Albania

El Escándalo de la undécima edición del Festivali I Këngës

El Festivali I Këngës es una tradición establecida en la industria musical albanesa. Ha pasado a lo largo de muchas etapas difíciles así como de muchos momentos gloriosos. Los cantantes siempre han tenido que cantar en vivo. También ha habido muchas decepciones y algunas veces enojo por el resultado. Durante la dictadura en Albania (antes de 1990), el gobierno tenía mucho poder en la creatividad del FIK. La censura era muy estricta, y muchas canciones eran descalificadas por haber sido consideradas inadecuadas por los estándares del gobierno. El gobierno también tenía poder absoluto en el resultado del concurso y los ganadores, es así que algunas victorias han sido arregladas “políticamente” y no por un jurado.

Corría el año 1972, se cumplía el décimo aniversario del certamen, hasta entonces, las canciones habían tenido una naturaleza neutral, cubriendo muchos tópicos de la vida. La undécima edición se celebró en el teatro de la ópera y el ballet en la capital del país, Tirana. Del 22 al 25 de Diciembre, Albania vivió un festival repleto de canciones sobre cambios sociales y personas normales, música demasiado alegre y occidental para Enver Hoxha, que dirigía el país por aquel entonces. Después de la celebración del Festival I Këngës 11 (el de aquel año), las autoridades fueron en busca de los organizadores e incluso participantes, acusados de traición y ser considerados “Enemigos del Pueblo”.

 

El festival de aquel año fue dirigido por Michael Luarasi, que fue sentenciado posteriormente a pasar 8 años en prisión. Su esposa, Edi, que era una famosa actriz en aquellos años, presentó las galas junto a Bujar Kapexhiu. Ambos recibieron reprimendas, llegando Bujar incluso a ser mandado a un campo de trabajos forzados. Todi Lubonja era el director de la Radio Televizioni Shqiptar, recibió luz verde para llevar a cabo el certamen, pero tras la celebración del mismo, todas las críticas recayeron sobre él, llegando a ser detenido, juzgado y encarcelado. Finalmente, Lubonja falleció en 2005 en la capital del país.

Después del suceso, el Festival sufrió mucha censura. Las canciones eran monitoreadas y los temas estaban relacionados al desarrollo del país y el gobierno. El concurso vivió en un periodo de presión y censura extrema. No sólo el festival sufrió, muchas antenas de televisión fueron despojadas de los techos, y todos los ciudadanos sufrieron un grave daño cultural. No obstante, el Ministerio del Interior local redactó un informe en el cual se expone, que en muchas ciudades, canciones de aquel fatídico festival eran grabadas, compartidas y reproducidas por la juventud del país. Esta opresión continuó hasta 1984 cuando el dictador murió. El año siguiente, el cambio en las letras fue muy abrupto, y la censura no fue tan estricta.

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Es importante hacer notar que después de tomar la decisión de hacer el Festival I Këngës la preselección nacional para elegir al representante de Albania en Eurovisión, la ceremonia tradicional de puntos fue eliminada y reemplazada por el anuncio de sólo los tres primeros puestos. Algunos argumentan que fue un movimiento controvertido para facilitar cualquier arreglo entre las autoridades del festival. Esta queja fue impulsada por el hecho de que ninguno de los puntos del jurado o los resultados del televoto son publicados. En 2006, planes para el televoto fueron anunciados pero fueron cancelados. Sin embargo, el jurado anunció sus votos al final del show, durante estos últimos años los resultados son visibles para todos los telespectadores, llegando incluso a invitar algún año a jurados extranjeros procedentes de Italia o Grecia, a pesar de todo esto el FIK nunca se ve libre de polémica llegando incluso a recibir acusaciones internacionales.

Un reportaje de Iván Trejo, Miguel Pons y Javi Martínez para ESCplus España.

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