Eurovisión

Reaccionando a Eurovisión 2020: Islandia

La temporada de preselecciones y anuncios oficiales para el festival de Eurovisión 2020 continúa y es el momento en el de que cada país participante va publicando sus candidaturas para el certamen musical más seguido de Europa.

Uno de los últimos países en seleccionar su candidatura ha sido Islandia, la cual ha vuelto a apostar por el ‘Söngvakeppnin 2020’ para seleccionar a su representante en Eurovisión. He de decir que pese a que de manera habitual es considerada una de las preselecciones más flojas salvando la excepción de alguno de sus participantes, este año el nivel me ha parecido considerablemente mejor, aportando mayor variabilidad de estilos y buena acogida de sus canciones. No obstante Islandia siempre aporta alguna canción diferente en sus preselecciones y es uno de los países de los que mejores referencias tengo en cuanto al festival se refiere.

Me gustaba más como se emitían las votaciones hace tres o cuatro años cuando se batían los finalistas en un torneo de puntos por regiones al estilo noruego, aportaba mayor emoción al concurso.

Esta vez los ganadores si que cumplieron los pronósticos de una de las finales más reñidas en cuestión de fandom, siendo Daði & Gagnamagnið los ganadores con la canción ‘Think About Things’.

He de comenzar diciendo que la gente que cataloga esta candidatura como un ‘freak show’ o una ‘joke entry’ deberían se aceptar que la música evoluciona y no por el factor de ser diferente, innovador o por el mero hecho de no gustarles se considera una ‘joke entry’ porque para mí supone un problema de tolerancia. Repito puede gustar o no gustar, ambas opciones son respetables y la variedad de gustos es lo que nos hace diferentes, es algo positivo.

La propuesta es una canción tan original que dudo que deje a alguien indiferente ya sea para bien o para mal. Posee una evolución notable desde la introducción calmada e intrigante, pasando por un instrumental sintetizado que me recuerda a los grandes éxitos ochenteros hasta llegar a un estribillo potente que marca un antes y un después en la estructura de la canción, manteniendo esta esencia característica hasta el último acorde de la canción, presentando vanguardismo y actualidad.

Además de contar con una de las propuestas musicales más diferentes de la edición, la candidatura cuenta con una marca propia en cuanto a la estética visual puesto que el grupo tiene una manera peculiar de mostrar sus emociones y además dota de gran presencia escénica en cuanto a la coreografía minimalista pero efectista con movimientos fáciles de aprender e instrumentos de cartón. Sinceramente espero y confío en que no la van a modificar de cara a Eurovisión y que van a saber adaptarla a un escenario con mayor capacidad de iluminación y una realización muy parecida pero con mayor variedad de planos y un espacio más amplio.

Tanta es la expectación que ha causado la candidatura que desde el momento de su elección se ha posicionado como la gran favorita en casas de apuestas para ganar el festival, protagonizando una reñida lucha entre Lituania, Rusia y Bulgaria.

Creo que los islandeses tienen una manera muy propia de hacer entretenimiento de manera sana y sin ofender, además tienen un gusto musical bastante diferente al del resto del continente y le puede jugar a favor a la hora de vender su candidatura al resto de Europa. El que no arriesga no gana.

Deseo la mejor de las suertes a la delegación islandesa y espero que consigan mantener ese top10 del año pasado e incluso mejorarlo. ¿Estaremos ante la primera victoria del país en el certamen musical?

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