Marlon Collins afronta el Benidorm Fest 2026 en uno de los momentos más intensos de su carrera. El artista se presenta junto a Dora en la primera semifinal del festival con una propuesta que él mismo define como “barroca”, explosiva y físicamente exigente, pensada para romper esquemas dentro del certamen.
La colaboración entre ambos nació de una amistad previa y de la conexión creativa en el estudio, compartiendo productor y una energía caótica que terminó dando forma a la canción. “Un día la hicimos sin más y meses después Dora me llamó para decirme que estábamos dentro del Benidorm Fest. Fue loquísimo”, recuerda Collins.
Sobre el escenario, el dúo apuesta por un show con referencias al imaginario americano y una puesta en escena que exige un gran trabajo vocal y físico. “Me estoy dejando literalmente las rodillas en este show”, confiesa el artista, que junto a Dora mantiene una estricta rutina de cardio y entrenamiento vocal desde primera hora de la mañana.
Conscientes de que su propuesta se aleja de lo habitual, Marlon Collins reivindica el riesgo como motor artístico. “Nos llaman los dark horse, los outsiders. Representamos lo raro, y creo que toda la gente que se siente rara en su entorno se puede identificar con nosotros”, afirma. Tras un inicio marcado por la polémica y el rechazo, el tema ha ido ganando apoyo entre el público, que ha terminado apropiándose de su universo.
Más allá del festival, Collins vive un momento especialmente dulce: acaba de lanzar su EP conceptual Caballo Negro, ha estrenado una serie como actor y ya tiene preparado un nuevo single tras el Benidorm Fest. “Esto es solo una apertura. Luego vienen álbumes y una carrera larga”, asegura.
