Cómo Eurovisión Junior impulsa carreras musicales: artistas que brillaron tras participar

De promesas infantiles a voces adultas: el recorrido de quienes convirtieron Eurovisión Junior en un trampolín hacia la música profesional

Desde su primera edición en 2003, el Festival de Eurovisión Junior se ha consolidado como mucho más que un certamen infantil. Para muchos participantes, fue la primera exposición internacional, el primer escenario importante y un contacto directo con el público europeo. Sin embargo, la transición de niño prodigio a artista consolidado no es automática; requiere talento, constancia, reinvención y, sobre todo, saber aprovechar las oportunidades. A lo largo de los años, unos pocos han logrado no solo mantenerse en la música, sino dar el salto a Eurovisión adulto o consolidar carreras profesionales de éxito.

España y sus pioneros: Antonio José, Dani Fernández y Melani

Si hablamos de España, uno de los nombres que siempre sale es Antonio José. Con apenas 10 años, representó al país en 2005 con «Te traigo flores» y se quedó a solo tres puntos de la victoria. Era un niño nervioso, con la voz clara y ese brillo que solo tienen los que saben que la música es su camino. Pero como suele pasar, un concurso infantil no lo convierte automáticamente en estrella adulta. Antonio José trabajó, aprendió y creció. La guinda del pastel llegó en 2015, cuando ganó La Voz España, y desde entonces ha publicado discos, colaborado con otros artistas y se ha consolidado como una de las voces más reconocibles del pop español.

Un año después de Antonio José, en 2006, llegaba al escenario Dani Fernández con «Te doy mi voz». Su cuarto puesto fue solo el principio. Más tarde, se unió a Auryn, la boy‑band que arrasó en España durante varios años. La experiencia con el grupo le permitió aprender de giras, promociones y fans, y cuando Auryn se disolvió, Dani se lanzó en solitario con canciones como «Clima Tropical» o «Dile a los demás», demostrando que la constancia y la reinvención son clave para sobrevivir en la música.

Y luego está Melani García, que con apenas 12 años dejó a todos boquiabiertos en 2019 con «Marte», logrando el tercer puesto y la puntuación más alta de España hasta entonces en Junior Eurovision. Lo impresionante de Melani es que ya había ganado La Voz Kids, y eso le dio una base sólida para seguir adelante. Desde entonces ha seguido publicando música, demostrando que la experiencia en Junior puede ser mucho más que un recuerdo de infancia: puede ser el trampolín que lanza una carrera adulta. El pasado mes de julio ganó la edición de 2025 del programa de Antena 3, Tu Cara Me Suena.

De Junior a Senior: el salto al gran escenario europeo

Algunos de los participantes no solo continuaron su trayectoria musical, sino que también dieron el salto al Eurovisión adulto, con resultados sorprendentes. Las Tolmachevy Sisters, de Rusia, son un ejemplo. Ganaron Eurovisión Junior en 2006 con «Vesenniy Jazz» y ocho años después regresaron al Eurovisión adulto con «Shine», quedando en un séptimo puesto. La transición de niñas prodigio a artistas adultas no es fácil, pero ellas demostraron que se puede.

Otro caso es Nevena Božović, de Serbia. Con «Piši mi» logró un tercer puesto en 2007, y años después participó en Eurovisión adulto primero con Moje 3 en 2013 y en solitario en 2019 con «Kruna», alcanzando la final. Su trayectoria demuestra que no basta con el talento: hace falta persistencia, reinvención y mucha paciencia.

Luego está Destiny Chukunyere, de Malta. Ganadora de Eurovisión Junior 2015 con «Not My Soul», años más tarde representó a Malta en Eurovisión adulto 2021 con «Je me casse», consiguiendo un destacado séptimo puesto. Destiny es el ejemplo perfecto de que el talento infantil bien trabajado puede convertirse en éxito internacional.

Iru Khechanovi, de Georgia, ganó Eurovisión Junior en 2011 con el grupo Candy y regresó al Eurovisión adulto en 2023 con «Echo». Aunque no clasificó a la final, su historia muestra que la transición sigue siendo posible incluso tras más de una década.

Stefania Liberakakis, miembro del grupo neerlandés de Eurovisión Junior 2016, representó a Grecia en Eurovisión adulto 2021 con «Last Dance», alcanzando el décimo puesto. Y Michele Perniola y Anita Simoncini, de San Marino, participaron en Eurovisión Junior 2013 y 2014 y un año después representaron a su país en Eurovisión adulto como el dúo más joven de la historia.

Estos ejemplos demuestran que el paso de Eurovisión Junior a Eurovisión adulto no es automático. Requiere trabajo, visión y capacidad de adaptarse al mercado adulto. Algunos logran la fama internacional, otros consolidan carreras sólidas en sus países, pero todos comparten la experiencia de haber empezado muy jóvenes en un escenario europeo.

Éxito comercial y canciones virales salidas de Eurovisión Junior

No todos los que pasaron por Eurovisión Junior llegaron al Eurovisión adulto, pero algunos consiguieron éxito comercial y viralidad extraordinaria en plataformas digitales. Los datos hablan por sí solos: Roksana Wegiel, ganadora de 2018 con «Anyone I Want To Be», acumula 39 millones de visualizaciones en YouTube, consolidándose como la representación más vista de Polonia en Junior. Su estilo pop fresco y su energía en el escenario lograron que la canción trascendiera el concurso, convirtiéndose en un himno juvenil que todavía suena en playlists europeas.

Otra polaca, Viki Gabor, con «Superhero», ganó en 2019 y superó los 25 millones de visualizaciones, mientras que sus presentaciones en directo en Eurovisión Junior acumulan 19 millones más, sumando más de 40 millones de reproducciones en total. Su éxito demuestra cómo un tema bien producido y un mensaje positivo pueden conectar tanto en el concurso como en las redes, convirtiéndose en un fenómeno viral para su edad.

Por su parte, Maléna, representante de Armenia en 2021 con «Qami Qami», alcanzó 16 millones de visualizaciones, siendo una de las canciones más virales de la década reciente. Su estilo pop moderno, combinado con la fuerza de su interpretación, logró que el tema trascendiera su participación en el concurso y alcanzara a un público global, reforzando la idea de que el festival junior puede generar artistas con proyección internacional.

Otras canciones que también se viralizaron incluyen a Lizi Japaridze (Lizi Pop) de Georgia, con 32 millones de visualizaciones de su tema «Happy Day», y Valentina de Francia, que supera los 15 millones de reproducciones con su interpretación de «J’imagine», demostrando que el impacto comercial de Junior Eurovision no se limita a los ganadores, sino que depende de otros factores adicionales y de la difusión digital que estas tengan.

En España, aunque los números no alcanzan los de Polonia o Armenia, Melani García con «Marte» superó los 6 millones de visualizaciones, consolidando su exposición digital y demostrando que el impacto de Junior Eurovision puede ser tanto internacional como nacional.

Si observamos los casos de éxito, algunos patrones se repiten. Primero, la madurez artística y la constancia: el paso por Eurovisión Junior no garantiza nada, pero quien trabaja y aprende, tiene más posibilidades. Segundo, la capacidad de reinvención: muchos artistas cambian de estilo, imagen o grupo para adaptarse al mercado adulto. Tercero, el apoyo externo: discográficas, productores, visibilidad mediática y oportunidades reales son clave para mantener la carrera. Y por último, la paciencia: algunos regresan a grandes escenarios años después, como Nevena o Iru, demostrando que el tiempo también puede jugar a su favor.

Eurovisión Junior 2025: “unidos por la música” de vuelta a Georgia

La 23º edición del Festival de Eurovisión Junior viajará hasta Tiflis, capital de Georgia, siendo la segunda ocasión en el que la ciudad acoge el certamen europeo. El sábado 13 de diciembre desde las 17:00 CET, el escenario eurovisivo de Tiflis recibirá a los jóvenes talentos de toda Europa. El certamen tendrá lugar en el Gymnastic Hall of Olympic City (Pabellón de Gimnasia) en Tiflis.

Tras meses de muchos rumores e intensas negociaciones, la UER apostó una edición más por el país ganador en la edición previa para asumir la organización del evento. El 13 de mayo, seis meses después de la gran celebración musical de Madrid en 2024 donde el joven georgiano Andria Putkaradze se alzó con el triunfo con su «To My Mom», la organización hizo oficial el destino del certamen de 2025.

A pesar de que Georgia es el país con más triunfos en el Festival de Eurovisión Junior, con cuatro en total, solo ha acogido el evento en dos ocasiones en 2017 y 2025.

Eurovisión Junior 2025: ¿Qué sabemos hasta ahora?

Hubo que esperar hasta el 1 de octubre para conocer nuevos detalles de esta esperada edición del Festival de Eurovisión Junior. La UER desveló que 18 países competirán por alzarse con el micrófono de cristal, siendo el dato de participación más alto desde París 2021. A pesar de las retiradas Alemania y Estonia, el certamen infantil cuenta con los regresos de Azerbaiyán, Croacia y Montenegro.

En una etapa de cambios dentro de la UER, el Festival de Eurovisión Junior se suma a esta renovación adoptando el nuevo logotipo genérico junto al eslogan permanente “United By Music”. En esta ocasión, el certamen de Tiflis 2025 contará con un theme art colorido y muy visual, con toques infantiles y juveniles que se adaptan al espíritu de Eurovisión Junior.

Por su parte, en esta 23º edición, Eurovisión Junior mantiene su celebración en sábado, aunque adelantando su hora de emisión a las 17:00 CET.

Eurovisión Junior

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