¿Quién decide la sede de Eurovisión Junior cada año?

¿Cómo se decide quién celebra cada año el festival? Sigue leyendo y tecontamos

Una de las dudas más importantes de la audiencia eurovisiva cuando acaba una edición del certamen es quién acogerá Eurovisión Junior el siguiente año. Tradicionalmente se nos ha enseñado que el país que gana el concurso es quien tiene la responsabilidad de organizarlo el año siguiente, aunque la realidad es mucho más compleja de lo que puede parecer a simple vista debido a los contratiempos que pueden surgir durante la preparación.

A diferencia de lo que ocurre en Eurovisión, donde la victoria conlleva siempre una obligación del país vencedor de acoger el festival (exceptuando causas de fuerza mayor, como fue el caso de Ucrania en 2022), en el certamen infantil la selección de la sede no es un proceso automático. En este artículo analizaremos cómo la Unión Europea de Radiodifusión (UER) gestiona un sistema de negociaciones, vetos técnicos y estrategias financieras que deciden el destino del festival.

La flexibilidad de Eurovisión Junior en la selección de la sede

A diferencia de su contraparte adulta, Eurovisión Junior opera bajo un paradigma de flexibilidad estratégica que ha tenido que evolucionar a la fuerza. Mientras que en el certamen adulto se asume que el ganador será el anfitrión, el formato infantil funciona actualmente bajo el mecanismo del «derecho de tanteo» o «primera opción de rechazo». Esto no es una simple regla burocrática, sino un salvavidas diseñado para proteger la sostenibilidad económica de las televisiones públicas.

Esta filosofía no nació de la nada, sino que viene de un aprendizaje traumático. Si miramos atrás, el certamen vivió un caos organizativo en 2004, cuando la cadena británica ITV se retiró y la ganadora croata HRT no pudo asegurar el recinto a tiempo, obligando a la noruega NRK a salvar el evento con solo cinco meses de antelación. Aquel desastre enseñó a la UER una lección que aplica hasta hoy: la victoria artística no garantiza la capacidad logística. Por ello, la elección de la sede hoy en día es una negociación a tres bandas entre la radiodifusora ganadora, el Grupo Directivo y la UER.

El Grupo de Referencia es quien tiene la última palabra

Para comprender quién tiene la última palabra, es importante desglosar la jerarquía que gobierna el festival. Si bien la UER pone el marco, es el Grupo de Referencia quien toma las decisiones ejecutivas. Este órgano funciona como un consejo de administración que representa los intereses de las radiodifusoras y tiene la potestad de validar o rechazar la propuesta del país anfitrión.

Dentro del Grupo de Referencia, figuras como Alexandra Redde-Amiel (France TV) o Ana María Bordas (RTVE) tienen voz y voto para asegurar que la sede elegida cumpla con los estándares de la marca, y su poder de decisión es vital cuando el mecanismo automático falla. Un ejemplo claro fue la renuncia de Francia a organizar en 2024 tras su victoria; fue este grupo quien gestionó la transferencia de derechos a España, evaluando que RTVE tuviera la capacidad real de montar el evento en tiempo récord.

El caso de Eurovisión Junior 2025: cuando el criterio técnico pone en peligro el festival

Si hay un ejemplo reciente que ilustra cómo la técnica manda sobre los deseos del país anfitrión, ese es el proceso de selección de la sede en Georgia para 2025. Aunque el país confirmó su intención de organizar tras ganar en Madrid, la UER demostró que su validación técnica es vinculante y puede alterar los planes iniciales.

La radiodifusora georgiana propuso inicialmente el Palacio Olímpico de Tiflis, un recinto que ya había albergado el festival en 2017 y parecía la opción lógica. Sin embargo, la UER forzó un cambio de sede al Palacio de Gimnasia de la Ciudad Olímpica. ¿La razón? El recinto original no estaba disponible para la inspección técnica obligatoria en las fechas estipuladas. Este detalle revela la rigurosidad del sistema: si el Productor Ejecutivo de la UER no puede auditar el recinto, este se descarta automáticamente, sin importar su historial previo o la voluntad del país anfitrión.

Además, este cambio pone de manifiesto una preferencia de la UER por la seguridad y calidad del certamen frente al aforo. El nuevo recinto elegido en Tiflis es significativamente más pequeño (unas 1.300 localidades frente a las 4.000 del anterior), pero ofrece mayor superficie de suelo para la escenografía y las cámaras. Esto confirma que, para la UER, se prefiere un recinto más pequeño antes que comprometer la seguridad de los participantes y del público por intentar abarcar una mayor audiencia presencial.

Las renuncias estratégicas de los Big 5

Finalmente, no podemos ignorar que la decisión de la sede está profundamente influenciada por la realidad económica. Organizar Eurovisión Junior puede resultar costoso y rara vez rentable por sí solo, lo que ha llevado a situaciones donde las grandes potencias deciden renunciar estratégicamente a ser anfitriones del festival.

El caso de Francia en 2024 es interesante. Tras ganar en Niza, la televisión francesa declinó organizar de nuevo, argumentando no solo que no querían un «monopolio francés» en el concurso, sino que la organización de los Juegos Olímpicos de París absorbía sus recursos financieros y logísticos. Algo similar ocurrió con Italia en 2015, cuando la RAI renunció a ser la sede tras ganar en su debut, aludiendo a razones económicas y considerando que era una carga demasiado temprana para su recorrido en el festival.

Estas excepciones demuestran que el sistema actual de «primera opción» funciona. Permite que el ganador celebre su victoria sin la soga al cuello de una obligación financiera insostenible, transfiriendo la responsabilidad a países con mayor capacidad de organización o mejores garantías estatales, como ocurrió con el gobierno georgiano asignando fondos de reserva específicos para asegurar la edición de 2025. Al final, quien decide la sede no es solo quien gana el certamen, sino quien tiene el respaldo gubernamental para pagarlo.

Así fue Eurovisión Junior 2025: “unidos por la música” de vuelta a Georgia

La 23º edición del Festival de Eurovisión Junior viajó hasta Tiflis, capital de Georgia, siendo la segunda ocasión en el que la ciudad acogía el certamen europeo. El sábado 13 de diciembre desde las 17:00 CET, el escenario eurovisivo de Tiflis recibió a los jóvenes talentos de toda Europa. El certamen tuvo lugar en el Gymnastic Hall of Olympic City (Pabellón de Gimnasia) en Tiflis con David Aladashvili y Liza Tsiklauri como presentadores del evento musical.

Tras meses de muchos rumores e intensas negociaciones, la UER apostó una edición más por el país ganador en la edición previa para asumir la organización del evento. El 13 de mayo, seis meses después de la gran celebración musical de Madrid en 2024 donde el joven georgiano Andria Putkaradze se alzó con el triunfo con su «To My Mom», la organización hizo oficial el destino del certamen de 2025.

A pesar de que Georgia es el país con más triunfos en el Festival de Eurovisión Junior, con cuatro en total, solo ha acogido el evento en dos ocasiones en 2017 y 2025.

Hubo que esperar hasta el 1 de octubre para conocer nuevos detalles de esta esperada edición del Festival de Eurovisión Junior. La UER desveló que 18 países competirán por alzarse con el micrófono de cristal, siendo el dato de participación más alto desde París 2021. A pesar de las retiradas Alemania y Estonia, el certamen infantil cuenta con los regresos de Azerbaiyán, Croacia y Montenegro.

En una etapa de cambios dentro de la UER, el Festival de Eurovisión Junior se suma a esta renovación adoptando el nuevo logotipo genérico junto al eslogan permanente “United By Music”. En esta ocasión, el certamen de Tiflis 2025 contó con un theme art colorido y muy visual, con toques infantiles y juveniles que se adaptaron al espíritu de Eurovisión Junior.

Finalmente, tras un espectáculo único, Francia volvió a arrasar en la votación del Festival de Eurovisión Junior. Lou Deleuze se alzó con el triunfo y consiguió el cuarto micrófono de cristal para la emisora francesa con su tema «Ce Monde». De esta manera, Francia iguala a Georgia como países con más victorias, cuatro en total.

Eurovisión Junior

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