Música

El Jardín de las Delicias 2022 cerró el verano en la Complutense ante 40.000 personas

El pasado fin de semana, una ristra de artistas de primera línea se subieron al escenario del campo de rugby de la Universidad Complutense con la vuelta del festival madrileño

El Complejo Deportivo Cantarranas de la madrileña Universidad Complutense acogió durante el pasado viernes y sábado la cuarta edición del festival Jardín de las Delicias, en una versión marcada por el buen rollo, la sostenibilidad y la cohesión con patrocinadores en un entorno abierto y cómodo.

En general, el público estuvo ambos días marcado por unas palpables ganas gracias al increíble buen tiempo que marcaba estas fechas entre el verano y el otoño, consiguiendo animar los festivales de los últimos coletazos de la época estival. Aun así, quizá marcado por la naturaleza musical del cartel, el ambiente se vivió más relajado que en otros eventos más puramente veraniegos. A pesar de que en ocasiones la coordinación acústica entre ambos pudiese fallar, la dualidad del escenario principal y el escenario bosque permitían crear ambientes distintos en los que experimentar dos formas de vivir el festival.

Viernes 23

Pol 3.14 abrió el festival en el escenario principal, con una marcada intensidad y alegría y una interacción con un público receptivo, aunque todavía por animar, principalmente porque el grosso de la audiencia llegaría más tarde. Aun así, el artista y su banda se mostraron increíblemente activos y con ganas de estar presentes para aquellos que disfrutaron de ellos.

84 siguieron animando el ambiente, creando una sincronía muy natural mientras la mayoría del público se apresuraba a entrar en el recinto cantando sus canciones. Aunque pudiese percibirse como transición, el dúo dejó un buenísimo rollo en el campo y un gran sabor de boca. Seguidamente se subieron al escenario las dos grandes bandas de la noche: Marlon y Taburete eran los grandes esperados, con la audiencia visiblemente emocionada y alegre por encontrarse con sus estrellas. Sonaron los mayores éxitos de ambos que no podían faltar y ambos grupos se entregaron de forma inigualable entre patrocinadores y food trucks.

El mago Jorge Blass actuó ya como intermedio para deleite de los presentes con sus tradicionales juegos de ilusionismo antes de que el aspecto musical diese el giro hacia el pop-rock más absoluto con los otros dos grandes nombres de la noche: Sidonie y Leiva. De hecho, si ya con Marlon y Taburete se palpó la subida en entusiasmo del público, con estos últimos ya explotó. La noche se iluminó en los campos de la Complutense y, entre gritos, emociones y puede que algún toque de más de alcohol, Madrid se entregó a los artistas del Jardín que pusieron el listón por todo lo alto para el cartel del sábado.

Sábado 24

Si el primer día del festival marcó una recepción explosiva y energética por parte del público en Madrid, el sábado ya se estableció como “apoteósico”. Los manchegos Veintiuno dieron el pistoletazo de salida de forma relajada pero contundente, abriendo boca para los que se acercaron lo más pronto posible a los campos de la Complutense. Les siguió el que a día de hoy sigue siendo uno de los artistas revelación del momento, Álvaro de Luna, rey indiscutible del verano y de las canciones de relax con los amigos, una energía que sin duda transmitió sobre el escenario del Jardín de las Delicias y que el público recibió de manera excepcional, dándole más alas si cabe al ex de Sinsinati.

Al alicantino le siguió el buenísimo rollo de Nil Moliner. El catalán consiguió levantar aún más si cabe los ánimos de los jóvenes en el Jardín trasladándolos al más puro verano, y así se percibió. El ex-Auryn y candidato eurovisivo Dani Fernández se subió al escenario posteriormente con la alegría que le caracteriza y una visible ilusión por tocar y cantar ante una audiencia tan increíblemente animada, incluso celebrando su reciente éxito en listas a gritos delante del micrófono.

La banda madrileña Miss Caffeina hizo las veces de anfitriones ante la más absoluta entrega sobre el césped de rugby. La que curiosamente era la banda con más merchandising a la venta, trajo un show considerablemente distinto al de sus precesores, bajando la intensidad de la energía hasta el momento pero dándole a la vez un color único. Otro tono incluso más distinto lo remató la albaceteña Rozalén, cuyas baladas y temas con mensaje conquistaron hasta al más rezagado, aunque tampoco llegasen a la intensidad energética de los shows de la más pura tarde.

Por último, cerró el festival en el escenario principal por todo lo alto Izal. Los gatos locales consiguieron elevar los ánimos del público hasta el éxtasis musical que llevaban dos días esperando y culminó por todo lo alto creando una experiencia inigualable, cimentando la unión entre público y artistas que ha caracterizado al Jardín de las Delicias 2022.