Eurovisión

Eurovisión 2020: No es un adiós, es un hasta pronto

No sé muy bien como comenzar esta columna de opinión, me encuentro con el corazón tan encogido y apenado por la cancelación del festival de Eurovisión 2020 que apenas me salen las palabras. Han sido unos días difíciles, de reflexión, de dudas y suposiciones, de hipótesis idealistas y de tantas tramas para intentar auto-convencernos de que el festival seguiría en pié, que a pesar de que todos teníamos presente la posibilidad de su cancelación nos ha sentado como un jarro de agua fría en medio del alma.

Mi primera reacción, entiendo que como la de muchos de nuestros lectores fue negativa, de enfado e impotencia ante la situación tras ver como un festival de 65 años de historia era cancelado, pero tras el reposo y la reflexión siento que estábamos tan cegados por la incertidumbre que muchos de nosotros no hemos sido del todo empáticos y comprensivos. Yo ayer quise guardarme mis opiniones para asentarlas de manera más tranquila y relajada.

Me entristece ver como un festival que surgió en plena guerra mundial con la finalidad de unir a todos los países en son de paz a través de la música se veía cancelado por un virus, pero hemos de entender que la salud es lo primero y que aunque suponga el capítulo más negro y triste del festival, no se trata de un punto y final, sino de un punto y aparte que una vez sea asentada la noticia se convertirá en un punto y seguido puesto que muchas delegaciones trabajan ya en su candidatura del próximo año.

Mi primera pregunta fue la siguiente: ¿Por qué lo cancelan en lugar de aplazarlo? Creo que esta respuesta esconde muchas consecuencias que con la cabeza caliente no hemos sido capaces de observar con detenimiento. Róterdam ha invertido un presupuesto para albergar el festival y por consecuente tiene todo el derecho a albergar la presente o futura edición del festival, es algo indiscutible. El Rotterdam Ahoy es un estadio que tiene más eventos y compromisos y de manera posterior al verano tiene una agenda completamente llena que incompatibiliza la celebración del festival puesto que la reserva del estadio supondría más de un mes entre construcción, ensayos de figurantes, ensayos oficiales y la semana del festival.

Por otra parte habría sido todo un riesgo celebrarlo durante los meses del verano puesto que no sabemos con certeza como evolucionará el Covid-19 durante estos meses y no se desarrollará de la misma manera en las diferentes poblaciones europeas. Muchos países tienen cerradas las fronteras durante más de tres meses (hasta la fecha), lo cual les imposibilita la salida del país hasta Julio, y parte de ellos tendrían que grabar las postales de presentación puesto que el rodaje de estas fue pausado hace dos semanas. Esto supondría otra incompatibilidad de horarios en unas fechas donde se deberían de matizar los últimos ensayos en sus respectivos países para tenerlo todo apunto para el festival. Nos encontraríamos en un bloqueo temporal tanto en verano como en fechas posteriores.

Estoy seguro de que si se hubiesen encontrado fechas disponibles se hubiese intentado celebrar el festival este año e incluso podrían haber seleccionado la sede para Eurovisión 2021 de manera previa al festival, como protocolo de emergencia, pero no ha sido posible.

Mi segunda pregunta fue: ¿Que pasará con los 41 artistas que participaban este año? Ética y moralmente lo justo sería que todas las delegaciones cancelasen sus respectivas preselecciones y diesen la oportunidad a su artista de 2020 para acudir al certamen, pero todos sabemos que esto no va a ser posible. Los países que habían seleccionado a sus candidatos de manera interna es muy probable que repitan esta elección para 2021, pero otros países como Suecia, Noruega, Dinamarca, Portugal o Estonia (entre otros) que cuentan con una preselección de varias décadas de historia es compresible que no quieran cancelar estos eventos puesto que en países como Suecia la propia audiencia y expectación por el Melodifestivalen es superior a la del festival de Eurovisión y al desvincularlo o cancelarlo perderían audiencia y prestigio. Sin embargo si que creo que se deberían de dar la oportunidad de participar de manera directa a todos los ganadores de sus ediciones presentes en la próxima edición, tal y como ha hecho Estonia con Uku Suviste invitándole a ser participante directo del Eesti Laul 2021.

Otra pregunta que asola mi cabeza aún a día de hoy es: ¿Que harán con las canciones que se habían presentado este año? Esta quizás sea la pregunta más ambigua y con mayor discrepancia de opiniones de todas. Las reglas del festival impide que las canciones sean presentadas de manera previa al 1 de septiembre del año anterior, lo cual es muy probable que ninguna de las 41 canciones lleguen a ser interpretadas en el festival, de hecho otras delegaciones como la de España ya está pensando en su candidatura para 2021.

No obstante es comprensible que aquellos países que se consideraban favoritos para ganar e incluso artistas que no eran favoritos se encuentren indignados puesto que a día de hoy no se ha publicado ningún comunicado al respecto de las reglas de 2021, pero todo apunta a que no podrán acudir con sus respectivas canciones, las cuales muchas de ellas dudo que puedan superarse puesto que dotaban de una producción impecable. El enfado viene dado sobre todo por aquellas delegaciones con menos recursos que este año eran claras favoritas a la victoria por primera vez en la historia como Lituania, Bulgaria o Islandia. Sin embargo nos encontramos en un capitulo sin desenlace que espero que pronto sea resuelto a través de la publicación oficial de las reglas de 2021.

Es evidente que para otros artistas cuyas canciones no habían convencido a la audiencia es un regalo del cielo tener la oportunidad de componer o buscar una nueva canción en el caso de que sean los seleccionados para 2021. Con ello no quiero decir que la noticia les haya sentado de manera positiva, puesto que todos los artistas estaban ilusionados y trabajando de manera volcada en su participación para 2020.

Yo opino que debería de ser una decisión propia de las delegaciones el acudir o no con la misma canción ya que para los que decidan utilizar la misma candidatura dota de una gran ventaja que sería una gran campaña de promoción, y un gran riesgo que sería el desgaste de la propia candidatura en casi año y medio. Por otra parte para los que decidieran no acudir con la misma canción sería ventajoso a nivel de tener una nueva oportunidad para gustar y sorprender al público, y la desventaja de que la campaña de promoción y elaboración del concepto escénico sería menos longeva y habría que empezar de cero. Por estos motivos deduzco que la EBU no dejará participar a las mismas canciones, para que todo el mundo parta de las mismas condiciones pese a ser un año totalmente diferente.

Una iniciativa que se podría tomar para intentar de solventar la espinita que supone para los artistas del 2020 la cancelación de su edición, sería que en una de las tres galas se diese la oportunidad a los 41 representantes, (grupos, dúos y solistas) de hacer acto de presencia sobre el escenario e incluso componer un himno representativo que estoy seguro de que haría historia en el festival. De esta manera no se haría una ocupación grande de tiempo en la gala puesto que en cinco minutos tendrían solventando el homenaje y sería un acto de humildad y empatía hacia todos los artistas y delegaciones.

Otra incertidumbre que tengo se basa en cuando comenzarán a organizar el festival de Eurovisión 2021. Considero que se debe esperar unas semanas para ver como evoluciona la propagación o recesión de la pandemia, pero si todo sigue según las estadísticas, a mediados de abril o principios de mayo se debería de comenzar a buscar fechas para ser anunciadas lo antes posible. La marca visual de identidad, logotipo, escenario, lema, presentadores, patrocinadores y lugares de ubicación del euroclub y el eurovillage podría y debería mantenerse puesto que Países Bajos y el ayuntamiento de Róterdam habían desarrollado una de las propuestas más sólidas y mejor organizadas de la historia del festival. Por lo tanto solo deberían centrarse en buscar nuevas fechas y quizás en volver a comenzar la grabación de todas y cada una de las postales incluyendo las de aquellos países que repitan artista.

Lo único que debería de volver a realizarse en un hipotético caso es el sorteo de asignación de semifinales puesto que podríamos sufrir alguna retirada de delegaciones no conformes con la decisión o podríamos disfrutar de algún retorno ya sean de países que han participado hasta 2019 (como Hungría y Montenegro) o de países que llevan sin participar bastante más tiempo, para los cuales creo que el nuevo supervisor del festival debería de intentar conversar con aquellas cadenas cuyos presupuestos sean menos favorables pero tienen interés por participar, puesto que sería un buen broche ante esta situación que nos ha tocado vivir.

Otro concepto que me aturde es si la EBU debería costear o no la candidatura de los 41 países presentes en 2020 de manera gratuita en 2021. Parece ser que el coste de 2020 ha sido devuelto a todas y cada una de las delegaciones, pero no deja de venir a mi cabeza el recuerdo de Rumanía en 2016, siendo expulsada del festival en medio de la pre-temporada y siendo invitada a participar sin costes en 2017 a causa de las molestias ocasionadas. No obstante es tan solo un dato que a los fans no debería preocuparnos.

Me parece muy correcto que se haya acordado de manera inmediata el destino de las entradas adquiridas este año, puesto que se les va a dar la opción a las personas que las habían conseguido de canjearlas por una entrada para 2021, para los afortunados que gocen de disponibilidad de fechas; o de la devolución del dinero a aquellos cuyo futuro laboral sea menos compatible, dando la oportunidad a nuevos seguidores del certamen de adquirirlas en futuras tandas de venta.

Ahora emprendemos todos un nuevo camino hacia lo desconocido, llenos de incertidumbre y dudas, pero nos mantendremos siempre unidos. No me cabe ninguna duda de que cuando los presentadores de Eurovisión 2021 den inicio al festival al grito de ‘Lo hemos conseguido’, aplaudiremos todos desde donde estemos y haremos que el estadio se caiga lleno de orgullo y unidad, dando lugar a un momento histórico que marcará un antes y un después en la historia del festival y en sus valores. ¡Juntos podemos lograrlo!.

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