La Unión Europea de Radiodifusión (UER-EBU) ha advertido al Gobierno de Israel ante la posible aprobación del nuevo reglamento presupuestario para la emisora pública Kan, por el cual las cuentas de la cadena quedarían bajo control del ejecutivo. La organización de medios públicas expresó su “profunda preocupación” por la “injerencia política” sobre la radiodifusora.
Desde la UER se advierte de que someter el presupuesto de Kan al control gubernamental “socava su independencia, daña la imagen democrática de Israel y amenazar su posición en los eventos internacionales”.
Noel Curran, director general de la UER, envió una carta al presidente del Comité de Finanzas de la Knéset, Hanoch Milwidsky, expresando su preocupación por un proyecto de ley que pondría el presupuesto de Kan bajo el control del Gobierno de Benjamin Netanyahu.
La nueva ley presupuestaría llevaría al Gobierno de Israel a controlar el presupuesto de la emisora. Este hecho ocasionaría, según Noel Curran, “una dependencia financiera inherente a la buena voluntad del Gobierno”.
En su comunicado, subraya que “un sistema de noticias que depende del Gobierno para decidir el presupuesto no puede informar de forma independiente sobre el mismo Gobierno que determina ese presupuesto”.
El responsable de la UER pone el foco en la necesidad de proteger la independencia de la emisora Kan según los principios de las “normas internacionales vinculantes” basadas en el derecho fundamental a la libertad de expresión e información. En su opinión, la financiación de un medio público no debe utilizarse como arma política para influir “sistemáticamente en la autonomía institucional” de la cadena. Dichas normas internacionales, prohíben el uso de fondos para ejercer influencia editorial o amenazar la autonomía institucional de los medios de comunicación públicos.
Noel Curran considera que el debilitamiento de la autonomía financiera de la emisora Kan influirá negativamente en “la confianza del público local”, así como “la percepción internacional de la independencia y credibilidad”. Además, añade que esta situación podría repercutir en “la imagen democrática de Israel, el panorama mediático y la percepción internacional del entorno mediático democrático en el país”.
Desde la organización europea se ha querido destacar la labor realizada por los profesionales de Kan “en circunstancias excepcionalmente difíciles” en los últimos años, defendiendo la importancia de preservar “las garantías institucionales y financieras que sustentan una organización de radiodifusión pública independiente y creíble”.
“Proteger la radiodifusión pública de la injerencia política refleja normas internacionales vinculantes basadas en los derechos fundamentales a la libertad de expresión y al acceso a la información. Dichas normas, prohíben el uso de fondos para ejercer influencia editorial o amenazar la autonomía institucional de los medios de comunicación públicos”
Noel Curran, director general de la UER
¿Podría la UER expulsar o sancionar a la emisora israelí?
Con esta advertencia, la UER pone en valor sus estatutos fundacionales en los que la “independencia editorial e institucional de las emisoras públicas” es uno de sus pilares fundamentales.
Aunque en la carta no se habla de sanciones directas, la organización ya se ha enfrentado a situaciones parecidas llevando a la suspensión de otras emisoras acusadas de injerencias políticas como en el caso de Bielorrusia (BTRC fue suspendida indefinidamente) y Rusia (las emisoras Pervy Kanal, Rossijskoe Teleradio y Radio Dom Ostankino fueron expulsadas tras la invasión rusa de Ucrania).
Sin embargo, su advertencia a Israel se considera inusual, ya que la pertenencia a la organización exige garantías para la radiodifusión pública independiente.
Así, si finalmente se lleva a cabo esta reforma presupuestaria, en el peor de los casos, esta situación podría poner en peligro la participación de Israel en el Festival de Eurovisión en futuras ediciones. Su suspensión o expulsión de la organización de medios públicos implicaría la imposibilidad de formar parte de todos los eventos internacionales organizados por la UER.
Según Noel Curran, es esencial mantener unas condiciones que permitan “la independencia y la autonomía” en todos los medios públicos, con especial referencia a la emisora Kan. Todo ello, con el objetivo de “preservar los valores y las alianzas que sustentan la participación en la comunidad internacional de medios de comunicación públicos”.
La prensa local destaca que Israel podría enfrentarse a una posible expulsión de Eurovisión
La prensa de Israel pone el foco en que, si las protestas y el boicot durante la edición de 2026 no consiguieron la salida del país del Festival de Eurovisión, el propio parlamento israelí podría provocar la expulsión de la emisora Kan de la competición. “Si Israel debilita la independencia de su emisora pública, corre riesgo su lugar en Eurovisión”, subrayan los medios israelíes. De hecho, subrayan que la carta de Noel Curran es una “alarma preocupante”.
La propuesta legislativa que se debate estos días en la Knéset, el parlamento de Israel, busca eliminar el presupuesto fijo y garantizado por ley de la radiodifusora israelí Kan para someterlo a las decisiones del Gobierno.
De hecho, se destaca que las declaraciones de Noel Curran fueron difundidas por la propia emisora israelí Kan, siendo esta una muestra del descontento que produce la propuesta dentro de la cadena.
Esta propuesta legislativa es un paso más del Gobierno de Netanyahu en su estrategia de control de los medios públicos. Recordemos que, en diciembre de 2024, el Consejo de Ministros israelí aprobó el proyecto cuya principal finalidad es la de controlar las cuentas de la emisora pública. Entonces, el ejecutivo de Netanyahu consideraba que la emisora Kan gastaba repetidamente dinero público “de forma imprudente y sin supervisión”. Con la aprobación del proyecto de ley, la emisora KAN podría incluso ponerse a la venta a entidades privadas, todo bajo la autoridad del Gobierno de Israel.
Hasta ahora, la cadena pública Kan se ha financiado a través de una tarifa de licencia cobrada por el Ministerio de Transporte y otras fuentes, incluida la publicidad y las licencias de archivos. Los responsables de la emisora subrayan que su actual estructura presupuestaria está diseñada “para evitar cualquier intervención política en su contenido” y que el objetivo del Gobierno israelí es “dañar la independencia y la importancia” de la corporación audiovisual.
La emisora Kan, miembro activo de la UER desde 2018
La radiotelevisión israelí forma parte de la UER desde 1957, primero bajo las siglas de IBA (Israel Broadcasting Authority) hasta la disolución del ente en 2017. Actualmente, como IPBC (Israeli Public Broadcasting Corporation), desde el 15 de mayo de 2017. Comercialmente, conocida como Kan, cuenta con tres canales de televisión y nueve emisoras de radio.
Este nuevo ente solicitó su entrada en la UER como reemplazo de la IBA antes de su puesta en marcha. A la espera de su aprobación en la Asamblea General de la UER, la organización europea permitió la participación de Israel en los concursos de la red Eurovisión sin ser aún miembro de pleno derecho. De hecho, obtuvieron su cuarto triunfo en el Festival de Eurovisión 2018 y, por consiguiente, el derecho a organizar el certamen en 2019.
El principal escollo a la entrada de la Kan en la UER estuvo en la decisión previa de que los servicios informativos no estuvieran dentro de la emisora, dejándola únicamente como una televisión de entretenimiento.
La ley aprobada por la Knéset fue una imposición del primer ministro Benjamin Netanyahu según la cual se establecía una división entre el departamento de noticias y los demás departamentos de la Corporación de Radiodifusión Pública de Israel. Sin embargo, la UER se mostró tajante a la hora de afirmar que para ser miembro, la emisora debería ser responsable tanto de la programación de noticias como de la de entretenimiento. La oposición a Netanyahu criticó continentemente esta ley y afirmaron que “fue un proceso político y cínico”.
Ante un posible fallo en contra del gobierno por parte del Tribunal Supremo, hubo que esperar hasta el 18 de junio de 2018 para que Netanyahu diera marcha atrás a su objetivo de separar ambos departamentos y afirmó que “el Gobierno israelí cumpliría con las reglas de la UER para proteger la organización del Festival de Eurovisión en el país”.
Finalmente, el 7 de diciembre, la Asamblea General de la UER votó por unanimidad para aprobar la solicitud de membresía de la IPBC.


Desengañaros, no va a pasar NADA. Israel seguirá participando a través de su televisión KAN y seguirá inflando el televoto para seguir haciendo propaganda. Y si hay peligro ya se las ingeniará la UER para que sigan participando aunque no cumplan las normas.