Rumore rumore: ¿Qué artistas participarán en el Festival de Sanremo 2026?

Analizamos los nombres que más suenan como participantes del Festival de Sanremo 2026 de la mano de Central Sanremo

En menos de un mes descubriremos qué grandes artistas formarán el cartel del Festival de Sanremo 2026 de la mano del director artístico Carlo Conti. Hasta entonces, los rumores corren por las calles de San Remo sobre quiénes serán los que se suban al escenario del Teatro Ariston.

En este artículo repasamos las predicciones realizadas por el programa de la casa, Central Sanremo, que ha elaborado una lista de posibles nombres, Totonomi, basada en las tendencias de la industria, los últimos lanzamientos y las apariciones más comentadas en la escena musical italiana.

Posibles nombres de Sanremo 2026

Madame

El meteórico ascenso de Madame la convirtió, en apenas unos años, en una de las voces más influyentes de la Generación Z italiana. Sin embargo, desde 2023 la artista ha optado por un silencio casi absoluto, un retiro que ella misma ha descrito como una búsqueda necesaria de espacio interior y claridad creativa. Después de ese repliegue, muchos se preguntan si 2026 será el año de su vuelta al Teatro Ariston, un escenario que ha marcado profundamente su trayectoria.

Francesca Calero, nacida en Vicenza en 2002, creció en un hogar donde la música era un refugio cotidiano, especialmente gracias a su padre, músico aficionado y enamorado de los grandes cantautores italianos. Su nombre artístico, Madame, surgido de un generador de nombres de drag queens, terminó encajando inesperadamente con la estética que buscaba: refinada, inquieta, casi ritual.

Debutó en 2018 con el sencillo “Anna”, producido por Eiemgei y distribuido por AAR Music. Ese mismo año firmó con Sugar Music y lanzó “Sciccherie”, la canción que la proyectaría más allá del circuito emergente, hasta llegar incluso a los stories de Cristiano Ronaldo. A partir de allí, comenzaron a multiplicarse las colaboraciones con figuras clave de la escena italiana como Marracash, DRD o Negramaro, además de una creciente presencia en plataformas digitales.

Su primera aparición televisiva llegó abriendo la semifinal de X Factor Italia 2019, un momento que anticiparía su salto definitivo. En 2021 participó en la 71ª edición del Festival de Sanremo con “Voce”, convirtiéndose en la primera rapera y la más joven en competir en la sección BIG, con tan solo 19 años. La actuación la reveló al gran público, y su álbum Voce obtuvo dos premios Targa Tenco, consolidando así su llegada a la música italiana de autor.

En 2023 regresó a Sanremo con “Il bene nel male”, logrando un séptimo puesto y un éxito masivo. Sin embargo, la polémica por la falsificación del certificado de vacunación contra la COVID-19 ensombreció parte de la promoción del proyecto. Madame explicó que se había visto influida por los miedos de sus padres hacia las vacunas y afirmó haber completado posteriormente el ciclo de vacunación antes de la citación policial.

A pesar de las controversias, ese mismo año publicó su segundo álbum, L’amore, un trabajo íntimo y visceral del que se extrajo el sencillo “Aranciata”, su última publicación hasta hoy. Su silencio discográfico no ha implicado una ausencia creativa: en 2024 fue una de las autoras de «La noia«, canción ganadora del Festival de Sanremo.

Desde entonces, Madame ha desaparecido casi por completo de la esfera pública para dedicarse a reencontrar su propio lenguaje. Y esa retirada, lejos de apagar su magnetismo, ha alimentado aún más la expectativa. ¿Será Sanremo 2026 el capítulo de su regreso? Nadie lo sabe. Pero en el silencio de Madame hay algo que parece latir: la sensación de que, cuando vuelva, no lo hará únicamente con una canción, sino con una nueva versión de sí misma.

Alex Wyse

Tras convertirse en uno de los ganadores de Sanremo Giovani 2024 y destacar posteriormente en la sección Nuove Proposte de Sanremo 2025, Alex Wyse se ha consolidado como uno de los nombres más prometedores de su generación. Para muchos, su regreso al Ariston como parte de los BIG en 2026 parece solo cuestión de tiempo.

Alessandro Rina, nacido en Turate en el año 2000, descubrió la música muy temprano y orientó su formación hacia ella desde la adolescencia. Estudió en Cambridge y más tarde en el British and Irish Modern Music Institute, donde se graduó en 2019. Su regreso a Italia marcó el inicio de una nueva etapa artística bajo el seudónimo Alex Wyse, un alias con el que empezó a tomar forma una identidad musical íntima, melódica y fuertemente emocional.

En 2021 participó en Amici di Maria De Filippi, donde alcanzó el segundo puesto en la categoría de canto. Ese mismo año publicó su primer EP, Non siamo soli, que obtuvo disco de oro gracias al éxito del sencillo “Sogni al cielo”, también certificado oro.

El reconocimiento creciente lo llevó a publicar su primer álbum en 2022, Quello che abbiamo dentro, certificado oro por superar las 25.000 copias vendidas. De este proyecto surgieron canciones destacadas como “Mano ferma” y “Dire, fare, curare”, esta última en colaboración con Sophie and the Giants. Durante ese mismo año lanzó también “Un po’ di te” y “La mia canzone per te”, escrita junto a Ermal Meta. Su madurez artística continuó afianzándose en 2024 con los sencillos “Gocce di limone” y “Amando si impara”, donde exploró una sonoridad más luminosa y sentimental.

A finales de 2024 regresó al foco mediático con su participación en Sanremo Giovani interpretando “Rockstar”, tema con el que logró clasificarse para la sección Nuove Proposte de Sanremo 2025. En la final obtuvo el segundo puesto, demostrando solidez vocal y carisma escénico. Tras su paso por el festival, Wyse publicó los sencillos “Batticuore” y “Notte stupida”, reforzando su posición como una de las voces jóvenes más interesantes del panorama italiano.

Hoy, Alex Wyse avanza combinando sensibilidad pop, escritura confesional y un directo cada vez más seguro. Su crecimiento constante y la conexión emocional que genera con su público lo sitúan entre los artistas emergentes que podrían transformar la escena italiana en los próximos años. Cada nuevo lanzamiento parece recordar que, para él, el camino no hace más que empezar.

Gemelli DiVersi

Durante los años noventa y dos mil, Gemelli DiVersi fue uno de los grupos más influyentes y populares de Italia, capaz de dominar las listas de éxitos y de acompañar con himnos generacionales la adolescencia de un país entero. Su sonido, mezcla de funk estadounidense, melodía italiana y el espíritu urbano del colectivo Spaghetti Funk, marcó una era musical irrepetible.

El grupo nació en Milán en 1998 tras la unión de dos formaciones: Cricca (Thema y THG) y Rima nel Cuore (Grido y Strano). Ese mismo año debutaron con Gemelli DiVersi, un álbum que superó las 130.000 copias vendidas y obtuvo certificación de platino. El éxito los llevó a recorrer Italia como teloneros de Articolo 31 en la gira Nessuno, lo que afianzó su presencia en el panorama del hip hop nacional.

Su popularidad creció entre 1999 y 2000, cuando Coca-Cola Italia les encargó la música de su campaña publicitaria, abriéndoles las puertas a un público más generalista. En 2000 lanzaron su segundo disco, 4×4, también certificado platino. De este trabajo surgió “Musica”, un sencillo que dominó las radios durante todo el verano. Ese año publicaron además E mò lo sai, un volumen fotográfico con reflexiones del grupo, y continuaron su expansión acompañando a Eros Ramazzotti como teloneros en 2001.

En 2002 llegó Fuego, uno de los pilares de su carrera, con más de 200.000 copias vendidas y canciones que se convertirían en clásicos. Entre ellas destaca “Mary”, un relato crudo sobre el abuso infantil que no solo conquistó al público, sino que les valió el premio a Mejor Artista Italiano en los MTV Europe Music Awards. Su cuarto álbum, Reality Show (2004), marcó un giro hacia un estilo más vocal y menos rapero, reflejando la evolución artística del grupo.

El periodo entre 2006 y 2007 estuvo marcado tanto por polémicas como por reconocimientos: Grido respondió a una mención de Fabri Fibra con “Standing Ovation”, mientras que el grupo fue premiado en los TRL Awards como mejores “llenadores de estadios”. Ese mismo año publicaron BOOM!, regresando a un sonido más rap y obteniendo el disco de oro.

En 2009 debutaron en el Festival de Sanremo con “Vivi per un miracolo”, una denuncia contundente contra la pobreza, la violencia y la explotación infantil, con la que lograron impactar al público pese a su duodécimo puesto. Ese mismo año lanzaron el recopilatorio Senza fine 98–09 – The Greatest Hits, que resumía más de una década de éxitos.

Su sexto álbum, Tutto da capo, llegó en 2012 debutando directamente en el número uno de la lista de discos en Italia, impulsado por temas como “Per farti sorridere” o “Spaghetti Funk Is Dead”. Tras un año intenso, el grupo anunció una pausa indefinida en 2013.

En 2014 Strano y Thema regresaron a los escenarios con la gira 2 Gemelli DiVersi, aunque el proyecto sufrió un revés cuando Grido anunció su salida del grupo para iniciar su carrera en solitario. Aun así, la actividad continuó intermitentemente y en 2022 sorprendieron con nuevos sencillos como “Vero”, seguidos por “Torcida” o “Marrakech”. En 2024 regresaron brevemente al Ariston durante la serata cover de Sanremo interpretando “Mary” junto a Mr. Rain y el equipo de gimnasia rítmica Le Farfalle.

En julio de 2025 lanzaron su tema más reciente, “1993”, dejando entrever un futuro artístico aún en movimiento. Tras años de pausas, reencuentros y nuevas búsquedas, Gemelli DiVersi siguen siendo una referencia para quienes crecieron con su música y para quienes descubren en su catálogo una parte esencial del pop-rap italiano.

Con varios sencillos recientes y un contexto musical que reivindica lo nostálgico, la pregunta vuelve a resonar con fuerza: ¿será 2026 el año en que la banda firme su retorno definitivo y anuncie un nuevo álbum?

Baby K

Si hablamos de éxitos veraniegos, Baby K es un auténtico prodigio. Sus temas han marcado el pulso musical de varios veranos en Italia, convirtiéndose en banda sonora generacional. Sin embargo, en una entrevista reciente insinuó la posibilidad de presentarse a Sanremo con una balada, un registro que podría mostrar un lado inédito de su identidad artística. ¿La veremos en el Ariston en 2026?

Nacida en Singapur y criada entre Indonesia, Reino Unido y, finalmente, Roma, ciudad a la que llegó con 17 años, Baby K, seudónimo de Claudia Judith Nahum, es una cantante, compositora y rapera italiana cuyo recorrido internacional ha influido profundamente en su sonido. Debutó en la industria en 2007 colaborando con el rapero Amir en “Non siete pronti”, y durante los años siguientes participó en mixtapes y álbumes de artistas como Bassi Maestro, Vacca o Rayden, cimentando su presencia en la escena hip hop.

Su primer EP, SOS (2008), marcó su debut como solista, seguido en 2011 por Femmina Alfa, cuyo tema principal superó las diez mil descargas en pocos meses. Ese mismo año participó en el aniversario de Hip Hop TV y fue telonera de Marracash y Gué Pequeno, consolidando su posición en el circuito urbano italiano. En 2012 lanzó el EP Lezioni di volo, que contó con colaboraciones de Ensi, Brusco, Gemitaiz, LaMiss y Ntò, además de participar en “Lasciati tocco” junto a Max Pezzalli y acompañarlo en la gira italiana del Pink Friday Tour de Nicki Minaj.

El salto definitivo llegó en 2013 con su primer álbum de estudio, Una seria, producido por Sony Records con Michele Canova Iorfida y Tiziano Ferro. El disco le otorgó su primera gira propia, Killer Party, además de convertirla en telonera del único concierto de Azaelia Banks en Italia. El reconocimiento llegó pronto: ganó el premio a Mejor Artista Nuevo en los MTV Awards, abriendo así la puerta a una nueva etapa de popularidad.

Tras múltiples colaboraciones con figuras como Tiziano Ferro, Two Fingerz, Fabri Fibra o Caneda, Baby K publicó su segundo álbum, Kiss Kiss Bang Bang (2015), coronado por uno de los mayores fenómenos del pop italiano reciente: “Roma-Bangkok”. El sencillo arrasó en ventas y alcanzó el número uno de las listas, convirtiéndose en la canción más vendida en Italia desde 2010. Su videoclip hizo historia al ser el primero de un artista italiano en superar los cien millones de visualizaciones en YouTube, cifra que duplicaría en 2018, consolidándose como la primera cantante italiana en alcanzar tal logro.

En 2017 repitió éxito con “Voglio ballare con te”, junto a Andrés Dvicio, cuyo video también superó los cien millones de reproducciones. Un año después llegó su tercer álbum, Icona, con éxitos como “Playa”, “Buenos Aires” o “Non mi basta più”, colaboración con Chiara Ferragni que amplió su impacto mediático. Ya en 2021, tras lanzar “Pa ti” junto a Omar Montes, anunció su cuarto álbum, Donna sulla Luna, que incluyó colaboraciones con Boomdabash y Álvaro Soler.

Sus trabajos más recientes, “Folia Mediterranea” y “Dimmi Dimmi Dimmi”, publicados en 2025, reafirman su capacidad para capturar el espíritu veraniego con una fórmula infalible que sigue acumulando miles de reproducciones. Pero las declaraciones sobre una posible balada para Sanremo abren un interrogante estimulante: ¿será 2026 el año en el que Baby K deje atrás su aura estival para mostrar una faceta más íntima y emocional? Su trayectoria, marcada por reinvenciones constantes, invita a pensar que aún tiene mucho por revelar.

Giorgio Poi

En un Sanremo que ha vuelto a abrir sus puertas al indie bajo la dirección de Carlo Conti, con nombres como Brunori Sas o Lucio Corsi ya consolidados, no sería extraño que Giorgio Poi ocupara ese espacio en la edición de 2026.

Originario de Novara, a los veinte años se trasladó a Londres para estudiar guitarra jazz en la Guildhall School of Music and Drama. Allí fundó la banda Vadoinmessico, con la que publicó un álbum que lo llevó de gira por Europa y Estados Unidos. Con el tiempo, el proyecto adoptó el nombre Cairobi y, ya desde Berlín, donde vivió hasta 2017, Giorgio Poi comenzó a redirigir su creatividad hacia una dimensión más íntima.

La distancia de Italia transformó su relación con la música de su propio país, que él mismo describía como un “oasis” al que volver. Ese impulso lo llevó en 2016 a empezar a componer en italiano, alcanzando rápidamente notoriedad con canciones como “Niente di strano” o su delicada versión de “Il mare d’inverno” de Loredana Berté, que acercaron su nombre al gran público.

En 2017 publicó su primer álbum en solitario, Fa niente, bajo el sello Bomba Dischi. Un disco que el propio artista definió como un bedroom record: limitado en herramientas, grabado y tocado íntegramente por él y construido a partir de una decisión estética radical, un único sonido para la guitarra, otro para el bajo y otro para la batería en todo el álbum; dejando que fueran las composiciones las que moldearan la forma del proyecto.

En 2018 llegó uno de sus mayores éxitos, “Missili”, una colaboración con Frah Quintale producida por Takagi & Ketra que superó el millón de reproducciones en Spotify antes incluso de sonar en radio, posicionándose en lo más alto de las listas virales italianas y entre las globales. Ese mismo año, Phoenix le pidió grabar una versión en italiano de “Lovelife”, publicada en la cara B de un vinilo vendido durante su gira estadounidense, además de invitarlo como telonero en varias fechas europeas y americanas.

En diciembre de 2018 lanzó “Vinavil”, un sencillo inspirado en Art Attack que serviría como antesala de Smog (2019), su segundo álbum de estudio. En él, Giorgio Poi continuó explorando su identidad musical desde un espacio fronterizo, moviéndose entre géneros y acentuando la curiosidad del público por la evolución de su sonido. Durante esta etapa firmó colaboraciones destacadas como “Prima di partire”, regrabada junto a Luca Carboni y producida por Dardust, o “Leoni”, incluida en Feat (Stato di natura) de Francesca Michielin. Ese mismo año compuso la banda sonora original de la serie Summertime de Netflix.

Su tercer álbum, Gommapiuma (2021), nació durante el confinamiento. En él buscó una ligereza que le permitiera atravesar un período incierto con calma, evitando que el peso del mundo invadiera su música. El disco incluye la colaboración con Elisa en “Bloody Mary”, surgida a partir de una cita creativa fallida debido a la pandemia. Gommapiuma fue recibido con entusiasmo y alcanzó el puesto dieciséis en la lista anual de mejores discos italianos de Rolling Stone Italia.

Tras una pausa creativa, Giorgio Poi regresó en 2025 con Schegge, un disco que nace, según sus propias palabras, de una necesidad urgente de expresión, como una explosión que dispersa fragmentos desde los que brotan nuevas historias. La crítica celebró el álbum por la madurez de sus letras y su producción detallista.

La trayectoria de Giorgio Poi, guiada por el viaje, la introspección y una sensibilidad musical muy personal, lo ha convertido en una figura esencial del indie italiano. Su presencia en Sanremo 2026, más que una posibilidad, sería la continuación natural de un recorrido artístico en perpetua búsqueda, siempre dispuesto a romperse para volver a recomponerse.

Emma Nolde y Motta

Hablando de esa cuota indie que Carlo Conti valora cada vez más, ese espacio donde conviven la experimentación y la sensibilidad autoral, este dúo podría encajar con sorprendente naturalidad. La presencia de Motta aportaría la solidez de un artista ya consagrado, mientras que Emma Nolde representaría la frescura y la energía de una nueva generación en plena expansión.

Motta nació en Pisa en 1986 y desde muy joven sintió una atracción especial por la música. Su primer refugio fue la batería, instrumento que lo acompañó a lo largo de su adolescencia y que más tarde se convertiría en la base de su exploración artística. A los dieciséis años comenzó a estudiar canto y piano y en 2006 fundó la banda Criminal Jokers, un proyecto con espíritu punk que permaneció activo hasta 2014. La mudanza a Roma marcó un punto de inflexión en su vida. Allí comenzó estudios de composición cinematográfica en el Centro Sperimentale di Cinematografia y desde entonces ha firmado bandas sonoras para diversas películas y documentales.

Su carrera en solitario comenzó en 2016 con el álbum La fine dei vent’anni. Este trabajo, que le valió el Targa Tenco en la categoría Opera Prima, abordaba el tránsito emocional entre los veinte y los treinta, una etapa vital llena de contradicciones y revelaciones. Dos años más tarde publicó Vivere o morire, un álbum que funcionó como una suerte de terapia personal. En él reflexionaba sobre la fragilidad, el amor, la necesidad de cambio y la búsqueda de autenticidad. El disco consolidó su prestigio con premios como el Lunezia Elite Award y un nuevo Targa Tenco. Su participación en el Festival de Sanremo llegó en 2019 con “Dov’è l’Italia”, un tema de crítica social que generó opiniones intensas y divididas, aunque no dejó a nadie indiferente.

Tras varios proyectos paralelos y nuevas incursiones en bandas sonoras, en 2021 publicó Semplice, un álbum íntimo concebido en parte durante la pandemia. En 2023 llegó La musica è finita, un trabajo que reflexiona sobre los finales y sobre la posibilidad de renacer cuando una etapa se cierra. Con este disco, Motta volvió a mostrar su capacidad para transformar emociones complejas en canciones cargadas de simbolismo y humanidad.

En la trayectoria de Emma Nolde, nacida en la Toscana en el año 2000, se percibe una intensidad diferente, más impulsiva, más ligada a la búsqueda de un lenguaje propio desde la adolescencia. Comenzó a escribir canciones a los quince años, primero en inglés, quizá por timidez o por la necesidad de poner una distancia emocional entre lo que sentía y lo que quería contar. Poco después decidió hacerlo en italiano, lo que marcó el inicio de una voz artística más auténtica y directa. En 2019 ganó el Premio Ernesto De Pascale por su canción “Nero Ardesia” en el Rock Contest, un reconocimiento que le permitió abrirse camino en la escena independiente.

Su primer álbum, Toccaterra, publicado en 2020, recibió elogios de la crítica por la madurez sorprendente que mostraba para su edad. En este trabajo se movía entre la adolescencia y la juventud adulta, con canciones que parecían escritas desde una honestidad sin filtros. En 2022 publicó Dormi, un proyecto que combinaba baladas intensas con temas explosivos y que contó con la producción de Motta. Aquel primer punto de encuentro entre ambos demostró una afinidad artística notable.

Su álbum más reciente, NUOVOSPAZIOTEMPO, publicado en 2024, amplía aún más su horizonte creativo. Las once canciones del disco tienen la capacidad de desarmar emocionalmente al oyente con imágenes repentinas y estremecedoras. Se trata de un proyecto menos íntimo que los anteriores, más comprometido y universal, que incluye además la colaboración “Sirene” junto a Brunori Sas, uno de los nombres más celebrados de Sanremo de 2025.

Por todo ello, imaginar a Motta y Emma Nolde compartiendo el escenario del Ariston no parece un ejercicio de especulación descabellado. Ambos representan dos generaciones que se encuentran en un mismo punto de sensibilidad musical, unidas por una poética que oscila entre la introspección y la franqueza emocional. Su presencia podría encarnar esa dimensión del indie italiano que Carlo Conti ha sabido destacar en los últimos años, un territorio donde conviven la búsqueda artística, la vulnerabilidad y la posibilidad de conmover sin artificios.

Sal Da Vinci

Hijo de la tradición napolitana y, al mismo tiempo, testigo de la diáspora italiana en Estados Unidos, Sal Da Vinci representa una carrera marcada por resurgimientos. Tras conquistar en 2024 el doble hito de canción del verano y del año con “Rossetto e caffè”, su nombre vuelve a estar en el centro de la conversación musical italiana. Después de un largo periodo de discreción mediática, el Ariston podría ser el escenario ideal para que este retorno termine de consolidarse y devuelva al artista a la primera línea del panorama nacional.

Nacido en Nueva York en 1969, Salvatore Michael Sorrentino,conocido artísticamente como Sal Da Vinci, creció bajo el influjo del espectáculo gracias a su padre, el cantante y actor napolitano Mario Da Vinci. Su primera actuación, a los seis años, marcó el inicio de una vida entera sobre los escenarios. En 1979 debutó junto a su padre con la canción “Miracolo ‘e Natale”, antes de participar en obras teatrales como Caro papà y Senza mamma e senza padre, cultivando con naturalidad esa mezcla de música y dramaturgia que más tarde definiría su estilo.

En 1981 publicó su primer álbum, O guappo nnammurato, profundamente anclado en la tradición napolitana. El disco recoge los pilares del género: el amor, el desamor, la pasión arrebatada, la cotidianeidad de los barrios y una expresividad marcada por el dialecto y la teatralidad. Su voz cálida y directa encontró muy pronto un público devoto, especialmente entre las comunidades italianas del extranjero.

La década de los noventa marcó su ascenso mediático. En 1992 participó en Una voce per Sanremo dentro de Domenica In, y en 1994 ganó la segunda edición del Festival della Musica Italiana de Canale 5 con “Vera”, tema central del álbum Sal Da Vinci (1994). Aquel triunfo confirmó su capacidad para unir tradición y sensibilidad contemporánea, ampliando su público y consolidando un repertorio cada vez más personal.

Tras una carrera sólida durante los primeros años del siglo XXI, llegó su participación en el Festival de Sanremo 2009 con la balada “Non riesco a farti innamorare”. Su interpretación, emotiva y elegante, le valió un tercer puesto que lo consagró ante el gran público como uno de los artistas más sensibles de la escena melódica italiana.

Su trayectoria discográfica, amplia y diversa, incluye álbumes de estudio, proyectos teatrales, grabaciones en directo y composiciones para musicales. Entre sus canciones más queridas se encuentran “L’amore e tu”, “Il mercante di stelle” y, por supuesto, “Rossetto e caffè”, el inesperado éxito que en 2024 devolvió a su nombre un brillo generacional y transversal.

Hoy, Sal Da Vinci vive una etapa de renovado entusiasmo creativo. Su regreso no solo despierta nostalgia, sino que sorprende por su habilidad para conectar con un público nuevo sin perder el alma napolitana que siempre lo ha definido. Si finalmente pisa el Ariston, podría sellar definitivamente este renacimiento artístico que confirma que ciertos intérpretes, lejos de apagarse, saben reinventarse con la misma intensidad con la que alguna vez emocionaron al mundo.

Malika Ayane

Considerada una de las voces más representativas del llamado conservadurismo pop italiano de la década de 2010, Malika Ayane consolidó un estilo donde la balada pop, la elegancia vocal y la delicadeza emocional ocuparon siempre un lugar central. Carlo Conti, gran valedor de esta vertiente más clásica y sofisticada del pop italiano, la convirtió en presencia habitual de sus Sanremo, contribuyendo a que no cayera en el olvido y reforzando el prestigio de su carrera.

Nacida en Milán en 1984, hija de padre marroquí y madre italiana, Malika se formó en el Conservatorio Superior de Música G. Verdi. A los once años ingresó en el coro infantil del Teatro alla Scala, donde permaneció hasta 2001 y donde pudo sumergirse en una variedad sonora que iba del blues al jazz, del gospel al electro-clash. Tras abandonar el coro, enlazó distintos trabajos en los escenarios donde se movía la vida cultural milanesa: fue camarera en la cafetería de La Scala, luego en el local Le Trottoir, donde pronto pasó de servir mesas a convertirse en la cantante fija de los viernes por la noche.

En 2003 participó en la fundación de Music Organiz Action, un colectivo dedicado a crear música para desfiles de moda y eventos. Fue precisamente una actuación en Le Trottoir la que llamó la atención del productor Ferdinando Arnò, quien decidió apostar por su talento: primero la contrató como secretaria y luego comenzó a incluir su voz en jingles publicitarios. En 2007 logró que firmara con Sugar Music. Al año siguiente se publicó su primer álbum, Malika Ayane, una mezcla de chamber pop y soul íntimo que alcanzó el disco de platino y mostró desde el inicio una fuerte personalidad artística.

El verdadero punto de inflexión llegó con “Feeling Better”, un éxito rotundo que dominó la radio durante meses y llevó su nombre al gran público. En 2009 debutó en Sanremo con “Come foglie”, obteniendo el segundo puesto en la categoría Nuove Proposte y un notable impacto comercial. Su popularidad se consolidó definitivamente en 2010 con el álbum Grovigli, disco de doble platino que contenía “Ricomincio da qui”, la canción con la que regresó al Festival y que desencadenó una de las protestas más recordadas del Ariston, cuando la orquesta lanzó sus partituras al escenario en desacuerdo con su eliminación.

Tras un periodo de búsqueda creativa, publicó Ricreazione en 2012, un disco construido alrededor de la idea de reinventarse con ligereza y curiosidad. Ese mismo espíritu la acompañó en su participación en Sanremo 2013 con “Niente” y “E se poi”, siendo esta última la elegida para la serata final y certificada posteriormente como platino. En 2015 volvió al Festival con “Adesso e qui (nostalgico presente)”, una de sus interpretaciones más celebradas, que le valió el tercer puesto y un nuevo premio de la crítica. Ese mismo año lanzó Naïf, un álbum luminoso que reivindicaba la espontaneidad y el mirar el mundo con ojos nuevos.

A partir de entonces, su carrera se expandió hacia otros territorios artísticos: presentó el videoclip de “Tempesta” en el Festival de Venecia, dobló el cortometraje Lava de Pixar y emprendió la gira teatral Naïf, un éxito rotundo que agotó entradas en toda Italia y culminó en el Teatro Ariston. Entre 2016 y 2017 interpretó a Evita Perón en el musical Evita, con más de setenta funciones y una acogida entusiasta.

Su quinto álbum, Domino (2018), exploró la idea de cómo los acontecimientos de la vida se encadenan unos a otros, mientras que malifesto (2021), publicado tras su participación en Sanremo con “Ti piaci così”, reflexionó sobre la necesidad de manifestar las emociones sin miedo.

En los últimos años ha atravesado una etapa de transición profesional: en 2022 se separó de su histórica discográfica, y tras un breve paso por Warner, firmó en 2024 con Belive Music, con quienes ha publicado canciones como “Sottosopra” y “L’avresti detto mai”. Paralelamente, prepara nuevos proyectos y ha regresado al teatro con Brokeback Mountain en Milán.

Hoy, Malika Ayane se encuentra en un punto de madurez artística donde su voz, cálida, reconocible, dotada de una melancolía luminosa, sigue siendo un referente del pop italiano más refinado. Su trayectoria demuestra cómo la sensibilidad y el cuidado por la forma pueden resistir el paso del tiempo, reinventándose sin perder la esencia que la convirtió en una de las figuras más queridas de su generación.

Alfa

Andrea de Filippi, nombre real de Alfa, es un joven cantante de 25 años procedente de Génova. Empezó a estudiar guitarra, ukelele y piano a los ocho años, y en 2017 lanzó sus primeros mixtapes: Mondo Inmobile Mixtape y Alfa-Omega. Su primer éxito llegó pronto, con el sencillo «Dove sei?«, con el que logró su primer certificado de oro en 2018.

A finales de 2023 y con dos discos publicados, Before Wanderlust (2019) y Nord (2021) su nombre apareció en la lista de participantes de Sanremo Giovani, en el que finalmente no pudo participar debido a problemas médicos. Sin embargo, generó una gran impresión en Amadeus, que le llamó directamente como uno de los grandes nombres del Festival de Sanremo 2024 con «Vai!».

Tras un gran décimo puesto en el festival italiano, el genovés publicó inmediatamente su tercer álbum Non so chi ha creare il mondo ma so che era innamorato (2024). Con él está realizando una gran gira que le ha llevado por las principales ciudades italianas asentando el gran éxito que había conseguido (y con un curioso parón entre diciembre de 2025 y abril de 2026). Además, ha sido uno de los principales nombres del verano italiano gracias a la versión de «Me gustas tú» que ha realizado junto al propio Manu Chao.

California (Coma_Cose)

Pocos creían que el amor pudiera romperse tras la separación de Coma_Cose en el verano de 2025. Fausto Lama (Francesco Zanardelli) y California (Francesca Mesiano) pusieron fin a una relación personal y artística que durante más de una década marcó la escena musical italiana con su estilo único y sus letras sinceras.

Tras el final de esta etapa, los rumores apuntan a que California podría iniciar una carrera en solitario, aprovechando el impulso y la identidad artística que el dúo construyó a lo largo de los años.

En 2019 publicaron su primer álbum, Hyper Aura, y participaron en el Concierto del Primero de Mayo en Roma. De este trabajo destacan «Mancarsi» y «Post Concerto», con los que obtuvieron la certificación de oro. Tras varias apariciones televisivas, en 2020 lanzaron el EP Due y, un año después, debutaron en el Festival de Sanremo 2021 con «Fiamme negli occhi». Pese a alcanzar solo el vigésimo puesto, la canción fue un éxito de crítica y público.

En 2022 publicaron el álbum Un meraviglioso modo di salvarsi, y Amadeus volvió a invitarlos al Festival de Sanremo 2023, donde interpretaron «L’addio». Con esta pieza lograron un 13.º puesto y se alzaron con dos galardones: el premio «Sergio Bardotti» a la mejor letra y el premio Lunezia al valor musical y literario.

Durante 2023 y 2024 consolidaron su popularidad con sencillos como «Agosto morsica», «Malavita» o «Posti vuoti». En 2025 regresaron por tercera —y última— vez al Festival de Sanremo con «Cuoricini», tema con el que alcanzaron su mayor éxito y sonaron en toda Europa. Ese mismo mayo lanzaron su último sencillo antes de anunciar su separación: «La gelosia».

Blanco

Blanco es otro de los nombres que suenan con fuerza para formar parte del cartel del Festival de Sanremo 2026, tras el enorme éxito obtenido con la balada a piano y voz “Piangere a 90”. Su salto a la fama llegó en 2021 gracias a los sencillos “La canzone nostra” y “Mi fai impazzire”, y ese mismo año publicó su primer álbum, Blu Celeste. El disco fue un fenómeno: Rolling Stone Italia lo incluyó entre los veinte mejores del año, alcanzó el número uno en ventas, obtuvo el certificado de oro con más de 25.000 copias en su primera semana y el de platino poco después.

En febrero de 2022 participó junto a Mahmood en la 72ª edición del Festival de Sanremo con Brividi. La pareja se alzó con la victoria y representó a Italia en Eurovisión, celebrado en Turín. El tema rompió récords en su país, convirtiéndose en la canción más reproducida en un solo día en Italia, con más de 3,3 millones de escuchas. En el certamen europeo lograron un meritorio sexto puesto con 268 puntos.

Durante el verano de 2022 consolidó su éxito con el sencillo “Nostalgia”, que se convirtió en su decimocuarta entrada en el Top 10 de los sencillos más vendidos. Ese mismo año emprendió una extensa gira con Blu Celeste, reuniendo a más de 300.000 espectadores.

En 2023 regresó al escenario de Sanremo como invitado en la primera noche del festival para presentar su tema inédito “L’isola delle rose”. Sin embargo, su actuación quedó marcada por un incidente técnico que derivó en un arrebato del artista, quien terminó dañando parte del decorado en directo. El gesto fue duramente criticado por el público y los medios, e incluso tuvo consecuencias legales por daños al patrimonio del Estado y por infringir normas de emisión televisiva.

A pesar de la polémica, Blanco continuó su ascenso con el lanzamiento de Innamorato (2023), su segundo álbum, que debutó directamente en el número uno de las listas italianas. Todos sus temas entraron en los rankings de éxitos, y el sencillo “Un briciolo di allegria”, a dúo con Mina, obtuvo doble disco de platino, convirtiéndose en su quinto número uno. Con la gira Innamorato Stadi se convirtió además en el artista más joven en actuar en el Estadio Olímpico de Roma.

En 2025 exploró su faceta como compositor en el Festival de Sanremo, colaborando en temas como “Se t’innamori muori” de Noemi, “Lentamente” de Irama y “La cura per me” de Giorgia. Ese mismo año, el 9 de mayo, lanzó “Piangere a 90”, coescrita con Tananai, una balada que se ha convirtido en uno de los grandes éxitos del verano y que lo posiciona como uno de los nombres más esperados para Sanremo 2026.

Giorgia

A pesar de negar su participación en la edición de 2026, muchos mantienen la esperanza de que la gran favorita moral del Festival de Sanremo 2025 regrese para buscar su revancha. Giorgia Todrani, reconocida cantante y compositora italiana, comenzó su carrera muy joven actuando en clubes de jazz en Roma.

Su debut nacional llegó en 1994, cuando subió al escenario del teatro Ariston con “E poi”, tema con el que alcanzó la final en la categoría Nuove Proposte del Festival de Sanremo. Ese impulso la llevó a publicar su primer álbum, Giorgia (1994), con el que vendió más de 160.000 copias y participó en el célebre concierto Pavarotti & Friends, recibiendo el Premio Europeo a Mejor Artista Joven Italiana.

En 1995 regresó a Sanremo con “Come saprei”, triunfando con todos los premios principales, incluido el Leone d’Oro, nombrándola como ganadora del festival. El éxito se consolidó con su segundo disco, Come Thelma & Louise, que alcanzó el número dos en Italia. Al año siguiente presentó “Strano il mio destino” y publicó su álbum Strano il mio destino (Live & Studio 95/96), repitiendo el éxito comercial.

En 1997 renovó su estilo con Mangio troppa cioccolata, incorporando sonidos R&B y expandiendo su carrera a nivel internacional. En 2001 regresó a Sanremo con “Di Sole e d’Azzurro”, con la que logró el segundo puesto, seguida por el álbum Senza Ali. Su mayor éxito llegó en 2003 con Ladra di Vento y la canción “Gocce di memoria”, número uno en Europa y parte de la banda sonora de Facing Windows. Ese mismo año se convirtió en la primera artista italiana en protagonizar un MTV Unplugged.

A lo largo de los años continuó renovándose con discos como Stonata (2007), Dietro le apparenze (2011) y Senza Paura (2013), del que destacaron “Quando una stella muore” y “I Will Pray (Pregherò)” junto a Alicia Keys. En 2017 lanzó Oronero, y en 2023 regresó a Sanremo con “Parole dette male”, alcanzando el sexto puesto, misma posición que repetiría en 2025 con “La cura per me”.

Aunque no ganó el festival, su versión de “Skyfall” junto a Annalisa fue elegida la mejor de la serata de versiones, y recibió el Premio TIM y el galardón de RTL 102.5. “La cura per me” alcanzó el segundo lugar en la lista FIMI y entró en el Billboard Global 200, convirtiéndola en la tercera artista italiana en lograrlo.

En el verano de 2025 celebró los treinta años de su debut en Sanremo con la gira Come saprei live, y en septiembre lanzó su sencillo “GOLPE”, que se ha convertido en uno de los mayores éxitos recientes de la radio italiana.

Benji y Fede

Benji y Fede es un dúo musical italiano formado por Benjamin Mascolo y Federico Rossi en 2010. Comenzaron su carrera publicando versiones en YouTube, donde rápidamente ganaron popularidad entre el público joven. En 2014 se presentaron a la selección de propuestas para la sección Nuove Proposte del Festival de Sanremo 2015, aunque no lograron clasificarse. Sin embargo, gracias a su creciente presencia en redes sociales, emprendieron una gira junto a una emisora de radio por varias ciudades italianas, durante la cual un cazatalentos de Warner Music Italia les ofreció su primer contrato discográfico.

El verano de 2015 marcó su primer gran éxito con “Tutta d’un fiato”, sencillo que acompañó el lanzamiento de su álbum debut, 20:05. El disco alcanzó el número uno en la lista de álbumes de la FIMI y dio inicio a una gira nacional que consolidó su popularidad. En 2016 participaron como invitados en la tercera noche del Festival de Sanremo junto a Alessio Bernabei y lanzaron su segundo disco, 0+, que incluía éxitos como “Amore Wi-Fi” y “Tutto per una ragione”, este último junto a Annalisa.

En 2018 publicaron su tercer álbum, Siamo solo Noise, con sencillos destacados como “Buona fortuna” y “On Demand”. Un año después lanzaron “Dove e quando”, que se convirtió en un éxito rotundo alcanzando el primer puesto de la lista de éxitos italiana y obteniendo doble disco de platino. Ese mismo año presentaron el sencillo “Sale”, junto a Shari, y su cuarto álbum, Good Vibes, publicado el 18 de octubre.

En 2020 sorprendieron a sus seguidores anunciando su separación para iniciar carreras en solitario. Benjamin Mascolo debutó bajo el nombre artístico B3NM con el tema “California”, mientras que Federico Rossi lanzó “Pesche”.

Tras cuatro años de proyectos individuales, en 2024 anunciaron su esperado regreso como dúo con un concierto en el Foro de Assago de Milán y el lanzamiento del sencillo “Musica animale”. Poco después presentaron su quinto álbum, Rewind, publicado el 25 de octubre y precedido por los temas “Estate punk” y “Caro amico”. A finales de noviembre lanzaron el sencillo “Daisy”, seguido en 2025 por “Anni d’oro” y “Stupido me, stupida te”.

Con Rewind, Benji y Fede han mostrado una madurez artística que equilibra la frescura pop de sus inicios con una sensibilidad más íntima y melódica. Su regreso no solo celebra una década de complicidad musical, sino también la evolución de dos artistas que han sabido reconectar con su público sin perder la autenticidad que los convirtió en referentes del pop italiano contemporáneo.

Settembre

Andrea Settembre, nacido en Nápoles en 2001, es un cantante y bailarín que desde niño mostró una profunda pasión por el arte. A los seis años comenzó su formación en danza, y poco después ingresó a una academia para perfeccionar su técnica vocal. Su carrera se dio a conocer con su participación en programas como Io Canto y The Voice of Italy, donde formó parte del equipo de Gigi D’Alessio, demostrando una versatilidad escénica poco común para su edad.

En 2023 alcanzó la semifinal de X Factor con interpretaciones memorables, entre ellas su versión de “Amandoti”, en la que combinó versos en napolitano y una interpretación emocional que se volvió viral en redes. Con un estilo que fusiona la tradición italiana con una sensibilidad moderna, Settembre ha emergido como una de las voces jóvenes más prometedoras del panorama musical nacional.

Su consagración llegó en 2024, cuando ganó la sección Nuove Proposte del Festival de Sanremo 2025 con “Vertebre”, una balada introspectiva que explora la fragilidad de las relaciones jóvenes y la búsqueda de autenticidad emocional. Su interpretación le valió también el premio de la Crítica “Mia Martini”, el premio “Lucio Dalla” de la Sala de Prensa, Radio y Web, y el galardón NuovoIMAIE “Enzo Jannacci” a la mejor interpretación.

Tras el festival, publicó su primer EP, Vertebre, que debutó en el Top 50 de los discos más escuchados de Italia. Con una propuesta que combina lirismo, intensidad y una presencia escénica magnética, Andrea Settembre encarna la nueva generación de artistas italianos capaces de tender puentes entre la canción de autor y el pop contemporáneo. Todo apunta a que su regreso al escenario del Ariston será solo cuestión de tiempo, como el propio ganador del año pasado, Olly.

Tommy Cash

Nacido como Tomas Tammemets el 18 de noviembre de 1991 en Tallin, Estonia, Tommy Cash es un artista inclasificable, conocido por su estilo provocador y su capacidad para desdibujar las fronteras entre el rap, el trap, la electrónica y el pop experimental. Sus letras abordan con ironía y crudeza temas como la cultura pop, la identidad y la tecnología, convirtiéndolo en una de las figuras más singulares del panorama musical europeo.

Su interés por la música comenzó desde joven, combinando el rap con la electrónica, y dio sus primeros pasos a comienzos de la década de 2010 publicando temas en SoundCloud, donde rápidamente ganó atención dentro de la escena underground. En 2014 lanzó su primer álbum, Euroz Dollaz Yeniz, y dos años más tarde alcanzó notoriedad internacional con “Winaloto”, un tema que se viralizó por su estética provocadora y su mezcla de géneros, y que fue premiado en los Eesti Muusikaauhinnad como “Mejor vídeo musical del año”.

Su segundo disco, ¥€$ (2018), consolidó su estilo irreverente y fue aclamado por medios como Clash y Paper. Ese mismo año presentó una línea de moda de inspiración subversiva, mezclando estética oriental y cultura occidental, reforzando su imagen de artista total. En Mone¥, su tercer álbum, profundizó en sus influencias del hip-hop y el trap con una producción más pulida y colaboraciones de alcance internacional, como la del rapero estadounidense Lil Yachty.

A lo largo de su carrera, Cash ha colaborado con figuras destacadas como Charli XCX, Diplo o el dúo español Pimp Flaco y Kinder Malo en “APEL”, mostrando una versatilidad que trasciende idiomas y estilos. En 2017 participó en la canción “Boys” de Charli XCX, lo que consolidó su presencia en la escena global.

En 2024 volvió a captar la atención con “Untz Untz”, un tema acompañado de un videoclip censurado en YouTube por su contenido explícito, que superó los cinco millones de visualizaciones en su versión original en PornHub. Ese mismo año anunció su participación en el Eesti Laul 2025 con “Espresso macchiato”, con la que arrasó en la superfinal obteniendo más del 83% de los votos y asegurando su representación de Estonia en Eurovisión 2025. Su actuación en el festival europeo fue un éxito rotundo: alcanzó el tercer puesto con 356 puntos, devolviendo a Estonia al podio tras más de dos décadas.

El éxito de “Espresso macchiato”, que ironizaba sobre la cultura de la inmediatez con estereotipos italianos, se amplificó con una remezcla junto al rapero italiano Tony Effe, que le otorgó gran notoriedad en Italia. Tras Eurovisión, Cash anunció una gira internacional por 25 países y presentó, durante su actuación en el Festival del Valle Rojo en Olbia, un adelanto de su nuevo sencillo en italiano, “Ok”.

Con su estética transgresora y su visión artística sin fronteras, Tommy Cash ha logrado convertir la provocación en un lenguaje propio. Más que un simple músico, se ha consolidado como un símbolo de ruptura cultural, capaz de desafiar las convenciones del arte contemporáneo mientras redefine lo que significa ser un artista europeo en la era digital.

Patty Pravo

Tras los insistentes rumores de 2024, la icónica artista veneciana Patty Pravo vuelve a sonar con fuerza como posible participante en la 11.ª edición de su carrera en el Festival de Sanremo.

Nacida como Nicoletta Strambelli el 9 de abril de 1948 en Venecia, Patty Pravo creció rodeada de música y sensibilidad artística. Desde pequeña mostró una gran inquietud por el arte, influenciada por figuras tan diversas como The Rolling Stones, Nirvana o Aretha Franklin. Aprendió a tocar el piano y la guitarra, y pronto comenzó a cantar en varios idiomas, una versatilidad que más tarde se convertiría en una de sus señas de identidad.

Su carrera comenzó en 1966, cuando adoptó el nombre artístico de Patty Pravo en homenaje a su abuelo materno. Dos años más tarde lanzó su primer álbum, Patty Pravo (1968), que incluía su mayor éxito, “La bambola”, tema que vendió más de cuatro millones de copias en todo el mundo y la consagró como una de las voces femeninas más importantes del pop italiano.

Desde entonces ha publicado más de veinte discos de estudio, además de álbumes en vivo, recopilatorios y más de setenta sencillos. A lo largo de su trayectoria ha transitado por estilos tan variados como el pop, el rock, el soul, el blues y la electrónica, siempre con una estética y un magnetismo inconfundibles. Con diez participaciones en el Festival de Sanremo, se ha consolidado como una de las artistas más recurrentes y carismáticas de su historia; su mejor resultado fue el quinto puesto en 1970 con “La spada nel cuore”.

El interés por su figura se renovó en 2024 con el estreno del documental A modo mio en Rai 3, que retrata su vida y su legado artístico. En 2025 volvió a la televisión como entrenadora en el programa Ora o mai più y posteriormente como jurado en Io canto Family. Ese mismo año lanzó los sencillos “Ho provato tutto”, escrito por Francesco Bianconi y producido por Taketo Gohara, y “Ratatan”, firmado por Marianne Mirage y Andrea Bonomo. Durante el verano presentó su Ho Provato Tutto Tour, con una gran acogida del público, destacando su actuación ante más de 30.000 personas en Livorno.

Figura de eterna transgresión, Patty Pravo ha hecho de la provocación un arte y de la independencia un principio vital. Su carrera, marcada por la rebeldía y la reinvención constante, la ha convertido en un símbolo de libertad creativa dentro y fuera del escenario. Más que una cantante, Patty Pravo es una leyenda viva que encarna la esencia del espíritu italiano: elegante, indomable y siempre dispuesta a desafiar el tiempo.

Tommaso Paradiso

Cada temporada sanremese su nombre vuelve a sonar con fuerza, señalado como uno de esos grandes fichajes que podrían dar lustre al cartel. Sin embargo, su presencia nunca termina de concretarse. Quizá este sea el momento decisivo: Carlo Conti necesita un protagonista capaz de llenar un festival que, a priori, no contará con estrellas de primer nivel, y Tommaso Paradiso podría ser exactamente ese rostro esperado.

Nacido en Roma en 1983, Paradiso se formó en el liceo clásico y posteriormente en Filosofía, pero su auténtica revelación llegó mucho antes, con apenas once años, cuando escuchar Definitely Maybe de Oasis cambió para siempre su relación con la música. En 2009 fundó Thegiornalisti junto a Marco Antonio Musella y Marco Primavera, dando forma a un proyecto que pronto se convertiría en uno de los nombres clave del indie pop italiano.

El trío debutó en 2011 con Vol. 1, un disco marcado por el “sunshine pop” de inspiración sesentera y un carácter melancólico y cálido que delineó desde el principio su universo sonoro. Un año después, Vecchio consolidó ese enfoque intimista y nostálgico, combinando amor, fragilidad emocional y ecos del pop y rock italiano y británico de épocas anteriores.

La verdadera explosión llegó con Fuoricampo (2014), un trabajo que marcó su salto del circuito indie al reconocimiento nacional. Fue un álbum de transición hacia un pop más maduro y accesible, con la nostalgia y el amor como ejes temáticos, que conectó de forma natural con el gran público. Con Completamente Sold Out (2016) confirmaron su estatus dentro de la escena, mientras que Love (2018), su último disco como grupo, exploró el amor contemporáneo desde un enfoque conceptual y cinematográfico.

El 17 de septiembre de 2019 Paradiso sorprendió anunciando su salida de Thegiornalisti para iniciar una carrera en solitario. Días después lanzó “Non avere paura”, un éxito inmediato que superó los 90 millones de reproducciones en Spotify, se convirtió en banda sonora del tráiler de la segunda temporada de Baby (Netflix) y fue uno de los sencillos más escuchados del año en la radio italiana.

En 2020 continuó publicando temas como “I nostri anni” y “Ricordami”, pero su primer gran proyecto llegó en 2022 con Space Cowboy, un álbum que abordaba la soledad, las transiciones vitales y la introspección emocional. Alcanzó el quinto puesto en la clasificación FIMI y dio paso a una extensa gira por toda Italia. Ya plenamente afianzado como solista, publicó en 2023 Sensazione stupenda, un trabajo que retomaba las inquietudes de su predecesor pero con un espíritu más luminoso y romántico, centrado en la belleza de los pequeños gestos, la nostalgia y la búsqueda de la felicidad adulta.

En 2025 Paradiso inauguró una nueva etapa con el sencillo “Lasciamene un po‘”, seguido poco después por “Forse”, dos adelantos de su próximo disco Casa Paradiso. Ambas canciones exploran con sinceridad la fragilidad de las relaciones amorosas, las dudas y las huellas emocionales que deja una ruptura reciente, entrando directamente en el top 100 de FIMI en sus semanas de lanzamiento.

A lo largo de su carrera, Tommaso Paradiso ha demostrado una inconfundible habilidad para capturar la emoción cotidiana con melodías accesibles y una narrativa cercana. Su posible llegada a Sanremo no solo supondría un acontecimiento largamente esperado: sería también el punto de encuentro natural entre una trayectoria ya consolidada y un artista en constante evolución que sigue buscando nuevas formas de contar su mundo.

Venerus

Dentro de esa cuota indie que Carlo Conti acostumbra a reservar en sus festivales, y que en los últimos años ha convivido cada vez más con matices urbanos, Venerus encaja de manera natural. Su propuesta, difícil de encasillar, combina sensibilidad cantautor, exploración sonora y una inclinación permanente hacia la experimentación.

Criado en el barrio milanés de San Siro, creció rodeado de una escena diversa que despertó pronto su curiosidad musical. A los 18 años se trasladó a Londres, donde permaneció cinco años estudiando y absorbiendo influencias procedentes tanto de la tradición británica como de los nuevos movimientos de la industria. A su regreso se instaló en Roma, ciudad desde la que comenzó a dar forma a su proyecto en solitario.

Su debut llegó en 2018 con A che punto è la notte, un EP que lo situó de inmediato entre las voces más prometedoras del nuevo panorama alternativo italiano. La obra, atravesada por una atmósfera nocturna y suspendida, mezcla electrónica, jazz y soul para reflexionar sobre la incertidumbre, los cambios vitales y ese espacio ambiguo entre la oscuridad y el amanecer. El buen recibimiento crítico abrió el camino a colaboraciones y nuevos lanzamientos, entre ellos “Love Anthem No. 1”, producido con Mace y certificado oro, y el EP Love Anthem (2019), una exploración emocional sobre las múltiples dimensiones del amor. Ese mismo año emprendió su primera gira como cabeza de cartel, VibeTour Summer Edition, además de unirse a la gira Metamorfosi de Noemi.

En 2021 publicó su primer álbum de estudio, Magica musica, editado por Asian Fake y Sony Music. El disco confirmó su talento singular con un proyecto conceptual que funciona como un viaje cósmico e introspectivo, donde conviven soul contemporáneo, R&B, electrónica y jazz. Las letras, impregnadas de espiritualidad y ciencia, indagan en el papel del individuo en el universo y en la música como elemento capaz de atravesar el tiempo. Aclamado por la crítica y cuarto en la clasificación FIMI, el álbum dio vida a dos giras: una nacional en 2021 y otra europea en 2022, acompañadas por un disco en directo que recogía la energía de aquellas actuaciones.

A finales de 2022 presentó “Resta qui”, anticipo de su segundo álbum Il segreto (2023), grabado completamente en directo y sin postproducción. El proyecto reivindica la imperfección como esencia de la música humana en una época dominada por lo digital, poniendo en el centro la imaginación, la presencia y las relaciones reales. En 2024 subió por primera vez al escenario del Ariston como acompañante de Loredana Bertè durante la noche de versiones, un gesto que evidenció su creciente relevancia artística.

El 7 de noviembre de 2025 publicó su tercer disco, Spero, un trabajo que coloca la esperanza como motor de transformación y como un acto revolucionario en sí mismo. El álbum captura instantes suspendidos, miradas hacia el futuro y deseos que se pronuncian casi en voz baja, entre la expectativa y el anhelo.

Venerus se ha consolidado así como una de las figuras más distintivas de la música italiana actual: un creador inquieto que desafía géneros, construye mundos sonoros propios y mantiene siempre un pie en lo íntimo y otro en lo visionario. Su presencia en Sanremo sería la confirmación natural de un recorrido que no deja de expandirse.

Mara Sattei

Tras un 2023 marcado por grandes cifras y una presencia constante en las listas, Mara Sattei llega a este nuevo capítulo de su carrera con la mirada puesta en recuperar el impulso perdido. Su proyecto conjunto con Thasup, cargado de expectativas, no alcanzó el impacto deseado, y esa necesidad de reenfoque la sitúa ahora entre los nombres que podrían buscar en el Ariston una oportunidad de consolidación y renacimiento artístico.

Nacida en 1995 en Fiumicino, Mara Sattei, seudónimo de Sara Mattei, creció en un entorno familiar donde la música ocupaba un lugar central. Apoyada desde niña por su madre, tomó lecciones de canto y piano mientras su hermano, el rapero Thasup, comenzaba también su propio camino creativo. Su primera exposición pública llegó en 2008, cuando empezó a subir versiones a YouTube; poco después intentó acceder a X Factor Italia en las ediciones de 2011 y 2012, sin lograr superar las audiciones.

En 2013 se presentó a Amici di Maria De Filippi, donde alcanzó la fase inicial del programa antes de ser eliminada. Aun así, la experiencia no frenó su determinación. Ese mismo impulso la llevó a publicar el EP Frammenti: Acoustic Covers N.1 (2014), seguido del mixtape Frammenti: Street Covers N.2 (2015), ejercicios que le permitieron moldear su voz y empezar a construir una identidad artística propia.

Su primer tema inédito, “Non basterà”, llegó en 2016 y reflejó con honestidad la dificultad de permanecer en relaciones que hieren más de lo que sanan. Un año después lanzó “Mama Oh”, un acercamiento al electropop producido por Thasup, y poco después se trasladó a Londres, donde decidió adoptar el nombre artístico con el que hoy es conocida: Mara Sattei.

A partir de 2019 comenzó a publicar una serie de sencillos que la situaron en el centro del nuevo pop italiano. “New Recording 326” obtuvo la certificación de oro, mientras que “New Recording 402” y “New Recording 527” consolidaron el proyecto sonoro que construía junto a su hermano. Su ascenso se vio reforzado en 2020 con dos importantes colaboraciones: el remix de “Dilemme” de Lous and the Yakuza y el exitoso “Spigoli”, junto a Thasup y Carl Brave, ambos hits multiplatino.

En 2022 llegó su primer álbum, Universo, una obra debut que exploraba su mundo emocional y su manera particular de narrar las relaciones, la fragilidad y el deseo de encontrar un lugar propio. El disco alcanzó la séptima posición en la lista FIMI e incluyó colaboraciones relevantes, como la de Giorgia en “Parentesi”. Su éxito le permitió iniciar una gira por varias ciudades italianas y amplificar su presencia en la industria.

Ese mismo año vivió uno de los picos de su popularidad con “La dolce vita”, junto a Fedez y Tananai. La canción dominó las listas, obtuvo seis discos de platino en Italia y un oro en Suiza, y se convirtió en el himno estival ganador de Power Hits Estate.

En 2023 debutó en el Festival de Sanremo con “Duemilaminuti”, escrita por Damiano David. El tema, centrado en las experiencias de violencia contra las mujeres, obtuvo el Premio CoReCom y reforzó su capacidad para abordar temáticas sensibles desde una perspectiva íntima y directa. Poco después anunció su salida de Sony Music para incorporarse a Island Records, marcando un giro importante en su trayectoria.

Durante el año continuó publicando sencillos como “Tasche”, “Piango in discoteca” o “Tempo (All The Things She Said)”, su relectura del clásico de t.A.T.u., y en 2024 ejerció como telonera de Coldplay en los conciertos de San Siro, un escaparate que amplió su alcance más allá de la escena italiana.

En diciembre de 2024 lanzó junto a Thasup el disco Casa Gospel, un proyecto que recupera la complicidad artística entre ambos y los vínculos que los unieron a la música desde la infancia.

Tras años de ascensos, desvíos y reinvenciones, Mara Sattei se encuentra en un punto decisivo de su evolución. Su búsqueda actual no es solo comercial, sino profundamente artística: una voluntad de redibujar los contornos de su identidad musical y reencontrar, con madurez y claridad, aquello que la llevó a cantar en primer lugar.

Chiello

Si hay un nombre que destaca actualmente en la industria musical italiana es Chiello, una de las voces jóvenes más influyentes del país y capaz de mover la escena urbana hacia territorios sensibles y transgresores, herederos en parte del espíritu de Achille Lauro.

Detrás de este seudónimo se encuentra Rocco Modelo, nacido en Venosa en 1999. A los doce años empezó a rapear guiado por el magnetismo del hip hop y por la energía cruda del rock, con referentes tan dispares como XXXTentacion, Iggy Pop o Nirvana. Abandonó el penúltimo año de secundaria artística para dedicarse plenamente a la música y, a los dieciocho, dejó su ciudad natal para mudarse primero a Génova, donde dio vida al grupo de trap FSK Satellite, y más tarde a Milán, ciudad donde reside actualmente.

Sus primeros pasos de impacto dentro de la industria llegaron en 2021 gracias a colaboraciones con artistas de primer nivel. Formó parte de “Ayauasca” de Colapesce y Mace, incluida en el disco OBE, y se integró en “La strega del frutteto”, del álbum X2 de Sick Luke junto a Madame. Ese mismo año participó también en “Cancelli di mezzanotte” de Rkomi, perteneciente al exitoso Taxi Driver. Con esta cadena de colaboraciones, su nombre comenzó a circular con fuerza en el panorama nacional.

Durante 2021 apareció como invitado en X Factor Italia y, en octubre, publicó su primer trabajo en solitario, Oceano Paradiso. El disco debutó en el tercer puesto de la clasificación italiana y reveló una escritura directa, cargada de imágenes sencillas que permiten sumergirse en sus vulnerabilidades. Sus versos, delicados pero intensos, trazan un retrato emocional atenuado por matices grises. El éxito le llevó a recorrer Italia con una amplia gira promocional y a participar en diferentes citas estivales como los TIM Summer Hits y los TIM Summer Awards.

En 2023 llegó su segundo álbum, Male marcia, un proyecto conceptual que indaga en el desequilibrio provocado por el consumo de drogas y en la propia experiencia del artista. El disco debutó en la undécima posición de la lista FIMI y alcanzó el primer lugar en la clasificación de vinilos, consolidando su identidad musical y su capacidad para narrar zonas oscuras con una sensibilidad poco habitual.

El 16 de febrero de 2024 participó junto a Tedua en “Paradiso”, tema de Mahmood incluido en Nei letti degli altri. Poco después, el 8 de marzo, volvió a colaborar con Mace en “Ruggine”, esta vez junto a Coez. Ese mismo año publicó los sencillos “Limone”, “Stanza 107” y “Ho sbagliato ancora”, que mantuvieron activa su presencia en la escena mientras preparaba nuevos proyectos.

El 24 de enero de 2025 lanzó el sencillo “Amore mio” y, el 14 de febrero, regresó al escenario de Sanremo como invitado en la tradicional velada de versiones. Allí interpretó “Fiori rosa fiori di pesco” de Lucio Battisti junto a la concursante Rose Villain, ofreciendo una de las actuaciones más comentadas de la noche.

El 11 de abril de 2025 vio la luz su tercer álbum de estudio, Scarabocchi. En este trabajo, Chiello se adentra en la idea del proceso creativo como un entramado de pensamientos enrevesados, dudas y nudos emocionales que a veces necesitan ser descifrados y otras simplemente aceptados. El proyecto incluye colaboraciones destacadas como “I miei occhi erano i tuoi” con Rose Villain y “Succo d’ananas” con Achille Lauro, ampliando aún más su universo artístico.

Con Scarabocchi, Chiello parece haber alcanzado una madurez expresiva que confirma todo su potencial. Su capacidad para moverse entre fragilidad y provocación, entre introspección y estética urbana, lo posiciona como una de las figuras más versátiles de su generación. Y, aunque su ascenso ha sido meteórico, todo indica que su historia creativa apenas comienza a revelar sus capítulos más decisivos.

Luchè

Figura esencial en la cuota napolitana que hoy domina la música urbana italiana y, por extensión, el escenario de Sanremo, Luchè se ha convertido en una superestrella capaz de atraer audiencias masivas. Su estatus lo sitúa como un potencial cabeza de cartel, siguiendo la estela de Guè Pequeno en 2025 y consolidándose como una de las voces más influyentes de la Italia contemporánea.

Luca Imprudente nació en 1981 en Marianella, un barrio popular de Nápoles donde comenzó a componer y rapear desde muy joven. En 1997, mientras aún cursaba el bachillerato científico, formó junto a Ntò el grupo Co’Sang, una de las formaciones más respetadas del hip hop italiano. Con ellos publicó tres discos de estudio y alcanzó una notoriedad decisiva gracias a su participación en Napolizm: a Fresh Collection of Neapolitan Rap, un proyecto que reunía a figuras clave de la escena partenopea como La Famiglia, 13 Bastardi o Capeccapa. El disco actuó como carta de presentación para Co’Sang, situándolos como referentes de la identidad musical napolitana.

Tras la disolución del dúo en 2012, Luchè inició una nueva etapa en solitario. Ese mismo año publicó L1, un trabajo que marcó con claridad sus intenciones artísticas y que contó con colaboraciones de Emis Killa, Marracash o Club Dogo. Poco después se unió al colectivo Roccia Music, fundado por Marracash, donde participó en el álbum Genesi. Paralelamente impulsó una faceta empresarial junto a CoCo, abriendo en Londres una pizzería que pronto tendría una segunda sede en Nueva York.

En 2014 llegó L2, un disco que profundizaba en la construcción de su identidad musical y que reivindicaba de forma explícita el orgullo napolitano. Esa línea introspectiva se intensificó con Malammore en 2016, quizá su obra más personal hasta entonces. A lo largo de diecinueve canciones Luchè exploraba relaciones complejas, inseguridades y la estabilidad emocional siempre esquiva, ofreciendo una lectura madura y desnuda de su vida. El éxito del proyecto cristalizó en el Malammore Tour, con varios sold out en Nápoles.

Tras un periodo de silencio discográfico, en 2018 regresó con Potere, anticipado por el sencillo “Je ce credevo”, la única pista en dialecto napolitano. El álbum supuso un punto de inflexión: una obra sólida, autorreferencial y emocionalmente equilibrada que abordaba el amor, la muerte, la amistad y la propia identidad desde un prisma íntimo. Con colaboraciones de Guè Pequeno y Enzo Avitabile, alcanzó el triple disco de platino, reforzando la posición de Luchè como uno de los pilares del rap italiano.

Ese reconocimiento cristalizó también en el plano empresarial. En 2019 fundó el sello independiente BFM Music, donde incorporó a CoCo, MV Killa, Geolier, Vale Lambo, Lele Blade y posteriormente a Shadaloo y O’Iank, articulando así un verdadero ecosistema de talento napolitano.

En abril de 2022 publicó Dove volare le aquile, su primer proyecto con Columbia Records y un éxito inmediato, debutando en la cima de la lista de álbumes FIMI. En él relataba su ascenso desde los orígenes humildes de Marianella hasta las alturas del éxito, sin perder la perspectiva de los obstáculos que debió superar.

La consagración mediática llegó un año después, en febrero de 2024, cuando participó como invitado en el 74º Festival de Sanremo junto a Guè, Gigi D’Alessio y Geolier. Juntos interpretaron un popurrí titulado “Strade” que se colocó en lo más alto de las listas tras la noche de versiones. Ese impulso se vio acompañado por el inesperado regreso de Co’Sang: en mayo de 2024 anunciaron un concierto histórico y lanzaron el disco Dinastia, que debutó en el número uno y obtuvo la certificación de oro, confirmando la fuerza intacta del dúo.

Ya en mayo de 2025, Luchè volvió a la escena con Il mio lato peggio, un álbum de enorme carga emocional en el que examina sin filtros sus contradicciones, vulnerabilidades y sombras, sin abandonar la agresividad y el orgullo que siempre lo han caracterizado. El proyecto alcanzó el tercer lugar de la lista FIMI y entró en las clasificaciones suizas, ampliando aún más su impacto internacional.

Hoy, Luchè encarna la evolución del rap napolitano hacia una dimensión mainstream sin perder autenticidad. Su trayectoria, marcada por la reinvención constante, la ambición artística y la defensa pública de sus raíces, lo consolida como una figura imprescindible, un líder generacional cuya influencia en la cultura italiana sigue creciendo y que continúa moldeando el futuro de la música urbana con cada nuevo proyecto.

La Niña

Considerar a La Niña como una de las revoluciones actuales de la música italiana no es una exageración. Su sonido, que mezcla la raíz folk con una sensibilidad contemporánea, ha aportado una bocanada de aire fresco a un panorama dominado durante años por patrones repetidos y fórmulas previsibles. Su propuesta, profundamente ligada a la tradición napolitana y al mismo tiempo proyectada hacia una estética moderna, se ha convertido en una de las voces más singulares e innovadoras de la escena.

Carola Mocca, nacida en 1991 en San Giorgio a Cremano, creció rodeada de arte gracias a un padre músico y a una madre dedicada al ámbito creativo. La guitarra fue su primer territorio íntimo, el instrumento con el que comenzó a escribir sus primeras canciones y a desarrollar un imaginario propio. Paralelamente, cultivó una sólida formación académica, graduándose con honores en Filosofía e Historia en la Universidad Federico II de Nápoles. Durante aquellos años ya empezó a moverse con naturalidad en el entorno musical colaborando con artistas como Jovine de 99 Posse y Roberto Angelini, apariciones que la llevaron incluso al programa televisivo Gazebo.

Su decisión de trasladarse a Milán marcó el inicio de una etapa decisiva. Mientras cursaba un máster en comunicación musical en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, continuó desarrollando su faceta artística. En 2014 se incorporó como guitarrista y voz al proyecto de la banda Fitness Forever y conoció al productor Alfredo Maddaluno, conocido como KWSK NINJA, figura que sería esencial tanto en su carrera como en su vida personal.

Un año más tarde, bajo el seudónimo Cyen, fundó junto a Maddaluno el dúo electro pop Yombe. Tras una breve estancia en Londres y su regreso a Milán, el proyecto tomó forma definitiva con la publicación del EP Vulkaan en 2016, editado por el sello italo-canadiense Locale Internazionale. Aquella propuesta les abrió las puertas de festivales nacionales e internacionales y, tras ello, firmaron con Carosello Records. En 2017 publicaron su primer álbum, GOOD, un trabajo centrado en la experimentación y en la fusión de electrónica, deep house e instrumentación cálida. A pesar de la buena acogida y de giras por toda Italia, el proyecto llegó a su fin al concluir el contrato con Carosello en 2018.

Ese cierre supuso para Carola un retorno a sus raíces. De vuelta en Nápoles junto a Maddaluno, comenzó a explorar la musicalidad y el lenguaje de su tierra. Fue entonces cuando surgió La Niña, un proyecto que en pocos años se convertiría en una referencia. Con La Tempesta Dischi como primer hogar discográfico, debutó el 28 de junio de 2019 con “Croce”, seguido de otros sencillos que consolidaron su identidad artística. Su última publicación con el sello fue “Salomè”, lanzada en diciembre del mismo año.

En 2020 firmó con Sony Music Italia y Sugar Music, dando vida a su primer EP, Eden, completamente escrito y producido junto a KWSK NINJA. Durante los años siguientes se convirtió en una colaboradora muy solicitada, trabajando con artistas como Gemitaiz, Franco Riccardi, Ginevra, Priestess, Big Mama o Myss Keta, entre muchas otras voces de la nueva escena italiana.

El gran salto llegó en 2023 con su álbum debut Vanitas, recibido con entusiasmo por la crítica. Inspirado en el simbolismo barroco, el disco reflexiona sobre la fugacidad de la existencia, la muerte y la fragilidad humana a través de un universo sonoro donde lo ancestral convive con lo contemporáneo. Ese mismo año debutó como actriz en la serie La voce che hai dentro, para la cual también compuso e interpretó la banda sonora, ampliando así su perfil artístico.

En 2024 anunció su incorporación a BMG Italia y participó en la noche de versiones de la 74ª edición del Festival de Sanremo junto a Big Mama, Sissi y Gaia, reinterpretando “Lady Marmalade” en una actuación celebrada por su energía y su carácter.

El 15 de enero de 2025 presentó “Guapparìa”, su primer sencillo con BMG, una pieza escrita y producida junto a KWSK NINJA que denuncia el impacto destructivo del crimen organizado sobre la belleza de una ciudad. Con esta canción anticipó Furèsta, su álbum publicado en 2025, concebido como una obra que explora la naturaleza salvaje e indomable como metáfora de su identidad y de la vida misma. Las diez canciones de la versión digital, once en la edición física, fueron escritas y producidas íntegramente por La Niña y Maddaluno, con la participación de Matteo Parisi en algunas composiciones.

Furèsta se adentra en los matices de la tradición napolitana y del sur de Italia, utilizando el dialecto, instrumentos autóctonos y atmósferas que dialogan con sonidos contemporáneos y de Oriente Medio. A través de él, la artista aborda temas sociales como la violencia, el abuso, la infancia y la condición femenina, creando un puente entre lo ancestral y lo moderno que consolida su lugar en la vanguardia de la música italiana. Con este proyecto, La Niña demuestra no solo su talento como cantante y compositora, sino también su capacidad para representar la compleja sensibilidad de una generación que busca nuevas formas de contar su historia sin renunciar a sus raíces.

Zero Assoluto

En los años 2000 y 2010, cuando el pop melancólico dominaba el panorama italiano, Zero Assoluto se erigió como uno de los referentes indiscutibles. Su presencia constante en Sanremo, al menos una vez por década, los ha convertido en un símbolo generacional cuya vuelta en los años 2020 respondería a esa necesidad de nostalgia que el festival suele cultivar.

El dúo, formado por Thomas De Gasperi y Matteo Maffucci, este último hijo de Mario Maffucci, histórico director artístico del Festival de Sanremo entre 1982 y 2000, nació durante sus años de instituto en el Liceo Classico Giulio Cesare de Roma. Sus primeros pasos se encaminaron hacia la escena hip hop romana, donde firmaron la canción “In due per uno zero”, incluida en el recopilatorio Nati per rappare vol. 2. Aun así, su verdadero debut llegaría en 1999 con “Ultimo capodanno”, en colaboración con el rapero Chef Ragoo, una pieza que utilizaba la metáfora de la última noche del año para hablar del fin de un ciclo vital y la necesidad de aferrarse al presente incluso en medio de la incertidumbre.

Durante los primeros años 2000 siguieron puliendo su identidad musical con temas como “Come voglio” (2001), “Magari meno” y “Tu come stai” (2003). En paralelo, Thomas y Matteo dieron el salto a la televisión como presentadores del programa Terzo piano, interno B en Hit Channel, antes de consolidar su popularidad en la radio gracias a Suite 102.5, donde su estilo cercano y cotidiano los convirtió en voces familiares para el público.

En 2004 llegó su primer gran paso discográfico con “Mezz’ora”, sencillo que antecedió su álbum de debut, Scendi, un trabajo que capturaba la transición del dúo desde un sonido con raíces en el rap hacia un pop melódico más íntimo y reflexivo. Pero el éxito definitivo estalló en el verano de 2005 con “Semplicemente”, canción inicialmente rechazada por Sanremo pero que permaneció treinta semanas en listas, alcanzando el número dos y marcando el inicio de la era dorada del dúo.

A la edición de Sanremo de 2006 sí fueron invitados, compitiendo con “Svegliarsi la mattina”, tema que les valió el segundo puesto en su categoría, la final del festival y tres discos de platino. La canción permaneció ocho semanas en el número uno y se convirtió en el sencillo más vendido del año en Italia. Este triunfo los llevó también al Festivalbar de 2006, donde ganaron el premio Revelación del Año. Su creciente notoriedad les abrió puertas incluso a nivel internacional, colaborando ese mismo año con Nelly Furtado en el dueto italiano de “All Good Things (Come to an End)”, incluido como bonus track en Loose.

La carrera del dúo continuó su ascenso y en 2007 regresaron a Sanremo con “Accogliente prima di partire”, quedando novenos en la clasificación general. Ese impulso mediático derivó en la publicación de su segundo álbum, Proprio prima di partire, un retrato emocional de la juventud y sus transiciones que alcanzó el disco de platino poco más de un mes después de su lanzamiento. La popularidad del proyecto les permitió realizar su primera gran gira nacional, Zero Assoluto Live, que superó las cuarenta fechas, destacando actuaciones multitudinarias como la de la Notte Bianca en Villa Borghese.

En 2008 volvieron a la televisión como presentadores del concurso Vale tutto en MTV, mientras seguían ampliando su presencia cultural apareciendo en la película Scusa ma ti chiamo amore, para la que también aportaron parte de la banda sonora. En 2009 publicaron su tercer álbum, Sotto una pioggia di parole, un trabajo que exploraba la confusión emocional contemporánea y la búsqueda de autenticidad. El proyecto fue anticipado por “Per dimenticare”, éxito veraniego certificado oro, previo a una gira de más de cuarenta y cinco conciertos.

Tras el buen recibimiento de su música en el cine, en 2010 compusieron también la banda sonora de Scusa ma ti voglio sposare. Un año después vio la luz su cuarto álbum, Perdermi, centrado en la idea de “perderse para encontrarse”, con un sonido influido por el pop-rap que les valió el puesto número doce en la lista de discos italiana.

El dúo volvió en 2014 con Alla fine del giorno, un trabajo introspectivo que abordaba la soledad y la identidad en un mundo acelerado. Un año después, su canción “L’amore comune” fue elegida como tema oficial de la Serie B 2015-2016. En diciembre de 2015 Carlo Conti anunció su participación en Sanremo 2016 con “Di me e di te”, canción que no logró alcanzar la final, pero que dio nombre a su quinto álbum, Di me e di te (2016), un proyecto centrado en las contradicciones emocionales y las complejidades comunicativas dentro de una relación.

Desde entonces, Zero Assoluto ha continuado publicando canciones de manera esporádica, como “Fuori Noi” (2020), “Notti amarcord” (2021) o “Sardegna” (2023), sin replicar el éxito masivo de sus primeros años. Su lanzamiento más reciente, “5cm” (2025), ofrece una mirada madura, casi reconciliada, hacia el pasado, celebrando la nostalgia y aceptando los inevitables cambios que el tiempo impone a las personas y a sus vínculos.

A día de hoy, Zero Assoluto representan una pieza clave en la memoria colectiva del pop italiano. Su retorno a Sanremo en esta década cerraría un ciclo natural para un dúo cuya música, marcada por la sensibilidad y la sencillez, ha acompañado a varias generaciones. Aunque su época de hegemonía haya quedado atrás, su presencia sigue siendo un recordatorio de un capítulo fundamental del pop italiano contemporáneo, capaz de despertar una emoción que solo las viejas glorias logran mantener intacta.

Marco Masini

La figura de Marco Masini encaja de lleno en la categoría de “glorias consolidadas” de la música italiana, especialmente por su estrecha amistad con Carlo Conti, quien no ha ocultado nunca su admiración por él. En los últimos años han circulado rumores cada vez más insistentes sobre una posible aparición en dúo con Fedez, una colaboración inesperada que, precisamente por el contraste generacional y estilístico, podría encajar a la perfección en la lógica sanremesa de los grandes regresos.

Nacido en Florencia en 1964, Masini creció entre un ambiente artístico marcado por la música y un carácter personal decidido, con un timbre amplio y áspero que se convirtió pronto en su sello. En la secundaria fundó el grupo Errata Corrige y se formó bajo la guía del pianista Walter Savelli, aunque la convivencia entre las ambiciones musicales y los estudios de contabilidad resultó imposible, desencadenando tensiones en su familia, especialmente con su padre. Aun así, su determinación lo llevó a seguir adelante, apoyado por Rob Rosali, quien lo empujó a presentarse a sus primeras audiciones. No fue un inicio fácil: junto a Beppe Dati escribió sus primeras canciones, pero las discográficas no terminaban de apostar por él.

El giro llegó en 1986, cuando el productor Giancarlo Bigazzi reconoció su talento y lo incorporó a su equipo. A partir de entonces Masini comenzó a participar en bandas sonoras, trabajó en la canción ganadora de Sanremo 1987, se unió como concertista a la gira de Umberto Tozzi e incluso actuó en el Royal Albert Hall de Londres en 1988. Ese mismo año regresó a los escenarios junto a Raf para el álbum Cosa resterà…, del que fue responsable de producción y arreglos. También en 1988 tenía pensado lanzar “Uomini”, inicialmente para Sanremo, aunque la pieza terminaría en otras manos, y publicó “Dal tuo sguardo in poi” junto a Rosita Celentano.

El verdadero debut ante el gran público llegó en 1990 con “Disperato”, presentada en el 40º Festival de Sanremo, donde ganó en la categoría Nuove Proposte y obtuvo el premio de la crítica. El éxito fue inmediato y se consolidó con su primer álbum, Marco Masini, un proyecto que hablaba sin filtros de las angustias de los jóvenes y de una realidad poco edulcorada, distante del pop ligero dominante. El disco se convirtió en un fenómeno comercial con más de 800.000 copias vendidas.

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En 1991 regresó al Ariston con “Perché lo fai”, logrando un excelente tercer puesto. Ese mismo año lanzó Malinconoia, un álbum que profundizaba su estilo de cantautor intenso y reflexivo, y que se convirtió en el más vendido del año con más de un millón de copias. Su primera gira como solista agotó entradas en varias ciudades, consolidando su estatus. El reconocimiento fue rotundo: ganó el Festivalbar al mejor álbum, el Vota la Voce al mejor cantante masculino y fue premiado en los World Music Awards como el artista italiano más vendido de 1992. La edición española del álbum, titulada Marco Masini, también obtuvo un disco de oro.

La popularidad, sin embargo, trajo consigo polémicas. Ciertas voces mediáticas acusaron sus canciones de ser demasiado oscuras, e incluso de inducir a la depresión. Como respuesta directa Masini publicó “Vaffanculo”, un ataque frontal contra la prensa y la industria, que fue censurada en radio y televisión. La canción formó parte de T’innamorerai (1993), un álbum polémico pero exitoso, que superó el millón de copias en Europa y tuvo una edición en español.

En 1995 llegó Il cielo della vergine, o El cielo de Virgo para el mercado hispano. Más consciente y socialmente incisivo, abordaba temas difíciles como la manipulación afectiva en “Bella stronza” o la prostitución juvenil en “Principessa”. Aunque comenzó en lo alto de las listas, sus ventas se frenaron y cerró con alrededor de 400.000 copias. Tras separarse profesionalmente de Bigazzi, Masini publicó Scimmie en 1998, un álbum de corte rock que recibió buenas críticas pero no logró gran impacto comercial.

El inicio de los años dos mil marcó un momento de transición. En 2000 regresó a Sanremo con “Raccontami di te”, y lanzó el álbum homónimo, que recuperaba su estilo característico pero obtuvo resultados modestos. En 2001 apareció Uscita di sicurezza, un disco introspectivo con Bigazzi que tampoco encontró apoyo mediático. Ese mismo año Masini anunció su retirada temporal, denunciando públicamente la persecución mediática y demandando a su discográfica por falta de apoyo.

La presión de los fans lo llevó a regresar en 2003 con …il mio cammino, un recopilatorio que reavivó su presencia. El gran golpe llegó en 2004, cuando volvió por sorpresa al Festival de Sanremo y ganó con “L’uomo volante”, una victoria simbólica que significó su reconciliación con el público. El álbum Masini consolidó ese renacer y permaneció durante 23 semanas en las listas FIMI.

Continuó esa racha con “Nel mondo dei sogni” en Sanremo 2005 y con el lanzamiento de Il giardino delle api. Tras una extensa gira por Europa, publicó en 2006 Ci vorrebbe il mare, iniciando el proyecto de regrabación de su catálogo. En 2008 estrenó la obra teatral Il brutto anatroccolo y en 2009 regresó otra vez al Ariston con “L’Italia”, que precedió al álbum L’Italia… e altre storie. El proyecto alcanzó una sexta posición en las listas y reforzó su vertiente crítica y social.

Su carrera continuó con fuerza en la década siguiente. En 2010 participó en la noche de versiones de Sanremo junto a Povia y ese mismo año celebró veinte años de trayectoria con Un palco lungo… 20 anni!. En 2011 lanzó Niente d’importante, que debutó octavo en FIMI y marcó el inicio de su colaboración con Antonio Iammarino. En 2013 publicó La mia storia piano e voce, un proyecto íntimo que acompañó de una nueva gira.

En 2014 firmó con Sony Music Italia, que recuperó la distribución de todo su catálogo posterior a 2005. Participó en Sanremo 2015 con “Che giorno è”, alcanzó el puesto seis y acompañó el festival con el recopilatorio Cronologia, que se mantuvo veintiuna semanas en listas. En 2017 volvió a competir con “Spostato di un secondo”, seguida de un álbum conceptual del mismo título. En 2020 participó nuevamente con “Il confronto” y lanzó Masini +1 30th Anniversary, número uno entre los vinilos en su semana debut.

En 2023 volvió a los escenarios italianos junto a Giorgio Panariello con el espectáculo Panariello vs Masini. En 2024 publicó el sencillo “Allora ciao”, anticipo de 10 amori, un álbum conceptual que reflexiona sobre los distintos amores que marcan una vida. El disco debutó en el noveno puesto de la lista de FIMI.

Su prestigio lo devolvió de nuevo al circuito televisivo en 2025 como coach en Ora o mai più. Ese mismo año regresó al Festival de Sanremo acompañando a Fedez en la noche de las versiones con una relectura de “Bella stronza”, reconstruida casi por completo con versos del rapero milanés. La actuación, sorprendentemente limpia y eficaz, quedó tercera en la clasificación de versiones y confirmó que Marco Masini, más de tres décadas después de su debut, sigue siendo una presencia viva, relevante y capaz de reinventarse sin perder la esencia de su trayectoria.

AKA 7even y LDA

Aunque AKA 7even y LDA han vivido momentos de esplendor por separado, sus trayectorias recientes han tomado un rumbo incierto. Ninguno atraviesa su mejor etapa en solitario, pero juntos podrían convertirse en una auténtica fuerza escénica sobre el escenario del Ariston. Sería un retorno simbólico a esa energía juvenil e intensa que ambos demostraron en sus mejores años, esta vez canalizada en un proyecto común capaz de despertar un interés renovado del público.

AKA 7even, seudónimo de Luca Marzano, es un cantautor italiano criado en Nápoles cuyo recorrido musical se inició en 2017 con su participación en X Factor Italia. Aquel debut televisivo no lo llevó lejos, pero sí sembró la semilla de una búsqueda artística constante. En 2019 publicó su primer EP Chiaroscuro, una obra temprana que mostró su inclinación hacia un pop emocional con toques urbanos, enriquecido por colaboraciones como Gabriele Esposito, Cosmophix y BossFamily.

Su impulso real llegaría en 2020 gracias a su paso por Amici di Maria De Filippi, donde alcanzó la final y se consolidó como un talento emergente. Durante el programa firmó con Columbia Records y lanzó “Mi manchi”, una balada que se convirtió en uno de sus primeros grandes éxitos. En 2021 publicó su primer álbum, AKA 7even, una colección marcada por el magnetismo juvenil de temas como “Loca”, certificados platino y triple platino y que lo situaron como uno de los artistas italianos más escuchados del momento.

Ese mismo año vivió un ascenso meteórico que incluyó una gira nacional, actuaciones en eventos como Battiti Live y los SEAT Music Awards, e incluso el MTV Europe Music Award a mejor artista italiano. Publicó además su libro 7 vite, donde relató la experiencia que marcó su infancia: siete días en coma que lo llevaron a entender la música como destino y refugio.

En 2022 debutó en el Festival de Sanremo con “Perfetta così”, alcanzando un decimotercer puesto y un disco de platino, un logro que confirmó el arraigo popular de su propuesta. Durante los años siguientes publicó diversos sencillos y recorrió Italia con nuevas giras, hasta que en 2025 regresó con el EP Non x soldi, un trabajo más introspectivo que aborda la salud mental, la verdad emocional y la búsqueda de una libertad interior alejada del éxito material.

LDA, seudónimo de Luca d’Alessio, siguió una trayectoria distinta pero igualmente marcada por la vocación musical. Nacido en Roma y criado en Nápoles, creció bajo la influencia directa de su padre, Gigi D’Alessio, cuya presencia artística lo acompañó desde la infancia. Desde muy joven compuso canciones al piano y la guitarra hasta que, en 2017, debutó profesionalmente con “Orizzonte”, en colaboración con Il Mago.

Su primer gran paso llegó en 2020 con “Resta”, seguido de otros sencillos y de su participación en el álbum de su padre con los temas “Buongiorno” y “Di notte”. En 2021 ingresó a Amici di Maria De Filippi, donde llegó a la etapa final y lanzó “Quello che fa male”, un sencillo certificado como platino que también contó con una versión en español. Tras su salida del programa firmó con Sony Music y, en 2022, publicó el exitoso “Bandana”, anticipo de su primer EP LDA, que debutó en la tercera posición de la lista de álbumes FIMI.

Su creciente popularidad lo condujo al Festival de Sanremo 2023 con “Se poi domani”, una balada marcada por la incertidumbre amorosa y la esperanza. La actuación, que terminó en el puesto quince, consolidó su imagen como un artista sensible y cercano. Apenas unos días después lanzó su álbum Quello che fa bene, centrado en el amor en todas sus formas y en la búsqueda de aquello que aporta bienestar en tiempos tumultuosos.

En los años posteriores continuó con giras y sencillos como “Rosso lampone”, hasta que en 2025 sorprendió con “Shalla”, una transición hacia el rhythm and blues que reveló su deseo de evolucionar y trascender los límites del pop juvenil que lo lanzó a la fama.

Ambos artistas representan dos caminos paralelos marcados por la popularidad repentina, la presión mediática y la necesidad de reinventarse con el tiempo. Después de haber brillado como solistas en su mejor momento y de haber pisado el Ariston en años de franca expansión profesional, hoy sus carreras se encuentran en un punto decisivo. Unidos, podrían convertirse en una propuesta poderosa, madura y profundamente simbólica, capaz de recuperar al público que los acompañó desde el inicio y de demostrar cómo dos voces forjadas en el éxito temprano pueden encontrar una nueva resonancia cuando se unen. Sería un regreso al foco mediático, pero también una oportunidad de consolidar su evolución artística, transformando la nostalgia en impulso y el pasado en el punto de partida para una etapa más sólida y consciente.

Levante

Levante, nacida como Claudia Lagona en Sicilia en 1987, encarna esa sensibilidad indie femenina italiana que en los últimos años ha ganado espacio en la escena musical, especialmente tras el impacto inesperado de Joan Thiele en 2025.

Su historia comienza con un duelo temprano que marcaría su visión artística: la pérdida de su padre la llevó, junto a su madre y hermanos, a trasladarse a Milán en 2001. Allí consolidó su vocación musical, que ya entonces era una brújula clara, y firmó sus primeros contratos con A&A Recordings Publishing y Atollo Records. Su temprana aventura bajo el nombre Levante e le Effemeridi dejó como rastro inicial la canción “Troppodiva”. Poco después, cruzó el Canal de la Mancha para vivir en Leeds, donde buscó nuevas influencias, horizontes y certezas.

En 2013 volvió a Italia con un lenguaje artístico más definido. “Alfonso”, uno de sus primeros sencillos, se convirtió en disco de oro y en una suerte de carta de presentación ante el gran público. Tras abrir los conciertos de Max Gazzè durante la gira Sotto casa, publicó su primer álbum, Manuale distruzione, una obra centrada en la idea de que la reconstrucción emocional nace siempre de alguna forma de derrumbe interior. El disco debutó en el octavo puesto en la lista de ventas y recibió el reconocimiento a Mejor Opera Prima por la Academia Medimex. Aquellos fueron meses intensos: nominación a los MTV Europe Music Awards, finalista del Premio Tenco y presencia en el emblemático Concerto del Primo Maggio. Su nombre empezaba a instalarse con peso propio.

Un año después, su segundo álbum Abbi cura di te confirmó su capacidad para narrar la fragilidad contemporánea con lucidez poética. El trabajo se centraba en el autocuidado, la búsqueda de la alegría y el equilibrio emocional. Levante giró por festivales, recibió premios y fortaleció su identidad artística, esa mezcla entre melancolía luminosa y sinceridad afilada que la caracteriza.

En 2016 inició la creación de su tercer proyecto y multiplicó colaboraciones, entre ellas la exitosa “Assenzio” junto a J-Ax, Fedez y Stash. En paralelo publicó su primera novela, Se non ti vedo non esisti, seguida poco después por Questa è l’ultima volta che ti dimentico, ambas situadas entre los libros más vendidos del país. La escritura expandía un universo que ya no podía limitarse solo a la música.

En 2017 presentó Nel caos di stanze stupefacenti, segundo lugar en la lista FIMI, una inmersión profunda en el desorden emocional y en la búsqueda de identidad. Ese mismo año fue jurado de X Factor, consolidando su imagen pública como figura cultural influyente. Su relación con Sky continuó con Sky Arte Sessions, donde reinterpretó su repertorio con una nueva intensidad. La crítica la premió como Artista del Año en los Rockol Awards, mientras sus giras llenaban teatros y recintos históricos.

Su evolución artística prosiguió con fuerza: colaboraciones con Diplo y MØ en “Stay Open”, el premio Musica Contro le Mafie por “Non me ne frega niente”, y un creciente compromiso con temas sociales. En 2019 firmó con Warner Music Italy y lanzó Magmamemoria, que debutó en el número cuatro. El álbum, anticipado por “Andrà tutto bene”, “Lo stretto necessario” junto a Carmen Consoli y “Bravi tutti voi”, ofreció una lectura más madura de su identidad, entre memoria, raíces y catarsis emocional. Ese año también coronó su carrera con un concierto en el Mediolanum Forum de Assago, un hito acompañado del dueto con Gianni Morandi en “Vita”.

En 2020 llegó al Festival de Sanremo con “Tikibombom”, canción que terminó convertida en un himno para quienes viven en los márgenes de lo normativo. La reedición Magmamemoria MMXX celebró este momento con nuevas versiones y un álbum en directo del concierto en Assago. Siguieron sencillos como “Sirene”, “Vertigine” y “Dall’alba al tramonto”, además de su novela E questo cuore non mente, consolidando su presencia transversal en la cultura italiana.

Su regreso a Sanremo en 2023 con “Vivo” anticipó el álbum Opera futura, un trabajo que miraba hacia adelante sin renunciar a la vulnerabilidad. Ese año multiplicó colaboraciones, como el dueto con Paola y Chiara en “Amoremidai” o “Wild” junto a LP. También ofreció un multitudinario concierto en la Arena de Verona y lanzó la gira Opera Futura – Live nei teatri, que reafirmó su madurez escénica. En 2024 estrenó el documental Levante ventitré – Anni di voli pindarici y celebró los diez años de su debut con Manuale distruzione – dieci anni dopo, además de abrir el concierto de Arcade Fire en Milán. En 2024 publicó también su cuarto libro, Opera quotidiana, ampliando aún más los contornos de su universo artístico.

En 2025 continuó entregando nueva música con los sencillos “Maimai”, “Niente da dire”, “Sentimentale” con Aiello y “Dell’amore il successo”. Cada lanzamiento mostraba a una artista capaz de transformar la experiencia personal en materia poética con una honestidad inconfundible.

Levante encarna un lugar singular dentro del panorama musical italiano, un equilibrio entre sensibilidad indie, solidez autoral y carisma escénico. Levante se ha convertido en una autora capaz de dialogar con la memoria, el deseo y el presente con una voz propia, madura y luminosa. Su regreso a Sanremo, lejos de ser un simple gesto nostálgico, tendría la potencia de una artista que sigue creciendo, que sigue desafiándose y que continúa encontrando nuevas formas de reinventarse sin perder su esencia.

Tedua

Tedua, uno de los grandes superventas del pop urbano italiano, representa hoy la cima de una escena que él mismo ha contribuido a redefinir. Su trayectoria, marcada por una intensidad biográfica poco común, comienza en Génova, aunque su infancia también estuvo ligada a Milán, donde pasó varios años en un hogar de acogida. Ese vaivén geográfico y emocional se convertiría pronto en la semilla de una identidad artística compleja, moldeada por la búsqueda de un lugar propio. Ya en la adolescencia, de vuelta en Liguria, empezó a escribir y grabar música con un grupo de amigos, el mismo entorno donde nació su nombre artístico: Tedua.

Su primer gran impulso llegó tras regresar a Milán en 2015, cuando comenzó a trabajar en Aspettando Orange County, un mixtape producido por figuras esenciales de la nueva ola urbana como Charlie Charles, Sick Luke y Chris Nolan. Un año después publicaría Orange County Mixtape, un trabajo colosal de veintiún temas que reunió a artistas clave del renacimiento del rap italiano, entre ellos Sfera Ebbasta, Ghali, Rkomi e Izi. Aquel proyecto, más que un debut formal, actuó como un manifiesto: Tedua era un narrador distinto, consciente de sí mismo y de la tradición, pero decidido a romperla.

En 2017 llegaría su primer álbum, Orange County California, un retrato narrativo de su juventud y de la vida en los márgenes, inspirado libremente en el imaginario del drama televisivo estadounidense The OC. Con él obtuvo un doble platino y consolidó una identidad artística propia, construida entre la vulnerabilidad íntima y un imaginario urbano profundamente literario. Ese tono maduraría al año siguiente con Mowgli, un álbum que utiliza el relato de El libro de la selva como metáfora de supervivencia, redención y crecimiento dentro de la jungla social contemporánea. Aclamado por la crítica, alcanzó el número uno en las listas italianas y fue distinguido con el Premio Lunezia por su valor musical y literario.

La expansión de su figura continuó en 2019 con diversas colaboraciones internacionales, entre ellas el sencillo “Che cazzo ridi” junto a Fedez y Trippie Redd. Ese mismo año publicó “Elisir” y se embarcó en la gira Rumble in the Jungle, un recorrido que dejaba clara la potencia escénica que ya definía al artista. Su tercer álbum estaba previsto para 2020, pero las restricciones por la pandemia interrumpieron los planes y generaron tensiones con su sello. Aun así, Tedua convirtió la dificultad en impulso creativo: lanzó Vita vera mixtape y Vita vera mixtape: attesa la Divina Commedia, dos proyectos que debutaron directamente en el número uno y que funcionaron como antesala de una transformación mayor.

En 2021 experimentó con un registro más crudo y directo en Don’t Panic, un EP de drill y freestyle. Ese mismo año volvió a colaborar con Fedez en el éxito “Sapore”, que alcanzó la segunda posición en las listas italianas. Su presencia pública también se amplió hacia otros territorios, como el documental La nuova scuola genovese, que lo situó como eslabón central en la evolución cultural de la región, y su participación en la película L’ombra di Caravaggio, donde mostró un creciente interés por la interpretación.

El verdadero punto de inflexión llegó en 2023 con La Divina Commedia, su regreso más esperado y un proyecto majestuoso tanto en ambición como en resultado. Con una estructura conceptual inspirada en Dante, el álbum reúne colaboraciones con algunos de los nombres más influyentes de Italia y debutó directamente en lo más alto de las listas, alcanzando cuatro discos de platino. Durante su primera semana, ocho de las dieciséis canciones entraron simultáneamente en el Top 10, posicionándose como uno de los mayores fenómenos discográficos del año. La gira que acompañó este lanzamiento agotó pabellones y confirmó a Tedua como una figura ya no emergente, sino esencial del panorama musical contemporáneo.

En 2024 continuó ampliando su universo con la edición Paradiso del álbum y con un nuevo éxito número uno, “Beatrice”, en colaboración con Annalisa. Su presencia en más proyectos conjuntos, desde Sfera Ebbasta hasta Kid Yugi o Massimo Pericolo, reforzó su posición como punto de encuentro entre generaciones y estilos dentro del pop urbano italiano. Finalmente, en octubre de 2025 lanzó “Chuniri”, un sencillo que anuncia una nueva etapa creativa y una serie de hitos históricos, incluido su primer gran concierto en San Siro, programado para el verano siguiente.

Tedua representa no sólo el éxito comercial, sino también la capacidad de convertir experiencias personales en una mitología propia, vibrante y reconocible. Su posible llegada al escenario del Ariston lo situaría como uno de los grandes cabezas de cartel de cualquier edición del Festival de Sanremo: un artista que arrastra multitudes y que cuenta con una estética sólida, una narrativa profunda y una madurez que lo consolida como uno de los pilares del pop urbano italiano contemporáneo. Su trayectoria, marcada por la superación constante, parece avanzar hacia un futuro cada vez más monumental, donde cada proyecto se erige como un nuevo capítulo de una obra que no deja de expandirse.

Serena Brancale

Serena Brancale llega al presente como una de las artistas más inclasificables y, a la vez, más autorizadas de la nueva escena italiana. Tras el impacto inesperado de “Anema e core” en Sanremo 2025, su regreso al Ariston parece casi natural: una vuelta no de revancha, sino de afirmación, el paso siguiente de una carrera que, tras años de maduración silenciosa, ha encontrado por fin el eco que merece.

Nacida en 1989 en Bari, creció en un hogar donde la música era un idioma cotidiano: su madre, Maria De Filippis, profesora y multiinstrumentista italo-venezolana, y su padre, Agostino Brancale, exfutbolista profesional, moldearon un entorno en el que la sensibilidad artística convivía con la disciplina del escenario y el esfuerzo. Entre el violín, el diseño gráfico y el canto jazz, Brancale construyó una formación amplia, transversal, que ya desde la adolescencia revelaba una curiosidad creativa fuera de norma. Incluso debutó en el cine con solo catorce años en la película Mio cognato, una experiencia que anticipó su manera multiforme de entender el arte.

En 2009 fue rechazada en X Factor, un episodio que lejos de frenarla la empujó hacia la independencia. Surgió entonces el proyecto Serena Branquartet, una aventura que cristalizó en un disco grabado en directo y que refinó su sensibilidad jazzística. En 2013 llegaron sus primeros temas en solitario, “Il gusto delle cose” y “La mia anima”, pequeñas cartas de presentación que insinuaban ya la elegante mezcla de soul, groove y calidez mediterránea que caracterizaría su obra.

Su primera aparición en Sanremo se produjo en 2015, dentro de Nuove Proposte, con “Galleggiare”, frente a un joven Giovanni Caccamo que terminó llevándose la edición. Ese mismo año se publicaría Galleggiare, su primer álbum: un trabajo profundamente híbrido donde el funk, el reggae, el jazz y la canción de autor italiana se entrelazan con naturalidad. Un debut que hablaba de búsqueda, de identidad y de un estilo absolutamente personal.

La década siguiente consolidó su reputación. Invitada por Il Volo en varios conciertos, participante del Best of Soul Tour de Mario Biondi y profesora en el Saint Louis College of Music, Brancale se convirtió en un referente de la escena más refinada del pop-soul italiano. En 2018 recibió el Lunezia Lifetime Achievement Award, señal inequívoca del reconocimiento crítico a su talento compositivo.

En 2019 llegó Vita da artista, un álbum que ella misma definió como “demodé, irónico, romántico y groovy”, un retrato fiel del día a día de un músico contemporáneo. Más tarde, en 2022, presentó Je sò accussì, una obra luminosa donde colaboró con voces como Willie Peyote, Richard Bona o Margherita Vicario, profundizando en un sonido que abrazaba el neo-soul y el funk con elegancia meridional.

Entre 2022 y 2024 su presencia televisiva creció, y con ella su visibilidad. Fue el momento de “Baccalà”, un sencillo capaz de unir dialecto barese, electrónica y percusiones digitales en una mezcla inesperada que se volvió viral en redes. Le siguieron “La zia” y “Stu cafè”, consolidando la imagen de una artista audaz y camaleónica.

Finalmente, en 2025, regresó al Festival de Sanremo como artista consagrada con “Anema e core”, un homenaje en dialecto a Pino Daniele que, pese a un discreto resultado en la clasificación, conquistó al público después del festival, ascendiendo hasta el Top 10 de FIMI. Una demostración de que su música funciona más allá del voto inmediato, que vive y crece en el tiempo, como ocurre con las carreras verdaderamente sólidas.

Serena Brancale se perfila como una favorita natural para regresar al Ariston. Su legado está apenas despegando, pero su trayectoria demuestra una fidelidad absoluta a una visión propia y una capacidad singular para mezclar tradición, modernidad y una sensibilidad vocal única. Sanremo podría ser el escenario perfecto para reafirmar una evolución marcada por la autenticidad y consolidarla como una de las voces más personales e influyentes del pop alternativo italiano.

Sanremo, el gran festival de la música italiana

El Festival de Sanremo es un certamen musical italiano nacido en 1951 con el objetivo de revitalizar la ciudad de Sanremo tras la Segunda Guerra Mundial y promover la canción italiana. Sus primeras ediciones se celebraron en el salón de fiestas del Casino de Sanremo, en un formato muy distinto al actual, con pocas canciones, intérpretes fijos y un ambiente más cercano al de un recital que al de un gran espectáculo televisivo.

«Grazie dei fior» de Nilla Pizzi, ganadora del primer Festival de Sanremo en 1951.

Durante sus primeros años, el festival contribuyó decisivamente a la creación y consolidación de la canzone italiana moderna. Las canciones eran interpretadas por varios artistas para destacar la composición por encima del intérprete, y el certamen ayudó a lanzar carreras legendarias y a establecer estilos que marcarían la música popular del país durante décadas. Con el paso del tiempo, Sanremo comenzó a ganar una enorme repercusión mediática gracias a la radio y, posteriormente, a la televisión, convirtiéndose en un acontecimiento nacional.

A lo largo de los años sesenta y setenta, el festival fue adaptándose a los cambios sociales y musicales del país. Se incorporaron nuevos géneros, se dio mayor protagonismo a los intérpretes y se abandonó progresivamente el modelo original de canciones duplicadas. En 1977 se produjo un cambio clave en su historia con el traslado definitivo al Teatro Ariston, un espacio que desde entonces se ha convertido en símbolo inseparable del certamen.

Homo Sapiens, ganadores de la 27ª edición del Festival de Sanremo con «Bella da morire».

En las décadas posteriores, el Festival de Sanremo siguió evolucionando tanto en formato como en propuesta artística. Se introdujeron distintas categorías, fases eliminatorias y sistemas de votación, alternando ediciones más tradicionales con otras más experimentales. El festival también se consolidó como una plataforma fundamental para descubrir nuevos talentos, como Laura Pausini, Eros Ramazzoti, Arisa o Mahmood, al tiempo que mantenía la presencia de artistas consagrados, equilibrando innovación y tradición.

Laura Pausini, vencedora de la categoría Nuove Proposte del Festival de Sanremo 1993.

En su 71ª edición, celebrada en 2021, el grupo Måneskin se alzó con la victoria gracias a Zitti e buoni, una propuesta energética y rupturista que evidenció la capacidad del festival para adaptarse a las corrientes musicales contemporáneas y conectar con audiencias más jóvenes.

En la edición de 2025, la ganadora fue Olly con «Balorda Nostalgia», una balada de gran carga emocional que explora una nostalgia confusa y melancólica, centrada en la idealización de recuerdos y de un amor ya concluido. La sensibilidad de la letra y la interpretación íntima fueron claves para su triunfo.

Más de siete décadas después de su creación, el Festival de Sanremo continúa siendo una referencia cultural imprescindible en Italia, un espacio donde la música refleja la evolución de la sociedad y donde cada edición escribe un nuevo capítulo en la historia de la canción italiana.

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