La presión sobre la Unión Europea de Radiodifusión vuelve a intensificarse a escasas semanas de Eurovision 2026. La plataforma No Music For Genocide ha publicado una carta abierta en la que reclama el boicot del certamen mientras la emisora pública israelí KAN continúe formando parte de la competición.
Entre los nombres destacados que figuran en la campaña aparecen Brian Eno, Massive Attack, Sigur Rós, Macklemore, Peter Gabriel, Paloma Faith y los eurovisivos Emmelie de Forest y Charlie McGettigan, además de la española Blanca Paloma, que ya se había sumado previamente a otra iniciativa de artistas eurovisivos que exigía la expulsión de la emisora israelí del certamen.
En su manifiesto, la plataforma acusa a la UER de aplicar un doble rasero respecto a Rusia e Israel, recordando que en 2022 el organismo sostuvo que la presencia rusa en el concurso podía “desacreditar” el festival, mientras que ahora mantiene abierta la participación israelí. La campaña remata su llamamiento con un mensaje inequívoco: “No hay lugar para el genocidio. #BoicotEurovisión”.
La campaña pide explícitamente el boicot a todas las cadenas participantes, artistas, equipos de producción y organizadores de eventos relacionados con el festival, así como a los seguidores del mismo hasta que Israel quede fuera del certamen. En ella también se aplauden las retiradas «por principios» de España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y Países Bajos.
La respuesta a favor de Israel también se organiza
La ofensiva contra la participación de Israel en Eurovisión 2026 no ha quedado sin réplica. La organización Creative Community For Peace difundió el 15 de abril una carta abierta en sentido contrario: defiende la continuidad de Israel en el festival y rechaza la campaña de boicot impulsada desde distintos sectores de la cultura. El texto, según sus promotores, suma más de 1.000 adhesiones y reúne nombres como Boy George, Helen Mirren, Gene Simmons, Sharon Osbourne, Mayim Bialik o Debra Messing.
La carta promovida por Creative Community For Peace no surge de una plataforma aislada. La documentación pública disponible vincula a la organización con la entidad legal Israel Emergency Alliance, la misma bajo la que opera StandWithUs. Mientras la propia web de StandWithUs se identifica oficialmente como Israel Emergency Alliance dba StandWithUs, documentación fiscal pública ha recogido también la fórmula Israel Emergency Alliance dba Creative Community For Peace, situando a ambas bajo un mismo paraguas jurídico.
La presencia de Boy George es reseñable, ya que su nombre está vinculado este año a la candidatura de San Marino, después de que Senhit (en esa ocasión en solitario) se impusiera en el San Marino Song Contest 2026 con «Superstar». sitúa así a una figura conectada con Eurovisión 2026 en el bloque que respalda esa permanencia. El contraste no ha pasado desapercibido: mientras Boy George se alinea públicamente con la iniciativa favorable a Israel sin que conste una reacción comparable por parte de la organización, otras voces vinculadas directamente al certamen sí han quedado bajo presión por expresar la posición contraria.
Es el caso de la sueca Felicia, ganadora del Melodifestivalen 2026, que declaró que «no creo que Israel deba participar en Eurovisión» y llegó a afirmar, entre risas, que intentaría hacer que Israel no ganara. Sus palabras provocaron una fuerte polémica en Suecia, la reacción de KAN y un posterior contacto de la UER con SVT para recordar las normas y responsabilidades asociadas a los artistas participantes. Más que un episodio aislado, el caso dejó en evidencia hasta qué punto el margen para posicionarse públicamente no parece medirse igual en todos los sentidos.
La campaña No Music For Genocide ha acompañado su ofensiva contra la participación de Israel en Eurovisión 2026 con un comunicado en el que exige el boicot del festival. Su contenido íntegro, traducido al castellano, puede leerse a continuación.
Este mes de mayo, se espera que millones de personas sigan la 70.ª edición del Festival de Eurovisión. Por tercer año consecutivo, verán a Israel sobre el escenario pese al genocidio que sigue cometiendo en Gaza, mientras Rusia continúa vetada por su invasión ilegal de Ucrania.
Como músicos y trabajadores de la cultura, muchos de nosotros vinculados al ámbito de actuación de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), rechazamos que Eurovisión sea utilizado para blanquear y normalizar el genocidio de Israel, su asedio y su brutal ocupación militar contra el pueblo palestino.
Nos solidarizamos con los llamamientos palestinos a que radiodifusores públicos, artistas, organizadores de eventos de visionado, equipos técnicos y seguidores boicoteen Eurovisión hasta que la UER excluya a la emisora israelí KAN, cómplice de estos hechos.
Aplaudimos las retiradas por principios de las emisoras de España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y Países Bajos, así como las de numerosos finalistas de preselecciones nacionales que se han comprometido a no acudir a Eurovisión. Del mismo modo que los artistas se posicionaron contra la opresión en Sudáfrica, hoy volvemos a unirnos.
El presidente del “Israel del apartheid”, Isaac Herzog, mencionado en la denuncia presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia por incitación al genocidio, ha desempeñado un papel destacado en la presión ejercida sobre las emisoras para evitar que Israel sea excluido del certamen, el evento musical en directo más visto del mundo.
La respuesta hipócrita de la UER ante los crímenes de Rusia e Israel ha acabado con cualquier ilusión sobre la supuesta “neutralidad” de Eurovisión. En 2022, la UER afirmó que la presencia de Rusia podía desprestigiar la competición.
Sin embargo, más de 30 meses de genocidio en Gaza, junto con la limpieza étnica y el robo de tierras en la asediada Cisjordania, no se consideran motivo suficiente para aplicar esa misma política a Israel.
¿Cómo puede cualquier artista o seguidor de Eurovisión participar en la próxima edición del certamen en Austria con la conciencia tranquila, en medio de los planes de Estados Unidos e Israel para establecer campos de concentración hipervigilados en la llamada “Nueva Gaza”? Hay momentos en los que el silencio pasivo no es una opción.
Nos negamos a guardar silencio cuando la violencia genocida de Israel pone banda sonora y silencia las vidas palestinas. Cuando niños encerrados en prisiones israelíes sufren palizas por tararear una melodía. Cuando de casi todos los escenarios, estudios, librerías y universidades de Gaza no quedan más que montones de escombros, bajo los cuales los cuerpos de quienes han sido asesinados siguen esperando ser recuperados y enterrados con dignidad.
Como artistas, reconocemos nuestra capacidad colectiva de actuar y el poder de negarnos. Nos negamos a guardar silencio. Nos negamos a ser cómplices. Llamamos a otras personas de nuestra industria a sumarse. Y expresamos nuestra solidaridad con todos los esfuerzos basados en principios para poner fin a la complicidad en cualquier sector.
No hay escenario para el genocidio. #BoicotEurovisión

