extensa dentro de la gestión del evento.
Por su parte, la cadena austriaca ORF, que ejerce como anfitriona del festival de 2026, reiteró en varias ocasiones su deseo de que Israel compita en Viena. De hecho, Roland Weißmann, su exdirector general, llegó a reunirse con miembros de la emisora israelí y del gobierno para hacer público su apoyo. Además, trascendió a la prensa que el actual canciller austriaco, el conservador Christian Stocker, habría exigido que Austria no organizara el Festival de Eurovisión 2026 si se expulsaba a Israel, presionando a la emisora ORF y al Ayuntamiento de Viena. Si este hecho se hubiera producido, podrían haberse enfrentado a una multa de hasta 40 millones de euros.
Las emisoras críticas dan un ultimátum a la UER: “O se expulsa a Israel, o nos retiramos”
De esta forma, el cruce de declaraciones fue constante en la pretemporada eurovisiva de cara a 2026, subiendo de nivel hasta el punto de que varias emisoras condicionaron su participación en el Festival de Eurovisión a la presencia de Israel.
En ese tiempo, la UER dilató constantemente la celebración de un encuentro con sus miembros (participantes o no en el certamen europeo) para debatir sobre las consecuencias de mantener a la delegación israelí en la competición.
En un primer momento, hubo intento de votar sobre el asunto durante la 93ª Asamblea General celebrada el 3 y 4 de julio en Londres (Reino Unido). Sin embargo, la organización consiguió ganar tiempo y pospuso la decisión hasta final de año, en su segundo encuentro anual. Desde la UER se aludió a la necesidad de un “debate abierto y constructivo” entre emisoras iniciando un periodo para recabar información y “abordar desafíos” ante el contexto geopolítico.
Sin embargo, debido al creciente malestar de las delegaciones, la UER intentó acallar las voces críticas organizando una Asamblea Extraordinaria el 15 de noviembre de 2025 para llevar a debate y votación la participación de Israel entre todos sus miembros, participantes o no en el Festival de Eurovisión. En una carta enviada por la presidenta de la organización, la francesa Delphine Ernotte-Cunci, la organización subrayó que el asunto “merecía una base democrática más amplia para su decisión”.
La UER se vio obligada a debatir y votar, pero con condiciones
Sin embargo, el alto al fuego en Gaza que entró en vigor el 10 de octubre fue aprovechado por la UER para cancelar la Asamblea Extraordinaria y únicamente llevar el asunto a debate, sin votación, en la Asamblea General como un punto del día más. Varias fuentes apuntaban a que, de producirse una votación secreta, era prácticamente segura la mayoría a favor de la exclusión de Israel.
Finalmente, Ginebra acogió la 95ª Asamblea General de la UER en un clima de tensión nunca antes vivido en la organización. El 4 y 5 de diciembre, la ciudad suiza recibió a los responsables de todas las emisoras públicas que son miembros de pleno derecho. Aunque el objetivo de los responsables del Festival de Eurovisión era únicamente abrir un debate entre los asistentes, un grupo de países, encabezados por España, exigieron una votación secreta. Según los estatutos, se necesitaban, al menos, cinco. Finalmente, ocho miembros (España, Eslovenia, Irlanda, Montenegro, Países Bajos, Turquía, Argelia e Islandia) pidieron la consulta de forma secreta.
Sin embargo, la organización se guardaba un as en la manga. Al verse obligada a llevar a cabo la votación, se planteó de forma condicionada. Es decir, primero se votó si se aprobaban o no las nuevas reglas del Festival de Eurovisión (regreso de los jurados nacionales a las semifinales, reducción del número de votos máximos por método de pago a 10, control de las campañas institucionales y refuerzo de la seguridad de la votación). Solo en caso de que la mayoría de los miembros rechazara esta primera votación, se llevaría a cabo una segunda consulta concreta sobre la participación de Israel.
Una asamblea decisiva que acabó en una ruptura sin precedentes
El proceso se realizó mediante papeletas donde los delegados pudieron votar de forma afirmativa o negativa con la opción de abstenerse si lo consideraban oportuno. En la votación, sólo era necesaria mayoría simple ya que no se trataba de expulsar a un miembro de la UER. En esos casos, se hubiera requerido de mayoría reforzada.
Finalmente, solo hubo una votación porque la primera consulta se aprobó con una amplia mayoría. En total, 738 delegados votaron a favor del nuevo reglamento, 264 lo hicieron en contra y 120 se abstuvieron. Al aprobarse, no fue necesaria una nueva consulta sobre Israel, dando vía libre a la presencia de la emisora israelí KAN en la 70º edición del festival europeo.
En un comunicado, la UER destacó el “claro apoyo” de los miembros a las reformas para “reforzar la confianza y proteger la neutralidad del Festival de Eurovisión”, permitiendo que todos los miembros participen. Una vez más, la organización desoyó todas las voces críticas.
Israel participará en Eurovisión 2026 tras aprobarse las nuevas reglas del certamen
En este tiempo, fueron numerosas las alusiones a que en el Festival de Eurovisión “compiten emisoras públicas, y no gobiernos”, argumento esgrimido habitualmente por la UER. De hecho, resultó curioso el anuncio de la lista oficial de participantes el 15 de diciembre de 2025, donde la organización habló constantemente de “emisoras participantes”, poniendo el foco en cada una de las cadenas públicas que forman parte del evento, antes del país.
Hasta 2025, se hablaba sencillamente de “países participantes”. Este nuevo enfoque buscaba consolidar el argumentario oficial, reiterado en reiteradas ocasiones Martin Green CBE, director del Festival de Eurovisión. Sin embargo, el simple hecho de acudir a un certamen musical defendiendo los colores de una bandera ya implica la presencia y promoción internacional de dicho país, tanto positiva como negativamente.
De “países” a “emisoras participantes”, el llamativo cambio terminológico del Festival de Eurovisión
Boicot a Eurovisión 2026: un 70º aniversario empañado con el menor número de participantes en dos décadas
La 95º Asamblea General de la UER marcó un punto de inflexión y ocasionó la salida escalonada de los cinco países que habían condicionado previamente su presencia en Viena a la participación de Israel.
Como resultado, el Festival de Eurovisión 2026 que aspiraba a alcanzar un número récord de participantes, en palabras de los organizadores, finalmente se ha quedado en 35 países asistentes. Se trata de su menor cifra desde que se implantó el actual sistema de semifinales. Entre las ausencias, Eslovenia, España, Irlanda, Islandia y Países Bajos. Participantes históricos, con amplia trayectoria y que siempre han obtenido grandes cifras de audiencia. Además, España, miembro del Big 5, es uno de los cinco países con mayor aportación económica en la organización.
De hecho, la actual dirección de RTVE ha llevado a cabo una intensa campaña crítica por la decisión de la UER de mantener a Israel en el Festival de Eurovisión. Además, se ha puesto sobre la mesa un debate esencial a la hora de mantener la naturaleza apolítica del evento.
Desde la emisora española, se propone que no se debería permitir que países en conflictos bélicos vigentes compitan en el Festival de Eurovisión, para evitar la influencia de la situación geopolítica en la votación ante el denominado “voto de compasión”. Esta iniciativa contó con críticas no sólo desde Israel, sino también desde Ucrania. Ambos países han acaparado las mayores puntuaciones del voto de los espectadores en las últimas ediciones llegando a vencer las dos semifinales respectivamente en Basilea 2025.
A lo largo de las últimas ediciones del Festival de Eurovisión, la música ha quedado opacada por las numerosas polémicas que han enturbiado el certamen. En este resumen, se han recogido los principales focos de tensión que han desembocado en una situación límite sin precedentes. En el horizonte, una 70ª edición que trata de dejar a un lado esta crisis reputacional, pero sin éxito. A partir del 17 de mayo, llegará el momento de hacer balance y volver a encauzar las vías de dialogo para que el Festival de Eurovisión recupere su esencia como celebración y punto de encuentro integrador y no como evento polémico.
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Puntuales a nuestra cita anual, el equipo de ESCplus presentamos nuestra tradicional Guía del Festival de Eurovisión 2026. En ella podrás encontrar toda la información general detallada respecto a esta 70ª edición que tiene lugar en el Wiener Stadthalle de Viena (Austria) el 12, 14 y 16 de mayo.
En esta ocasión, prestamos especial atención a la situación actual del Festival de Eurovisión, ofreciendo un amplio repaso a los acontecimientos ocurridos en las últimas ediciones que ha desembocado en la mayor crisis de la historia del certamen por la participación de Israel, algo que ha empañado su 70º aniversario.
Además, como es habitual, podrás conocer en profundidad a cada uno de los aspirantes con datos de la canción, su letra y la biografía de cada intérprete. Todo ello, con una serie de anexos al final del archivo donde podrás anotar las votaciones oficiales emitidas durante el festival junto a tus propias valoraciones.
¡No dudes en descargar nuestra Guía ESCplus del Festival de Eurovisión 2026 para poder seguir la 70ª edición del certamen europeo sin perderte detalle!
Eurovisión vuelve a Viena en 2026 once años después
Con la victoria del cantante JJ con «Wasted Love» en el Festival de Eurovisión 2025, el certamen europeo viaja de regreso a Austria por tercera vez en la historia. Previamente, el país centroeuropeo triunfó en el evento musical en Luxemburgo 1966 con el artista Udo Jürgens y la canción «Merci, Chérie» y, más recientemente, en Copenhague 2014 con Conchita Wurst y su himno «Rise Like A Phoenix».
Con un clima de crispación y descontento general, Austria se enfrenta a una edición complicada. Aunque se esperaban cambios y soluciones por parte de la UER, finalmente, Israel volverá a formar parte del evento lo que ha ocasionado la mayor crisis reputacional del certamen con el boicot de cinco países: Países Bajos, Irlanda, Eslovenia, España e Islandia.
En 2026, el Festival de Eurovisión alcanza su 70º aniversario en un momento complejo lejos del evento integrador que ha sido siempre desde hace décadas. A pesar de que los organizadores aspiraban a edición por todo lo alto, contará con el menor número de participantes desde 2004.
El foco volverá a estar puesto en el sistema del televoto que se ve influenciado por el complicado contexto geopolítico y los actuales conflictos bélicos, por segundo año consecutivo, el voto de los espectadores se vio adulterado por Israel. Desde la organización, intentan mitigar estas injerencias políticas con novedades en la votación. Los jurados profesionales regresan a las semifinales, se establece un límite de 10 votos por método de pago y habrá controles “estrictos” a las campañas de promoción. Todo ello con el objetivo de “reforzar la confianza y la transparencia”.
Una de las primeras novedades será el estreno de un nuevo logotipo genérico donde se mantiene el protagonismo del icónico corazón eurovisivo junto a renovados elementos gráficos para consolidar la estrategia de marca iniciada por la UER.
El 20 de agosto, tras un proceso en el que Viena e Innsbruck aspiraron a acoger la celebración del certamen, la capital austriaca fue elegida sede del Festival de Eurovisión 2026 que tendrá lugar en el 12, 14 y 16 de mayo en el Wiener Stadthalle, mismo recinto que en 2015.
Por tanto, será la tercera vez en la que Viena asume la organización de la competición europea. Por su parte, el festival vuelve a celebrarse en la capital del país anfitrión, algo que no ocurría desde Lisboa 2018.
En esta ocasión, Victoria Swarovski y Michael Ostrowski, junto a Emily Busvine en la green room, son los encargados de presentar el Festival de Eurovisión 2026.

