Un debut en entredicho
Israel hacía su debut en Eurovisión 1973, edición celebrada en Luxemburgo y ya empezó con grandes polémicas. Para ponernos en contexto es necesario situarnos un año anterior en los Juegos Olímpicos de 1972 celebrados en Múnich, Alemania se producía la llamada “Masacre de Múnich”, once miembros del equipo olímpico de Israel fueron tomados como rehenes y asesinados por el grupo terrorista Septiembre Negro, palestinos procedentes de campos de refugiados de Siria, Libia y Jordania. Israel tomó represalias y bombardeó varios campos de refugiados donde murieron cerca de 2.000 personas.
En plena guerra Israel llegaba a Luxemburgo blindada de seguridad, con leyenda negra de que su representante Ilanit llevaba un chaleco antibalas debajo de su traje (algo que la propia cantante ha desmentido). «Ey Sham» acababa en una notable cuarta posición.
Un país en plena guerra, bombardeando campos de refugiados, gesto penalizado por la ONU, llegaba a Eurovisión alterando la seguridad y el devenir del concurso. Puesto que los asistentes tenían prohibido levantarse de sus sitios para aplaudir, siendo amenazados antes de la retransmisión del certamen, según confirmaba el comentarista británico Terry Wogan, con el riesgo de ser fusilados. ¿Es necesario y justo este debut?
Mensajes políticos entre líneas a favor de Palestina
En su segunda participación los mensajes políticos entrelineas hicieron acto de presencia, el tema «Natati la chaiai» del grupo Kaveret con fragmentos como«Si ella se negó / no hay esperanza» y «Alguien dice que su cielo se acaba / Cuando hay suficiente aire para una o dos naciones». Este doble sentido fue confirmado por Danny Sanderson, miembro de la banda, y que se trataba de una protesta política a la entonces primera ministra israelíGolda Mier y la creación de un estado palestino junto a Israel.
En 1976, volvía el doble sentido en las canciones israelís, la canción «Emor Shalom» podemos traducirla como «Di hola», pero la palabra Shalom en hebreo también puede significar paz. Donde aparecen versos como «Casi treinta años, estoy solo», «Yo aún estoy aquí, así que ven y di hola/paz».
Curiosamente el estado de Israel en 1976 cumplía 28 años y en ese año solo Egipto y Jordania tenían acuerdos de paz, el resto le seguía considerando un estado enemigo, por tanto: solo, treinta años y ven y di paz. No necesita mucha más explicación. Buscaban ser un país lleno de amor y paz.
La hostilidad de Israel con los países musulmanes
Esta hostilidad se hace visible en Eurovisión 1977 donde se iba a producir el debut de Túnez. Es más, cuando salió en el sorteo de actuación que lo haría en el cuarto puesto se retiró. Las causas no fueron claras, pero la más extendida es el no querer participar junto a Israel. La retirada de Turquía de Eurovisión 1979 celebrado en suelo israelí. O el debut de Marruecos y la vuelta de Turquía en Eurovisión 1980 al no estar presente Israel en competición, debido a que la final del certamen europeo coincidía con el del holocausto judío. Renunciando a estar presentes y a volver a ser ciudad anfitriona.
Mensajes claros, sin juegos de palabras
Llegamos a 2007 e Israel vuelve a llevar una canción con un claro mensaje político y nada disfrazado «Push The Button», con una clara crítica a la política nuclear de Irán. Con una letra igual de clara «El mundo está lleno de terrorismo, si alguien comete un error nos va a volar por los aires hasta el día del juicio final» y, por si cabía alguna duda, «Hay algunos líderes delirantes, que nos toman por tontos y nos ocultan su demoníaca disposición tecnológica a dañarnos». Un nuevo capítulo donde la UER advirtió, pero no sancionó.
Unión en el escenario, bombardeos y muertos detrás de él
El año 2009 será una de las apuestas más recordadas de Israel en Eurovisión. La televisión el país consigue el esperado sí de Noa al festival, una de las cantantes más famosas, queridas y respetadas de Israel. A cambio ella pidió estar en el escenario junto con Mira Awad, de origen palestino.
Ambas se presentaron en el escenario de Moscú con el canto de paz «There Must Be Another Way» donde Israel por primera vez en la historia cantaría en árabe. Este acto de paz se vería ensombrecido por la operación paralela Plomo Fundido, donde Israel bombardeó toda la Franja de Gaza con más de 1.400 palestinos muertos.
Los mensajes sionistas entre líneas
Los mensajes de paz, de unión o de crítica política a favor de Palestina acaban en 2014, donde la televisión israelí empieza con canciones de temática completamente contraria, dejando claro su mensaje en contra del pueblo de Palestina. Con el tema «Same Heart» se pueden empezar a leer mensajes entre líneas «Hora de levantarse sin miedo, de volver a elegir… La sangre hierve, ya no duerme; el poder que tengo, la libertad, ha estado llamándome», «Es hora de levantarse y elegir… y ni un solo latido del corazón» o «Te estoy despellejando, no seré parte de ti nunca más». Es decir, una relación tortuosa de amor, con mucha indirecta y declaración de intenciones.
En 2023, no sería una excepción y la canción «Unicorn», con la que acabarían en tercera posición, tiene bastantes versos con mucho que ver entre líneas «Hey, you don’t like the way I’m talking Hey, so you stand there keep on callin’ me names No, I’m not your enemy, so If you’re gonna do it, don’t do it» (No te gusta la forma en la que hablo, sigue insultándome, no soy tu enemigo…) o «Hey, do you wanna check my DNA? Older stories, time to go away, And believe in fairytales» (comprobar el ADN, historias antiguas…)
Claros mensajes políticos admitidos por la UER
Pero si estos mensajes no son poco contundentes, en 2024, no se esconden y pretendían ir a Eurovisión con una canción llamada «October Rain» con una clara alusión política a los atentados de grupo terrorista Hamas, con frases como «No tenemos nada que ocultar, llévame a casa. Y deja el mundo atrás y te prometo que nunca más. Todavía estoy mojado por la lluvia de octubre» o «Moriremos, pero el amor nunca lo hará, La vida no es un juego de cobardes».
Para rematar, en 2025, haciendo una preselección donde se presenta una chica sin ningún tipo de experiencia musical, pero con el aval de ser una superviviente del atentado de Hamás, algo que la vale el pase directo a Eurovisión 2025. Y nuevamente con un doble sentido en su letra: «Un nuevo día amanecerá. Todo el mundo llora, no llores solo La oscuridad se desvanecerá, todo el dolor pasará. Pero nosotros permaneceremos» o «La vida continuará. La oscuridad se desvanecerá, todo el dolor pasará, pero nosotros nos quedaremos».
Lo que se aplica a algunos países y a Israel no
En 2024, con el tema «October Rain», la UER dio varias oportunidades al país para estar presente en Eurovisión, algo que no ha sucedido otras veces. Donde la KAN amenazó hasta con la retirada. Puesto que mensajes demasiado politizados, es algo prohibido en Eurovisión y penado con la expulsión como le sucediera a Bielorrusia en 2022 o a Georgia en 2009 con su ya mítica y nada camuflada «We Don’t Wanna Put In».
Si la participación de Israel se defiende como algo estrictamente musical, ¿Por qué no se la aplica las mismas normas que al resto de participantes? ¿Por qué la UER reconoce que la delegación israelí incumplió varias normas en Eurovisión 2024 y aún así estuvo presente en 2025?
Si no se le expulsa por ser un país genocida, al menos que se la expulse por ser un país que no cumple las normas.
La situación de genocidio en Palestina y la participación de Israel en Eurovisión
Para poner la situación en contexto Israel representa a un pueblo que sufrió en sus propias carnes unos crímenes atroces por parte de la Alemania nazi a los judíos. Algo que resulta paradójico siendo este ahora responsable de vulneraciones constantes del derecho internacional y crímenes de guerra contra otro pueblo marginado y repudiado como es el palestino.
Años y años de guerra y paz momentánea que se dinamitó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás y otros grupos armados palestinos de la Franja de Gaza ocupada iniciaron un ataque sorpresa contra Israel. En dicho ataque secuestraron a 200 personas y según el ministerio de Salud israelí al menos 1.200 personas perdieron la vida.
La respuesta israelí no se hizo esperar y miles de bombas empezaron a caer en la franja de Gaza, donde el ejercito israelí impuso una situación extrema, incluidos civiles y por supuesto niños. Impidiendo el suministro de combustible, alimentos y otros elementos esenciales para la vida como medicamentos o equipos médicos. Nissim Vaturi, parte del gobierno israelí fue claro con las intenciones “borrar Gaza de la faz de la tierra” y “quemar Gaza”.
Desde entonces Israel no ha parado de bombardear y reducir a Palestina a cenizas, según los datos reportados el pasado mes de julio por el Ministro de Salud de Gaza nos encontramos una cifra superior de muertos de 60.000 personas, donde están incluidas la muerte de 18.000 niños palestinos, 1.600 trabajadores sanitarios, 310 trabajadores de Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (el mayor número de muertos en la historia de la ONU) o 250 periodistas. Para hacernos una ida, como media, mueren 90 personas al día y con muchos cadáveres aún no recuperados de los escombros de una ciudad y un pueblo donde solo quedan ruinas, dolor y muerte. Pero aun así, muchos siguen mirando a otro lado yno querer reconocer la realidad: un genocidio.
En Eurovisión, Israel lleva jugando dos años a monopolizar el certamen. Jugando el papel de víctima y el del blanqueamiento, algo que se puede ver en casi todas las participaciones de su historia, pero estos dos años más acentuado aún más. Además de calentar el ambiente, provocar situaciones violentas y poniendo en jaque a todo lo relacionado con el concurso musical, viviendo una situación que podemos concluir como Israel o Eurovisión. Situaciones que no solo se quedan en declaraciones de artistas o delegaciones, puesto que se filtró una carta de la UER a la delegación israelí para Eurovisión 2025 donde les exigían que respetaran las normas que en 2024 no lo hicieron.
Pero el problema es real, en una edición con 37 participantes y 1 voto del resto del mundo. Como máxima puntuación que puede recibir un país es 444 puntos. Israel ha conseguido en 2024, 323 puntos y en 2025: 297 puntos, lo que representa el 73% y el 67%. Para poner en contexto, Austria como ganadora de Eurovisión se llevó del televoto 178 puntos un 40% o un caso peor España con 10 puntos lo que representa un 3%.
Que se adultere o no un televoto es algo que siendo abogado del diablo no se puede demostrar, lo que sí es demostrable es que la UER acusó a la KAN, televisión pública de Israel de “El comportamiento intrusivo, ofensivo y provocador hacia otras delegaciones” y peor aún “Ciertos incumplimientos de las reglas por parte de miembros de la delegación de KAN” ¿No son motivos más que suficientes para expulsar al país del certamen? Que se lo digan a Bielorrusia.
Un concurso de música puede ser banal, pero las televisiones públicas y los eurofans están alzando la voz, están usando un altavoz que llega a más de 166 millones de personas que ven Eurovisión. No se puede participar en un concurso como si no pasara nada, no se puede faltar el respeto a las normas y a las delegaciones como si no pasara nada, no se puede actuar en contra de todos los valores de Eurovisión.

