Crónica

Aitana se consagra como la reina del pop en un Estadio Metropolitano a rebosar

Finaliza su Metamorfosis Season con más de 160.000 espectadores y tres estadios con el cartel de no quedan entradas

Con puntualidad británica, a las 21:00 horas la música que amenizaba la espera para ver a la artista catalana se frenaba en seco. Comenzaban los gritos y rumores expectantes por ver a Aitana hacer su último pase de “sus estadios” en el Estadio Metropolitano (Madrid). Se esperaba un broche de oro para una ruta llena de quebraderos de cabeza: cambios de estadio y fechas que trastocaron los planes iniciales de la cantante y que hicieron que un nuevo álbum –Cuarto Azul se sumara al repertorio previsto en un primer momento.

Por ello, y quienes hemos visto su documental –Metamorfosis– sabemos bien que ella decía tener un gran hit de Cuarto Azul con el que abrir sus estadios: 6 de febrero. Una apuesta muy personal por la que sus fans clamaron desde el momento en el que se pudo escuchar en la entrega de Netflix y que se hizo de rogar. Y como ya hizo en Barcelona y en su primer concierto en Madrid, repitió ese inicio coreado por más de 50.000 personas que abarrotaban el Estadio Metropolitano.

Daba comienzo a dos horas y media de un espectáculo en el que se veía a una Aitana segura de sí misma y empoderada, a la par que coqueta. Se comprobaba que la crisálida que comenzó su andadura artística en OT 2017 –esa joven, casi adolescente, que mojaba san jacobos en leche– había dado paso a una esbelta mariposa llena de tablas y preparada para afrontar cualquier reto. La de Sant Climent de Llobregat se permitió reír, emocionarse, hablar más de cerca con sus fans y compartir momentos únicos con otros artistas. Un show preparado y detallado al milímetro que no dejó a nadie indiferente y con el que el público lo dio absolutamente todo, cantando y también bailando.

Y ella también bailó sobre le escenario. Mucho. Dejó definitivamente atrás a aquella Aitana a la que se veía en OT 2017 diciendo que no sabía bailar para convertirse en una «Superestrella», como la segunda canción de su recital. Tampoco quiso olvidar sus inicios con «Popcorn» –de su primer álbum Spoiler–, «Lo Malo» –que en esta ocasión no cantó junto a Ana Guerra– o su primer single en solitario, «Teléfono», que hace pocas semanas cumplía 7 años. Porque aunque parezca que no ha pasado el tiempo, Aitana ya lleva casi una década reventando las listas de éxitos.

Pero no solo volvió a sus inicios. Mostró su versión más rockera con un repaso a 11 Razones con mención especial para un mashup que comenzó con una canción muy especial: «Si no vas a volver». Este tema, desafortunadamente, se volvió tabú para la catalana en sus conciertos. Pese a ser su composición, le genera problemas en sus cuerdas vocales cada vez que la canta. Esto le impede continuar con el ritmo de sus conciertos cuando la canta de forma habitual. Tuvo que omitirla del setlist de muchos pases y solo la canta en conciertos “especiales”. En el Metropolitano no se escuchó por completo, pero hizo un guiño para resaltar lo extraordinario del show cantando una parte.

Alpha –era el último de sus álbumes y estaba previsto que fuera el último disco de Aitana también para esta gira de estadios, hasta que comenzaron los cambios de fechas– puso el toque techno y más fiestero. La artista se reafirmó en su baile en el tema «miamor». Uno de sus pasos causó polémica en un primer momento, y ahora ella desafía al público a mirarla. De hecho, vuelve a repetirlo en la coreografía de La Chica Perfecta. También aprovechó para revisitar temas de los 80 en sus interludios con mezclas como What Is Love de Haddaway o ABBA con «Gimme! Gimme! Gimme!», «Voulez-Vous» o «Dancing Queen».

Invitados especiales y otros eternos esperados

Aitana no podía estar sola en su último estadio, y, efectivamente, no lo estuvo. Ela Taubert, ganadora de un Latin Grammy y que esa tarde había sido su telonera, subió de nuevo al escenario de Metamorfosis para que ambas cantarán Para qué volver.

Otra visita muy especial fue la de los zaragozanos Amaral. Con «Marta, Sebas, Guille y los demás» –más conocida como Son mis amigos– el Metropolitano se exaltaba y quedaba patente la música que había marcado a Aitana, una “niña” del 1999. La propia cantante reconocía que había intentado que fueran a su concierto en el Estadi Lluìs Companys, que no había podido ser. A ella le hacía muchísima ilusión compartir un tema con ellos. Un sentimiento coincidente con el del dúo Amaral.

Aun así, este último estadio se quedó con un sabor agridulce en lo que a invitados se refiere. Los dos del 31 de julio contrastan con los tres invitados del 30 de julio: Hombres G, David Bisbal y Amaia. Para el broche de oro se esperaba que fueran artistas como Quevedo, Rels B –que justo el 31 actuaba en el Arenal Sound, por lo que no era posible– o Alaska. Con todos ellos Aitana tiene canciones que sí cantó en el Metropolitano, pero lo hizo en solitario. Tampoco estuvo Barry B con quien Aitana colabora en su tema «Trankis» –del disco Cuarto Azul– y que la catalana ni siquiera cantó en ninguno de sus estadios.

De los estadios a un tour mundial

Hablando de ausencias, Aitana ya advirtió que algunas canciones se tendrían que quedar, a partir de ahora, fuera de su repertorio. De lo contrario, defendía, sus conciertos serían eternos. De hecho, en sus estadios no ha estado el repertorio íntegro de Cuarto Azul, pero parece que la artista quiere ponerle remedio.

Ya decía al final del concierto que había hecho “un pequeño spoiler”. No hay estrella del pop que no haya tenido una gira mundial. Esa es su gran apuesta. No solo cruzar el charco, sino romper todas las fronteras con conciertos en España y Latinoamérica, pero también en Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Italia. Falta saber las fechas para que Cuarto Azul comience a escucharse por todo el mundo, pero lo que queda claro es que como la propia Aitana dice:

“Esta gira no ha sido un final. Ha sido el prólogo de una nueva era”.