Eurovisión

Reaccionando a Eurovisión 2020: Portugal

El festival de Eurovisión 2020 se ha cancelado, pero mi columna seguirá comentando y analizando cada una de las candidaturas propuestas por las diferentes delegaciones, puesto que sería injusto dejar a medias un trayecto tan bonito y con tanto valor como la pre-temporada de un festival que volverá con más fuerza que nunca en 2021.

Uno de los últimos países en escoger su candidatura fue Portugal, la cual volvió a optar por el Festival Da Cançao para seleccionar la canción y la artista que representase al país en Eurovisión 2020. Esta edición del festival me ha parecido muy extraña, dado que la gran final se ha celebrado en Elvas, Extremadura. En esta edición he visto un nuevo halo de arriesgo y vanguardismo con géneros musicales totalmente diferentes, originales e incluso canciones interpretadas en inglés (algo que ya habíamos visto en últimas ediciones, pero que sigue siendo poco frecuente), aunque siendo realistas la mayoría de esas canciones han sido eliminadas dejando una final con dos o tres canciones salvables y poco arriesgadas a nivel general.

La ganadora resultó ser Elisa con la canción ‘Medo De Sentir’, la cual afrontó con gran entusiasmo e ilusión la iniciativa de representar a Portugal en Eurovisión.

He de ser sincero y pese a ser una de mis candidaturas favoritas de la última edición del Festival Da Caçao, la canción me deja muy frío. Sin embargo Elisa me aporta una frescura y ternura que dota un poquito de magia a la candidatura. No es una candidatura carismática, pero sí se me hace muy agradable de escuchar.

Portugal ha apostado una vez más por una balada de corte clásico para el festival de Eurovisión, sobre todo por parte de los jurados profesionales. Creo que la elección se debe al fracaso de la anterior candidatura, sin duda alguna la más arriesgada y vanguardista de la historia de Portugal en Eurovisión. Al fin y al cabo quien no arriesga no gana y considero que a base de arriesgos obtendrán buenos resultados, no obstante con baladas tan clásicas es muy probable que se queden en semifinales dado que no suelen hacer mella en el espectador, y repito que es una propuesta muy bonita pero muy pasajera.

La balada dota de estrofas calmadas y estribillos que evolucionan de manera lenta e irraigadora, entrando bastante pronto en la canción. La instrumentación me parece una pequeña delicia y me hubiese gustado un revamp con musicalidad más sinfónica, puesto que ya tenía varios ápices de violines, pianos y otros elementos que hacían el instrumental muy elegante, pero carecía de esa fuerza que me hiciese vibrar de emoción.

Con el paso de las galas, he ido viendo a Elisa mucho más convencida y segura de sí misma, mostrando su comodidad sobre el escenario y su gran ilusión y confianza en la candidatura. Tiene una voz muy relajante dado que no abusa de las notas pero si realiza giros muy propios de la música portuguesa.

Creo que la escenografía del festival de Eurovisión hubiese cambiado muy poco o en los pequeños detalles. El piano en escena era un gran acierto y debería de interactuar más con el pianista, por lo demás no sacaría ninguna objeción. Era una candidatura correcta, bonita y sin arriesgo.

Creo que la RTP debería de haber cancelado el Festival Da Cançao 2021 y haber elegido a Elisa como su representante en Eurovisión 2021, puesto que la artista confirmó a través de sus redes sociales que no se lo pensaría dos veces si le ofreciesen la oportunidad. Desafortunadamente la RTP ha confirmado que no escogerá a su representante de manera interna, lo cual me parece un duro golpe de confianza hacia los compositores y artistas del Festival Da Cançao 2020. No sería la primera vez que cancelan el festival para escoger a su representante de manera interna, la última de ellas en el año 2005. Un año excepcional merece unas reglas y unas decisiones excepcionales.

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