Eurovisión 2022

El A Dal no podría ser utilizado como método de preselección si Hungría participase en Eurovisión 2022

Imagen: MTVA

El ente público MTVA ha publicado oficialmente las reglas del A Dal 2022, descartando la posibilidad de ser utilizado como método de selección nacional en el caso de un retorno cada vez menos esperado en Eurovisión 2022.

El reglamento del A Dal 2022 permitirá la participación de todas aquellas canciones publicadas después del 30 de marzo de 2021, incumpliendo la norma del festival de Eurovisión donde se prohíbe la participación de canciones publicadas con anterioridad al 1 de septiembre de 2021.

Si el país volviese al certamen después de una ausencia de dos años, debería de seleccionar a su representante o bien de manera interna, o mediante otro proceso de selección público, aunque todo apunta a que el país no participará en Turín 2022. Durante estos dos años, la televisión pública húngara ha realizado un intento fallido de aupar las audiencias del A Dal, la tradicional preselección que utilizaban para seleccionar sus representantes en el certamen europeo.

Como hemos comentado anteriormente, Hungría se retiró del festival en 2020. Su retirada fue inesperada, casi tanto como el cambio de reglamento de su preselección nacional, el A Dal, el cual cambió de fechas imposibilitando la vinculación directa del formato con el festival de Eurovisión.

HUNGRÍA EN EUROVISIÓN

Hungría debutó en el festival de Eurovisión en el año 1993, cuando no consiguió clasificarse en la ronda eliminatoria. Sin embargo, un año después conseguiría alcanzar la gran final del concurso y obtener una cuarta posición. A día de hoy Friederika Bayer, la representante del país en Dublín 1994, sigue ostentado el mejor resultado de la nación, una cuarta posición.

Desde entonces, su participación en el certamen no ha sido ininterrumpida, describiendo un recorrido bastante irregular, protagonizado por una gran cuota de clasificación en la gran final, y una agridulce sensación tras no lograr escalar, por lo general, muchos puestos en el tablero de votaciones.

Hungría ha cosechado una cuarta posición en 1994, una quinta plaza en 2014 y tres lugares en el top 10 en 2007, 2013 y 2017. El resto de sus resultados han supuesto una baja media en cuanto a su trayectoria en el concurso musical.

HISTORIA DEL A DAL, PRESELECCIÓN NACIONAL

A Dal se creó en 2012 como formato para seleccionar la candidatura húngara en el Festival de Eurovisión que se celebraría en la ciudad azerí de Bakú. La primera edición constó de 20 temas, divididos en dos semifinales para terminar con una final de ocho candidatos. El primer año ya contó con polémica respecto al formato de votación, criticando un sistema que le daba al tele-voto solo la quinta parte de la decisión en las semifinales mientras que en la final el jurado tenía poder absoluto en su última fase.

A pesar de las críticas, el A Dal fue un éxito de audiencias a nivel nacional, con más de un millón de espectadores siguiendo la final en M1. A Dal se estableció como una gran plataforma musical, tanto para artistas ya reconocidos en el mercado musical húngaro como para intérpretes que estuvieran buscando hacerse un hueco en las listas de ventas.

En cuanto a Eurovisión, A Dal gozó de un éxito similar, siendo una de las preselecciones más aclamadas a nivel musical aun con las constantes quejas sobre el poder del jurado — también criticado por también gran parte de la audiencia húngara debido a sus comentarios «inútiles» en la mayoría de actuaciones y el hecho de que solieran invalidar todo intento del televoto por influir significativamente en los resultados. No obstante, es innegable que el sistema funcionaba para Hungría, teniendo un 100% de apariciones en la final desde su retorno al certamen europeo en 2011 hasta su no pase en semifinales de 2019.

Para la segunda edición, en la que ByeAlex acabaría llevándose la victoria, la emisora decidió llevar a cabo una serie de cambios intentando aplacar gran parte de las críticas. Notablemente, se añadieron tres galas eliminatorias antes de las semifinales, ampliando también el elenco de artistas a 30, un formato que se mantuvo hasta 2019 (ya que las reglas de 2020 indican un cambio de formato, ampliamos más abajo), y se cambió por completo el funcionamiento del televoto: las tres galas eliminatorias contaron con tres clasificados seleccionados únicamente mediante el jurado y otros tres clasificados seleccionados por el televoto. Este formato se mantuvo en las semifinales con dos candidaturas en vez de tres. En la final el sistema recibió un cambio de 360º, ya que esta vez sería el jurado quien decidiera los cuatro superfinalistas, dándole la palabra final al televoto.

En cuanto a audiencias, A Dal 2013 también fue un éxito de audiencias. Las cifras superaron ampliamente a las de la edición anterior, obteniendo 150 mil espectadores más en la final. Eurovisivamente el éxito se mantuvo: Kedvesem, una candidatura con un número considerable de seguidores en el entorno del festival, se clasificó a la final de Malmö para acabar con una décima posición en la final. Este formato se mantuvo hasta 2014 — año en que a pesar de un ligero descenso de telespectadores Hungría logró su segundo mejor resultado histórico.

2015 supuso el peor año hasta la fecha, evidenciando que cada vez había menos seguidores del A Dal unido a las severas críticas a la televisión MTVA debido a su cobertura informativa fuera de Eurovisión y A Dal — causando que hubiera gente empezando a boicotear todos los programas emitidos en ella. En este año se estableció el formato que se mantuvo hasta 2019, con solo un clasificado del tele-voto en las galas precediendo a la final (una «wildcard») y solidificando el 20% de poder del tele-voto. La final no sufrió cambios. En cuanto al Festival de Eurovisión, la ganadora Boggie tampoco contó con excesivo apoyo del continente europeo, teniendo que conformarse con una 20.ª posición en la final.

Los fantasmas se siguieron manifestando en posteriores años, con tres mínimos históricos de audiencias consecutivos en 2017, 2018 y 2019 y el aumento de las críticas, cada vez más sonoras, hacia un sistema que se había estancado. 2017 fue un año especialmente trágico, con enormes quejas, tanto por parte de los eurofans como los seguidores húngaros, durante la final al ver que el jurado dejaba fuera a Gabi Tóth, Freddie Shuman y Begi Lotfi con su tema étnico “Hosszú idők” a pesar de que en las galas anteriores gran parte de sus comentarios hacia la candidatura fueron positivos. Esta atrevida apuesta del jurado obtuvo un resultado positivo en mayo no obstante, con Joci Pápai recibiendo amplio apoyo y una octava plaza en el certamen celebrado en Kiev.

Tras la victoria del grupo metal AWS el año siguiente, lo que resultó ser una de las candidaturas más divisivas de los últimos años con una discreta 21.ª plaza en Lisboa, el jurado y el tele-voto húngaro decidieron seleccionar por segunda vez a Joci Pápai, esta vez con un tema emotivo en el que honoraba a su padre. Su canción, sin embargo, no caló con ni mucho menos el mismo interés en el público europeo, rompiendo la cadena de finales consecutivas y siendo la primera vez en diez años que Hungría no lograba acceder a la gala del sábado.

Las críticas alcanzaron su punto álgido. A Dal 2019 obtuvo el menor número de interacciones en redes sociales en años, la menor audiencia en la historia del certamen y los ataques hacia el jurado y MTVA se intensificaron considerablemente. El propio jefe de delegación húngaro hizo autocrítica tras la final, reconociendo varios de sus errores y apuntando que de cara a 2020 tenían planeado ampliar el formato de A Dal y acogerlo en un recinto más grande — hasta ahora siempre ha tenido lugar en un estudio de Budapest con una capacidad de apenas 350 espectadores.

Pasemos al formato de A Dal 2020. El método para enviar candidaturas permanece igual: un formulario online en jelentkezes.adal.hu para artistas adheridos a una discográfica. Ya aquí observamos un cambio relacionado con la desvinculación eurovisiva: se puede enviar cualquier canción publicada después del 1 de marzo de 2019, seis meses antes de la fecha que impone la UER en Eurovisión. Además, ahora tan solo se exige disponibilidad hasta marzo, no mayo.

Los organizadores del A Dal explicaron que querían dar un enfoque más televisivo, centrándose en la producción y en darles una gran oportunidad musical a los vencedores — explicando que podrán actuar en numerosos festivales musicales bajo el patrocinio de la emisora. ¿Volverá a ser usado como preselección eurovisiva en un futuro cercano?

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