Albania

Vuelta a las raíces y un público dedicado: crónica de la segunda semifinal del FEST’58

La lista de patrocinadores oficiales. Sí, todos tienen spot publicitario propio y sí, los quince aparecen en todas las pausas publicitarias.

El Festivali i Këngës, tan respetado certamen durante toda su existencia, prosiguió anoche su 58.ª edición con una segunda semifinal en la que RTSH intentó—y logró, en parte—acallar las críticas que surgieron en la velada de estreno. Aunque la programación oficial de RTSH1 indicaba que la gala iba a comenzar a las 20:30, por razones que desconocemos su arranque se dilató 34 minutos. 34 dolorosos minutos en los que, como los seguidores que venimos de otros años acostumbramos, no hubo más que publicidad externa y autopromoción (y curiosamente, el número de spots es, si hemos contado bien, también treinta y cuatro).

En cuanto Alketa Vejsiu realiza su primera aparición, vemos que uno de los principales problemas del jueves está arreglado y que los micrófonos funcionan correctamente, sin ningún tipo de eco. Se dispone a introducir el formato y al jurado durante aproximadamente diez minutos—mención especial a la autocrítica: reconoce que en la primera gala hubo momentos en los que habló demasiado rápido y que eso entorpeció el desarrollo de la gala; esta noche se esforzará para evitar repetirlo.

Los candidatos

Nuevamente, el orden de actuación publicado hace varias semanas no tiene nada que ver con la realidad. Será Robert Berisha, artista kosovar con uno de los temas más interesantes musicalmente, quien abra el reparto; podríamos describirlo como un híbrido entre el pop latino y una balada orquestal. La canción (de título Ajo nuk është unë, esp. «Ella no soy yo»), se basta por ella sola pero se puede percibir la falta de carisma de Robert, que parece estar a merced del escenario y acaba dejando indiferente.

Wendi Mancaku, de tan solo 18 años, prosigue con su balada Ende (esp. «Todavía»). Envuelta en un vestido azul, realiza su papel de manera intachable a piano y deja entrever que, a pesar de su corta edad, es muy consciente de qué hace y cómo lo hace—como dato, en 2018 fue la vencedora de la categoría al mejor artista revelación en el festival pop Kënga Magjike. Aunque el sonido de la audiencia no tenga un papel especialmente importante en esta actuación, sí podemos empezar a ver que la producción ha logrado solventar otro de los problemas más notables en la primera semifinal y se puede notar un nexo de unión entre el público y la artista—envuelta en un mar de luces y un ambiente acogedor.

En tercer lugar, Kastro Zizo con una actuación muy resaltante en la que porta un traje y un bastón. A pesar de que—comprensiblemente—a primera vista podría parecer que todo carece de sentido, en palabras del propio Kastro: «Asaj (esp. “Suyo”) está dedicada a mi madre, fallecida, por lo que es muy personal, pero también hay mucha gente que ha perdido a sus madres y se verá identificada. […] En la actuación apareceré como un hombre que viaja en el tiempo, viniendo del pasado para desvelar secretos por mencionar en la historia». El currículum de Kastro se nota ampliamente, dominando el escenario con un carisma impecable y un estilo vocal muy peculiar completamente propio.

Tiri Gjoci se sube al escenario con Me gotën bosh (esp. «Con el vaso vacío»), balada rock sobre el dolor y el uso del alcohol para enmascararlo. No tenemos mucho que describir sobre la actuación: Tiri se muestra correcto, sin ningún momento que llame particularmente la atención, y la canción llega a su clímax en el estribillo final tras un corto solo de guitarra.

Llegando al ecuador de la gala, es el turno de Era Rusi, probablemente una de las mayores sorpresas de la gala. Triple vencedora en Kënga Magjike y exparticipante del Festivali i Këngës en la década de los 2000, nos trae una de las actuaciones más energéticas con Eja merre (esp. «¡Vamos!»), pop con influencia étnica—hay gente que ha notado parecido con la candidatura de Elvana. De igual manera, no obstante, la actuación tarda bastante en captar interés y se nota vacía, enrarecida. Asimismo, la orquesta aporta poco a la canción y deja un sabor amargo y atascado en el pasado.

Habiendo actuado los cinco primeros intérpretes, es hora de una pausa publicitaria (¡con los quince patrocinadores!) que se acerca a los diez minutos. Alketa nos vuelve a saludar y es hora de dar paso a una veterana eurovisiva: Olta Boka. En 2008, con tan solo dieciocho años, venció en el Festivali i Këngës 46 con Zemrën e lamë peng, una candidatura que se convertiría rápidamente en una de las preferidas por los seguidores eurovisivos. Su candidatura este año, sin embargo, se aleja mucho del estilo de hace más de una década.

Botë per dy (esp. «Un mundo para dos») es una balada sentimental, del tipo que suele frecuentar este tipo de festivales. Bajo un manto blanco, Olta demuestra impecabilidad vocal acompañada de un hombre dentro de una caja de cristal (¿les sonará este concepto a Christer y Dimitris?) que simboliza la letra de la canción. Todo ello recibe un cariz épico mediante la orquesta, elevando la instrumentación.

Ya en la séptima actuación, llega una de las candidaturas más esperadas por gran parte de los eurofans: Kutia e Pandorës (esp. «La caja de Pandora»), tema rock escrito por el eurovisivo Eugent Bushpepa e interpretado por Valon Shehu. Por dónde empezar. Ya desde el principio hay una instrumental casi perfecta, con una batería perfectamente coordinada y recibiendo un ambiente muy particular con la potentísima voz de Valon y la orquesta—un aplauso a los viento metal y a las cuerdas. Si hay algo criticable, probablemente sea el poco movimiento de Valon, que ha podido aburrir en ciertas ocasiones o pecar de genérico.

Tras este jarro de agua fría en la gente que se estaba durmiendo con la gala es hora de otra de las grandes favoritas: Arilena Ara y su «Grito» o «Lamento», Shaj, compuesto por el músico macedonio Darko Dimitrov (haciendo uso de la oportunidad de tener escritores foráneos, habiéndose levantado la restricción). A primera vista destaca de manera clara el atuendo de Arilena—las fotos y los vídeos hablan por sí mismos. Por su parte no hay nada que reprochar, es otra genial muestra de las voces hechas para el directo que abundan en Albania y en ningún momento le falta emoción. No obstante, y esperamos que se arregle para el domingo, la orquesta ha sufrido de falta de coordinación en algunos momentos—probablemente por errores de dirección. Terminada la actuación, Arilena recibe una de las mayores ovaciones por parte del público, quien le pide que vuelva al escenario tras salir (¡y lo hace!)—el momento perfecto para ir a publicidad.

En cuanto los focos vuelven al Palacio de Congresos, pasamos a la penúltima intervención con Eli Fara y Stresi, una mezcla muy peculiar: Eli Fara es una estrella pop de la dictadura albanesa mientras que Stresi es un rapero de 32 años. El tema combina un estribillo étnico con versos en rap y lo hace de un modo que resulta especialmente interesante. La actuación depende mínimamente de la orquesta, con la mayoría de los instrumentos siendo manejados al lado de los dos protagonistas; ambos no muestran debilidades en directo.

Y, llegando al final, es el turno de otra estrella más: Gena. La propuesta de Gena es un tema patriótico, que como el propio cantante defendió en entrevistas y en el programa postfestival está destinado a inspirar a toda la población albanesa: Shqiponja e Lirë (esp. «Águila libre»). Desde el primer segundo con música, la voz de Gena anima a todo el recinto y a los telespectadores a seguir el ritmo de su águila. Acompañado de diez bailarines y una coreografía diseñada para ser espectacular, Gena no falla en ningún momento y hace disfrutar a todo el público de manera constante (y ¡por fin podemos escuchar al público!), animándolo a unirse en el puente de la canción. Finalizado todo, los espectadores lo aclaman durante casi medio minuto y le dan la mayor ovación del certamen hasta ahora.

Los invitados

Pasemos al otro aspecto fundamental de una velada del Festivali i Këngës: los invitados. La primera aparición destacada viene de la mano de Agim Krajka, considerado uno de los mayores partícipes de la historia del festival debido a sus incontables composiciones, es la figura detrás de la mayoría de canciones famosas del siglo XX en Albania. Tras una pequeña entrevista, Lindita Theodhori (participante en múltiples ocasiones en el siglo XX) subió al escenario para interpretar una de las canciones más conocidas de Krajka: Kafe Flora. Participante en el Festivali i Këngës 11, Lindita y Agim estuvieron al borde de ir a prisión bajo el régimen comunista de Hoxha debido a que la canción era «demasiado moderna» y los organizadores fueron calificados «enemigos del pueblo», ya que, según Enver Hoxha, ponían en peligro la integridad nacional mediante la corrupción inmoral (en el futuro publicaremos un artículo de curiosidad sobre esta edición del certamen, conocida popularmente como el año oscuro).

También es digno de mención el monólogo de Alketa Vejsiu antes de dar pie a la sexta actuación. Dividido principalmente en dos bloques, tiene como origen la película publicada hace dos meses, Joker (y esto se mostrará… gráficamente, con una interpretación de baile) y pretende enviar el mensaje de bondad a través de las redes sociales, advirtiendo de que bajo el anonimato es excesivamente común ser tóxico (menciona a los haters) y de que deberíamos procurar siempre animar a las personas y tener buenas intenciones.

Muchos minutos después, tras la conclusión de las diez actuaciones, Alketa les dio el testigo a Silvana Braçe y Dhimitër Gjoka, presentadores de varias ediciones del Festivali i Këngës, para continuar como conductores de la gala. Alketa Vejsiu entonces pasa a actuar como cantante, interpretando otra canción del pasado del evento: E duam lumturinë de Parashqevi Simaku, ganadora del Festivali i Këngës 27 en 1988. Concluida esta actuación, ¡concluida la gala! El ritmo se ha mantenido bastante en línea con el de la primera gala, aunque a nuestro juicio ha resultado menos pesado y ha habido mayor consistencia.

Curiosamente, se suponía que Giusy Ferreri iba a aparecer como invitada internacional en esta semifinal, y así aparecía en el material promocional, pero no hubo ni rastro de ella, ni siquiera una mención durante la gala o el programa postfestival.

¡La final se emitirá este domingo a la misma hora! El domingo por la mañana publicaremos un artículo con todos los detalles de la final y el lunes estará disponible la crónica de la gala.

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