Australia

Reaccionando a Eurovisión 2020: Australia

La temporada de preselecciones y anuncios oficiales para el festival de Eurovisión 2020 ha comenzado y es el momento en el de que cada país participante va publicando sus candidaturas para el certamen musical más seguido de Europa.

El último país en hacer publica su candidatura ha sido Australia, el cual ha vuelto a apostar por utilizar el ‘Australia Decides’ como método de preselección por segundo año consecutivo, contando con 10 aspirantes y una amplia variedad de conceptos escénicos.

Creo que esta edición ha pecado de básica o ha estado carente de la originalidad de la anterior, pero aún así ha aportado canciones bastante decentes y a la altura de una final nacional variada y adaptada para diferentes tipos de gustos y edades musicales.

La ganadora resultó ser Montaigne con la canción ‘Don’t Break Me‘, la gran favorita de las casas de apuestas para alzarse con la victoria. La artista ha sido la ganadora de la votación del jurado y la segunda opción del tele-voto dejando el podium bastante ajustado.

Yo estoy contento con la elección de Australia. Pese a que mi canción favorita era ‘Rabbit Hole’, ‘Don’t Break Me’ es una canción preciosa que puede obtener un buen resultado en Róterdam.

El tema comienza de una manera tranquila y relajada donde la artista entona unos versos de manera rápida y contrastada, los cuales creo que debe pulir porque a veces no pronuncia con claridad. El estribillo explota de una forma limpia mostrando un crescendo instrumental y vocal. Esta estructura se vuelve a repetir en la segunda parte de la canción hasta desembocar en un puente final marcado por un tempo más potente pero sin cambios notables en la producción ni en la base de la canción.

La puesta en escena es original y muestra una curiosa coreografía donde la artista se ve rodeada de las coristas, que representan las emociones entre la razón (las coristas) y los sentimientos del corazón (la cantante) en un proceso de ruptura, decepción o desamor. Es cierto que muchos factores deberían modificarse o sustituirse por nuevos pasos, debido a que pueden llegar a crear un entramado de brazos y piernas descolocados, movimientos fallidos o incluso le resta fuerza a los movimientos de las coristas.

También deberían replantearse un cambio en el desarollo de la realización puesto que beneficiaría menos planos faciales, más planos enlazados directamente con las coristas y sus movimientos para mejorar la transmisión del mensaje y quizás algún plano general del escenario. Todo esto creo que la delegación australiana es muy capaz de corregirlo dado que en la pasada edición dieron un cambio radical a la puesta en escena de cara a Eurovisión no solo reconstruyéndola desde cero sino también aportando gran originalidad y destacado visual y artístico.

Me resulta llamativo que la artista sea capaz de afinar tanto las notas de la canción, los graves y los falsetes cuando no está estática en ningún momento de la escenografía, la agarran por los aires e incluso corre a través del escenario. Se nota que sabe gestionar el aire y la afinación.

El punto más fallido del conjunto visual creo que es el vestuario y la caracterización, dado que a pesar de ser muy personal y representar la ausencia de la artista es un poco ‘cuadro’. Creo que deberían de hacerla un poco más elegante y armónica a nivel visual, sin dejar de ser vanguardista.

Estoy contento porque yo siempre defiendo las candidaturas que son fieles a las referencias musicales de un país y considero que este es el verdadero estilo musical de Australia respecto a su producción y su consumo, por lo cual no puedo objetarle nada en cuanto a su fidelidad.

Deseo la mejor de las suertes a la delegación australiana en Róterdam y le auguro su sexta final consecutiva.

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